martes, 18 de noviembre de 2008

Hay para todos

Un detalle el de Benjamín, nos ha dejado en su blog un mensaje personalizado para aquellos que han ido dejando comentarios. Se ha enganchado al blog y, como decía hace un par de semanas, es una gran noticia, ahora tenemos noticias por dos vías y podemos saber que:

- Mañana estará en la Biblioteca Villa de Vallecas, a las 18:30 horas (Plaza Antonio María Segovia, s/n). Tratará sobre el libro "7 maneras de decir manzana". Para todos los públicos y para que todos los que estemos allí presentes sepamos qué tiene que tener un poema, ese ritmo interior, ese estilo... mejor que nos lo cuente él.

- El viernes estará en Córdoba, en las citas paralelas de las que ya informamos en este blog. El coloquio paralelo estará compuesto por Benjamín Prado y Pablo García Casado y se celebrará el próximo 21 de noviembre, a las 20:00 horas en la Biblioteca Municipal de Villaviciosa.
(Si alguien puede asistir y puede enviarme fotos, mp3 del coloquio, resumen, etc... recibirá mi eterno agradecimiento)

4 comentarios:

Benjamín Prado dijo...

Hola, Meadow, ya puestos, te dejo una copia de lo que puse en el otro blog. Hagamos un juego. Ayer os dejé tres versos de un poema sobre el viaje: "Se viaja siempre contra tu país, / de ti mismo a un lugar donde ser otro / que no quiere volver." ¿Qué tres versos serían los siguientes, si lo escribierais vosotros? La idea del poema es que el paraíso siempre está en otra esquina, como decía el jefe Vargas, por eso he puesto esa foto con él al lado, que es de hace unas semanas y está tomada en Segovia. Podemos hacerlo aquí o en el blog de Meadow.

ILSA dijo...

Esto se está poniendo divertido... Me gusta.

Yo juego a este juego.

Benjamín Prado dijo...

Bueno, antes de irme a la cama, que hoy estoy fundido... Ilsa, de momento me quedo con la idea del pasado como puerto de salida. Esto es lo que se me ocurre:

Se viaja siempre contra tu país,
de ti mismo a un lugar donde ser otro
que ya no te recuerde,
que no quiera volver.

Se viaja del pasado hacia el destino.
Mientras avanzas, lo que vas dejando
atrás, es la esperanza de volver.

Benjamín Prado dijo...

Hola, Sonia. Me gusta la idea de marcharse para aprender a regresar. La podemos seguir, solo que en dirección contraria, porque es una idea hermosa pero que dice lo contrario a lo que quiere decir el poema, que más que de las ganas de volver, habla de las ganas de olvidar. De hecho, al final habrá un salto de lo general a lo particular y ya sé que ese salto incluirá un verso que diga: "Yo nunca fui más lejos que al dejarte marchar." Así que tu idea nos da la pista de un verso que me encanta y que nos pertenece al cincuenta por ciento, porque me has hecho a encontrar lo que quería decir, diciendo lo contrario: "Se viaja por poder olvidar los caminos." Está claro que tiene que ser el primero de la segunda estrofa y que si está el camino no puede estar el destino, para evitar la rima. Ya veis, un poema es como una selva: las palabras más fuertes se comen a las otras.

Se viaja siempre contra tu país,
de ti mismo a un lugar donde ser otro
que ya no te recuerde,
ni quiera regresar.

Se viaja por poder olvidar los caminos...


Moony, también me quedo con la idea de los pasos y de las calles que no los conocen. Es perfecta, y encaja como si hubieras adivinado el verso de Sandra y mío. Y ahora que lo pienso, ¿por qué no meter otro personaje que, para darle la razón a Sandra y llevarnos la contraria al poema y a mí, recoja la idea del que se va para aprender a regresar? Aunque, naturalmente, la voy a sujetar, para que no aleje el poema de su tema.


El que se marcha aprende a olvidar los caminos
que recuerdan sus pasos.
Quien se queda, renuncia a la aventura de irse
y al sueño de volver.

Aunque el oído me dice que a "que recuerdan tus pasos" le vendría bien otro verso de siete sílabas, acabado en agudo, tal vez con la vocal o como jefa, y que dijese que esos caminos te condenaban a repetirte, a la rutina, a la falta de horizontes...; no sé, algo así.

En cuanto a ti, Víctor, de momento no se me ocurre nada con lo del tren estupefaciente, y aunque lo de viajar para conocer no está mal encaminado, creo que de algún modo ya se ha dicho. A ver qué se nos ocurre.

Bueno, de momento lo dejo ahí, que vienen a buscarme para llevarme a un acto en el que tengo que participar esta mañana. También podéis ir pensando lo que va a haber antes del final para que el final tenga sentido. La idea es que a veces el viaje de ser libre sólo se puede hacer si se deja a otro-a la libertad de marcharse... Tengo la sospecha, de todos modos, de que "yo nunc fui más lejos que al dejarte marchar" no va a ser el último verso, sino el antepenúltimo.

Se viaja siempre contra tu país,
de ti mismo a un lugar donde ser otro
que ya no te recuerde,
ni quiera regresar.

El que se marcha aprende a olvidar los caminos
que recuerdan sus pasos.
Quien se queda, renuncia a la aventura de irse
y al sueño de volver.

(...)
Yo nunca fui más lejos que al dejarte marchar.