sábado, 27 de septiembre de 2008

Benjamin Prado en transporte público

Nos decía Benjamín, en uno de su comentarios, con motivo de un texto de Ángel González que había encontrado en el Metro de Madrid, que nunca había visto su texto que la iniciativa Libros a la calle había elegido y puesto en el transporte público de la capital. Le prometí que la buscaría y que la compartiríamos con los lectores del blog, y aquí la tenemos.
La iniciativa Libros a la calle es una magnífica idea en la que colaboran el Ministerio de Cultura, la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Madrid, La Asociación de Editores de Madrid, el Consorcio de Transportes, el Metro, la EMT y el Gremio de editores de Madrid.

Gracias a ella los millones de usuarios del transporte público hemos cogido por costumbre, desde el año 1997, leer esos textos que cada cierto tiempo se van renovando en las paredes de los vagones o en los cristales de los autobuses. Textos con poesías, textos con fragmentos, que nos animan a no quedarnos en la primera página, que nos dicen "ni un día sin poesía".

Benjamín Prado fue "publicado" en los vagones del metro en el año 2002, compartiendo ese año cartel con Ángel Guache, el Arcipreste de Hita, el sempiterno anónimo, José Martí, Dámaso Alonso, Luis Cernuda, Joan Margarit, Benito Pérez Galdós, Guillen Vilador, Manuel Hidalgo, Eduardo Galeano, Covarrubias, Rafael Fraguas, Miguel Gila y Victor Erice.

Podía faltar a la verdad diciendo que mi labor de investigación me ha llevado a encontrar toda esta información, pero lo cierto es que hoy en día internet te regala todo el tiempo que antes se perdía en buscar lo que hoy tienes a un par de páginas. En este caso se pueden encontrar todos los carteles con todos los textos de todos los años (bravo por la iniciativa) en la página http://www.librosalacalle.com/web/


Aquí podemos disfrutar del texto de Benjamín Prado, pero merece la pena visitar la página y releer, para los viajeros de Madrid, o descubrir, para los foráneos, estos textos. Me sumo al lema. No os quedéis en la primera página, adelante, pasad, los libros están abiertos.


El hombre que escuchaba
Por Benjamín Prado. Libros a la calle.

Cada noche, al salir de su casa, ponía el pie en un lugar distinto. Entraba en un bar y ese bar estaba en Argel o en El Cairo, estaba al principio en Marrakech y luego en Ankara. A veces, para regresar a su casa, debía pasar al pie del Tubkal o cerca de la laguna de Hodna, junto a la mezquita de al-Hakim o sobre el río Cubuk. Aprendió dos cosas, una en la calle, mientras tenía los ojos abiertos, y otra en su piso, cuando los cerraba para dormir: la primera es que hay hombres que sueñan con los labios; la segunda, que hay muchas formas de ver la luz, pero sólo una de estar ciego. Cuando murió, lloraron por él en cinco ciudades distintas.

3 comentarios:

Rubén Ballestar dijo...

Mamma mia, veo que por este blog hay una actividad incesante. Me he costado ponerme al día y leer los últimos posts.
De no haber sido por pasar por aquí, jamás habría leído estos textos. El relato de Libros a la Calle en una chulada.
Saludos.

Zârck. dijo...

Gracias por pasear por mi Jardín.
Un saludo.

astaroth dijo...

Este Meadows es realmente un rastreador de todo lo que se publica de Benjamín Prado, terminará por hacer de este Blog algo importante para el propio escritor, del que nos gusta que de vez en cuando se prodigue añadiendo él mismo textos o reseñas tanto de sus obras como de sus actividades, de sus proyectos y comentarios.Encantado de este rincón al que accedo a menudo porque hay mucho para leer, recrearse y aprender. Claro que internet facilita mucho hoy la investigación pero, hoy como ayer, hay que tomarse ilusión por investigar para obtener tantos datos y donarlos gratuitamente a los demás. Gracias Meadows