miércoles, 30 de junio de 2010

No me cuentes tu vida

Benjamín nos ha regalado, en uno de los comentarios de este blog, otra joya que merece ser disfrutada sin más comentario o artificio:

NO ME CUENTES TU VIDA
Por Benjamín Prado



No me cuentes tu vida.

No me des la mitad de lo que ya no quieres.
No olvides que el dolor es lo que un golpe
recuerda de nosotros
y si lo tocas,
puede despertarse,
pensar de nuevo en ti.

No me hables del pasado
-si quieres encontrar respuestas, corre
en dirección contraria a las preguntas-
ni me arrastres a un tiempo
en el que aún no sepa
quién eres, pero ya no seas mía.

¿De qué sirve arrojar peces muertos al río?
¿Por qué volver atrás
a pintar la diana encima de la herida?
¿Para qué conocerte, si te puedo aprender?

Acuérdate, mi amor, de estas tres cosas:
-No existe mayor preso
que el que duda entre dos puertas abiertas.
-Quienes lo saben todo de aquellos a los que aman,
sólo los aman… a pesar de todo.
-Lo que no busca nadie, deja de estar perdido.

No me cuentes tu vida,
y entonces
será sólo
para ti
y para mí

5 comentarios:

Mechi.- dijo...

Tan genial como todo lo que escribe!

Sonia Betancort dijo...

Bravo!!! Un abrazo enorme!!

mavillon dijo...

Maravilloso, Lo lea las veces que lo lea. Desde la primera vez en Los Diablitos me lo pareció...
¿Al final cual es la tercera estrofa?:

¿De qué sirve arrojar peces muertos al río?
¿Por qué pintar dianas encima de la herida?
¿Para qué atar los anclas de otros barcos al nuestro?
¿Para qué conocerte, si te puedo aprender?

O

¿De qué sirve arrojar peces muertos al río?
¿Por qué volver atrás
a pintar la diana encima de la herida?
¿Para qué conocerte, si te puedo aprender?
La verdad es que la misma idea está en las dos, pero me encanta la imagen de no dar cabida a los anclas, famtasmas de barcos pasados Ummm...
Mil gracias, Benja y Meadow
Marta Ávila-

Maria dijo...

Para mi mejor la segunda, pero me da igual la que dé por definitiva. De las dos formas suena maravillosa.

Anónimo dijo...

En un acto hace poco con Pereza lo leyó y la tecera estrofa fue:

De qué sirve arrojar peces muertos al río?
¿Por qué pintar dianas encima de la herida?
¿Para qué conocerte, si te puedo aprender?