domingo, 14 de junio de 2009

Reedición

Un reto deja de serlo cuando se completa, y al que nos lanzó Benjamín Prado solo le quedan 6 versos. Algunos habéis pedido que "reeditemos" el post y que entre todos sigamos a la búsqueda de la que queda. Es lo más complicado, pero me consta que hay grandes lectores de poesía que visitan estas páginas. (Alguna pista tampoco vendría mal, eh, Benjamín...

Así están los versos:

Acertijo
Por Benjamín Prado.

¿Qué poeta
comparó el humo con el laoconte? Boris Pasternak

¿Qué poeta escribió
basta que alguien me piense, para ser un recuerdo? Oliverio Girondo
¿quién afirma que la última gota es siempre una lagrima? Yehuda Amijai

Era una noche oscura.
Y volvía a preguntarlo:

¿Quién escribió:
quiero morir de día, cuando aman los leones? Vicente Aleixandre

¿quién escribió:
todo lo que no ha sido contado, es infinito?
¿quién afirma
que el canto de los gallos sólo existe en los sueños? Anna Ajmátova


Era una noche oscura
y nadie respondía.

¿qué poeta
comparaba al diamante con el vuelo de un pájaro?
¿Quién oía la lluvia caer
como las gotas de una espada? Pablo Neruda

¿Quién escribió
este vaso que yo bebo, quedará vacío para ti?
Y quien llamó a las rosas música aprisionada.
Y quién dijo: la mano que valía para el amor,
también servirá para el odio.
Y quién dijo que sólo nuestras obras más puras
deberían unirse al séquito del pasado.

Aquél que me responda:
Aquél que sepa
quién me robó cada uno de esos versos:
aquel será mi hermano.

viernes, 12 de junio de 2009

Ecos de Cuba

En ocasiones el océnano atempera las voces y los poemas. Desde la isla solo se oye un ligero eco y de un homenaje a Alberti como el que se le ha tributado estos días en La Habana solo nos llegan algunas pinceladas. Bien a través de sus parcas webs, como Radio Habana, o Radio Florida, o de algún periódico español especialmente comprometido con la poesía, como es El País, que en su edición de hoy, con la firma de Mauricio Vicent, informa sobre este homenaje.

Benjamín Prado, principal impulsor del homenaje, junto a Aitana Alberti, la hija del poeta, dijo en su intervención, según el diario,que "Alberti te invitaba a "tomarte muy en serio tú obra y muy en broma a ti mismo". En opinión de Prado, Alberti era todo lo contrario a "un ser avaro", como puede parecer por las acciones de los que administran su legado - y en primer lugar su viuda, Maria Asunción Mateo - "que han convertido a Alberti en una marca registrada como la Coca-Cola". "Es terrible, porque han implantado a su alrededor de su obra un régimen de terror que lo ha hecho desaparecer como poeta". Prado presentó su libro A la sombra del Ángel, reeditado para la ocasión, en el que repasa sus 13 años junto al poeta del Puerto de Santa María".

En la misma línea se expresó Luis García Montero, quien según El País dijo que "enseñó "a no ser sectario" y a "respetar la riqueza de la poesía y del pensamiento distinto". Nada tenía que ver su "búsqueda constante de estilo" con la superficialidad, muestra de ello, opinó García Montero, es que "hasta su último gran libro siguió ensayando caminos". A su juicio, la condición de exiliado y de "nómada" de Alberti se reflejó no sólo en su vida sino también en sus estilos poéticos. Alberti, antes que exiliado político lo fue poético. "Desde el año 1925, cuando su padre lo trae a Madrid, fue un exiliado en la poesía".

Alberti consideraba que "un poeta comprometido debe tomarse muy en serio su oficio de poeta". Segunda enseñanza, un poeta no es "un panfleto", lo "útil", solía decir, es que como poeta "reflexione desde su propia conciencia independiente". La "generosidad" de Alberti es un tercer magisterio. "Alberti fue capaz de bajar de su altar para ayudar a la gente joven", enseñó no sólo a respetar a los que vienen detrás, sino también a aprender de ellos, afirmó García Montero, que asistió a la presentación del tercer volumen de la colección 'Poemas de ida y vuelta', que edita la embajada de España y que en esta ocasión reúne textos suyos y de su colega cubana Reina María Rodríguez".

jueves, 11 de junio de 2009

Ni Sol, ni Cibeles

Mientras Benjamín Prado anda por Cuba en un homenaje que él ha organizado a Rafael Alberti, Juan Urbano sigue dando vueltas por el callejero madrileño. Hoy con una patata caliente en la mano y ofertándola a diestro y siniestro (¿o sería solo a siniestro?). No, parece que nadie quiere hacerse una foto en Sol y en Cibeles.

Nadie lo quiere ni muerto
Por Benjamín Prado. El País.

Iba por una calle y luego por otra, que ahora encogían para caber en su recuerdo, hasta el punto de que era capaz de ver cada tienda, cada restaurante o cada oficina, y también a la gente que entraba y salía de esos sitios, con todo detalle. Al primero que paró para ofrecérselo fue a un hombre con aspecto de optimista, que caminaba por la calle de Francisco Silvela con paso tan decidido que el maletín que llevaba en su mano derecha subía y bajaba al ritmo de sus pasos con la energía de un barco rompehielos. El hombre del maletín lo escuchó y, antes de que terminara, se echó a reír, negó con la cabeza, le dio la espalda sin el más mínimo pudor y siguió su camino. Juan Urbano se quedó en mitad de la calle, viendo tristemente cómo se alejaba.

La segunda, a la que abordó en la avenida Complutense, bajo unos árboles y al lado de una parada de autobús, fue una mujer bastante joven, que le dijo que tenía prisa por llegar a la Facultad de Filosofía y Letras, donde es profesora de literatura y lengua inglesas. A Juan le encantó, porque saltaba a la vista que era culta, brillante en su manera de exponer las cosas... Pero a ella tampoco le interesó, y cuando llevaba un par de minutos intentando que se lo quedara, hizo un gesto de rechazo con la mano y volvió a sus asuntos como un pez que vuelve a su elemento dejándose caer en el agua después de dar un salto y estar unos instantes en el aire.
Juan Urbano cogió autobuses y metros, cambió de zona de la ciudad, estuvo por los lugares que suele frecuentar porque en ellos hay librerías que le gustan, subió por la Gran Vía, luego fue a la calle de Salustiano Olózaga, a la de Tutor, a la de Donoso Cortes, a la de Fernando VII, y en todas ellas intentó que alguien se lo quedara, se lo quiso dar a mujeres y hombres, individuos de cara seria y chicas de sonrisa abierta, ciudadanos de mediana edad o recién metidos en la juventud, personas de todos los oficios y condiciones, pero ninguno lo quiso y, lo que es peor, la mayoría repitieron el gesto del primero, aquel que se reía y movía la cabeza de un lado a otro mientras él le hablaba, como diciendo: pero qué dice este tío, quién se ha creído que es él y quién se cree que soy yo. Juan empezaba a pensar que no iba a haber nadie dispuesto a hacerse cargo de ello.

Se acercó a la calle de Velázquez, bajó por Ayala, subió por Serrano, y nada. Estuvo dando vueltas de nuevo por el barrio de Argüelles y por Moncloa, pasó por Altamirano, por Gaztambide, por Hilarión Eslava y otras de la zona, sin ningún resultado: nadie lo quiso.

Entró por cuarta o quinta vez en el metro, fue hasta la plaza de Tirso de Molina, anduvo parando a los visitantes del Mercado de las Flores e intentó que se lo quedaran, se lo ofreció con las mejores palabras, quiso tentarlos con promesas de mil clases distintas, pero las respuestas que obtenía estaban calcadas unas de las otras: no, ni loco, no me interesa.

No parecía haber nadie en toda la ciudad con ganas de hacerse cargo de ello, daba igual si se trataba de personas de una clase o de otra, con un carácter o con el contrario, en cuanto empezabas a contarles cuál era tu oferta y a pretender que se quedaran con lo que les ponías en la mano, se les ponía aspecto de querer echar a correr y se les empezaba a borrar de la cara el gesto de preocupación natural en cualquiera a quien se para en plena calle, que rápidamente era sustituido por una expresión primero de incredulidad y a continuación de burla. Era como pretender que te guardasen una bomba mientras ibas a comprar el pan. Algunos incluso miraban hacia atrás y alrededor, tal vez pensando que se trataba de uno de esos progamas de bromas y que las cámaras de la televisión debían de estar escondidas detrás de algun coche, o en un portal cercano.

El día se acabó, la tarde fue la posguerra de la luz y la noche cayó sobre la ciudad, y a eso de las doce de la noche, después de intentar que se lo quedaran otras personas que salían a pasear a sus perros o a dar un paseo después de la cena, Juan Urbano tuvo que rendirse a la evidencia y regresar a casa. Había fracasado: nadie quería ser candidato del PSOE a la Comunidad de Madrid, ni a su alcaldía. La verdad es que tuvo que reconocer que si alguien se lo ofreciese a él, también habría salido corriendo.

martes, 9 de junio de 2009

El corazón azul

Un día más quiero acercarme al último libro publicado por Benjamín Prado, o mejor dicho, reeditado: "Ecuador. Poesía 1986-2001 y otros poemas". Un libro en el que como ya hemos comentado en alguna ocasión, el autor nos explica las razones de sus poemas, algo que siempre eché de menos en el instituto, donde no me creía que las razones que un profesor esgrimía fueran las mismas que el autor hubiera dado. Aquí no hay lugar a la duda:

" El corazón azul del alumbrado (página 57). El título de este poema dedicado a la memoria de uno de los escritores que siempre me ha obsesionado, el inglés Wystan Hugh Auden, surgió de unos versos del libro de Rafael Alberti Retornos de lo vivo lejano. Por lo demás, todo el texto es un homenaje al poema de Auden "En memoria de W.B. Yeats", que considero uno de los mejores y más perfectos del siglo XX." (Pincha aquí para cononcer el poema)

El corazón azul del alumbrado
(W.H. Auden1907-1973)
Por Benjamín Prado.

Esta oscuridad tranquila de verano
- ríos de estaño suave, con la luna

sobre el capó de un coche
solitario y luz niquelada en las sombras
artificiales del jardín- descubre
casi siempre en nosotros cierta inclinación a la melancolía.

Hay una calle larga,
helada por la nieve de los globos eléctricos,
que vuelve
y el latido
del frío entre los árboles
igual que un corazón disciplinado.

Era mil novecientos
setenta y tres, septiembre con inmensas
tardes color de acero y la vida
en mis primeros años de estudiante:
el sol
olvidado de el campo de deporte
hacia el final del día
o la hermosura incongruente del laboratorio.

Una tarde oímos una noticia
por la radio.
La ciudad extendía sus hospitales blancos;
las carreteras estaban vacías;
lejos,
de su muerte, el público llenaba los estadios
y reía en los cines.
Entre nosotros, alguien comentó las palabras
torpes del locutor:
aquel poeta
norteamericano nacido en Inglaterra.

Con los años, querríamos
ocupar nuestro sitio en los poemas
suyos que nos estaban destinados,
por ejemplo En Memoria de W.B. Yeats,
El escudo de Aquiles o Un Paseo
después de anochecer.

Pero íbamos a hablar de la melancolía.
Cuando la claridad
suelta viejos leones dorados en la mente,
viejos leones tibios que cruzan con sigilo
el corazón azul del alumbrado.

domingo, 7 de junio de 2009

A Alberti desde Cuba

Nos lo adelantó Benjamín Prado hace 10 días, y lo incluí en la sección (lateral del blog) sendero, para que todos supiésemos que el próximo día 10 de junio Prado organiza un homenaje a Alberti en la Habana. Un homenaje del que la opinión de Granada se ha hecho eco y del que informan con tanta certeza y de manera tan completa que no puedo sino reproducirlo:

Un gran seminario en La Habana recordará al poeta gaditano Rafael Alberti en el décimo aniversario de su muerte a partir del próximo 10 de junio. Organizado por la Embajada de España en Cuba con la colaboración de la Junta de Andalucía, el encuentro reunirá en la capital cubana a destacados poetas e intelectuales españoles como los granadinos Luis García Montero, Luis Muñoz y Fernando Valverde, así como el director del Centro Andaluz de las Letras, Julio Neira y el escritor Benjamín Prado , a los que se sumará la hija de Rafael, Aitana Alberti León.
El seminario será inaugurado el miércoles 10 de junio en el Museo Nacional de Bellas Artes por el embajador de España en Cuba, Manuel Cacho Quesada, y por Roberto Fernández Retamar, director de la Casa de las Américas. A continuación, el poeta granadino Luis García Montero ofrecerá una conferencia sobre su relación con Rafael Alberti.El jueves 11 de junio tendrá como protagonista al poeta madrileño Benjamín Prado, que además de dar una conferencia presentará su libro ´A la sombra del ángel´, en el que repasa sus veinte años junto al poeta del Puerto de Santa María. En el acto participará el director del Centro Andaluz de las Letras, Julio Neira.
El viernes 12 de junio, el poeta granadino Fernando Valverde, recientemente galardonado con el prestigioso Premio Emilio Alarcos de Poesía por su libro ´Los ojos del pelícano´, analizará en una conferencia la vigencia de la poesía de Rafael Alberti y su influencia en las generaciones posteriores. El mismo día se presentará el documental ´Rafael Alberti, un poeta en la calle´, de Rosa Vergés.En palabras de Jaime de los Santos, comisario del seminario, "la obra de Alberti y su compromiso vital merecen ser celebrados en el aniversario de su muerte, y La Habana es una de las ciudades en las que más memoria viva queda de su paso por la tierra".
Por su parte, el poeta Benjamín Prado consideró "significativo" que un homenaje a Alberti con sus amigos se celebre fuera de España. "A los diez años de su muerte yo sí que al menos una vez dije la verdad en un poema en el que aseguraba que a mi maestro lo volvería a olvidar cada uno de los días de mi vida", aseguró, satisfecho porque "La Habana era una de las ciudades favoritas de Alberti, en la que como buen gaditano se sentía como en casa, por lo que es una muy buena idea poner otra vez sobre la mesa en esta ciudad la poesía de Rafael, con quien siempre tendré una deuda y a quien suelo definir como una de las personas que mejor me ha tratado en mi vida".
El embajador de España en Cuba, Manuel Cacho, se refirió al amor por La Habana del poeta gaditano, que en su opinión "estaba en la misma sangre de Alberti, y así se lo traspasó a su hija Aitana, quien eligió vivir aquí".
El encuentro concluirá el día 13 con una visita de los poetas a Finca Vigía, la propiedad en la que se instaló Ernest Hemingway.

jueves, 4 de junio de 2009

2mun2

Leyendo el titulo que Benjamín Prado le da a su artículo de hoy jueves "Kaká y Ronaldo, a la calle" cualquiera pensaría que estaba volviendo a sus andadas, a aquellos tiempos en los que escribía crónicas/opinión de partidos de fútbol, o en estos tiempos cercanos cuando el verano pasado opinaba sobre la Eurocopa.

Pero no, la columna del jueves busca la actualidad de los lunes, pero más como gancho que como argumento. Juan Urbano tenía, también, hoy, cosas más importantes en las que pensar que en dos jugadores de fútbol (y más este año en el que pensar en el fútbol, en el suyo, era dolor de cabeza seguro).

Porque los dos mundos sobre los que gira Benjamín Prado hoy, son los nuestros, "dos Españas, una real y otra virtual, y una de ellas ha de helarte el corazón" .


Kaká y Ronaldo, a la calle.
Por Benjamín Prado. El País.
Una mañana de hace tres o cuatro años, mientras paseábamos por un barrio más o menos residencial de Managua, el novelista Sergio Ramírez nos dijo a Juan Urbano y a mí que el problema de Latinoamérica era que todas sus naciones eran dos países, uno real y otro virtual, uno pobre y otro rico, uno en el que el problema de la gente era encontrar comida y otro en el que el problema era comprar una nevera en la que guardarla, a ser posible de esas con dispensador de cubos de hielo y grifo de agua fría.
Da la sensación de que en España empieza a ocurrir lo mismo, porque abres los periódicos y dependiendo de la sección que leas parece que las noticias hablen de dos mundos diferentes: si estás en las páginas de información nacional, te encuentras casi cuatro millones de desempleados y un millón y medio de familias en las que nadie tiene trabajo; pero si pasas a las de Economía, en las últimas hojas los bancos sacan petróleo del subsuelo de la crisis y ganan euros suficientes como para sepultar las islas Baleares y medio Logroño bajo una montaña de monedas, pero en las primeras, la catástrofe aparece a cuatro columnas, el consumo se hunde, los comercios bajan los precios, la morosidad aumenta... Y si te vas a Deportes, ves que el Real Madrid va a pagar 80 millones por el jugador del Manchester United Cristiano Ronaldo, y 65 por Kaká, la estrella del Milan, y treinta y tantos por Ribery, el líder del Bayern de Múnich; y alrededor de treinta por Xavi Alonso, del Liverpool; y ciento y pico por tres futbolistas del Valencia, Villa, Silva y Albiol... En unos sitios llueve el dinero y en otros no crece nada. O sea, que ya estamos en eso, o al borde de eso, y pronto habrá dos Españas, una real y otra virtual, y una de ellas ha de helarte el corazón.

En Madrid el asunto se está poniendo de color hormiga, como dicen en Chile, y nuestra región es, junto con la valenciana y las Canarias, la única en la que los datos del paro no han mejorado durante el mes de mayo, sino que se han vuelto peores.

En las listas del Inem ya hay 417.273 madrileños, y uno se imagina que si a todos esos ciudadanos los pones en fila, igual hasta se salen de las fronteras de la Comunidad. Es raro, porque justo en esas comunidades donde el desempleo no retrocede quien gobierna es el Partido Popular, cuyos líderes juran por tierra, mar y aire, día y noche y treinta y dos días por mes que si los eligen van a arreglar el asunto y que en un abrir y cerrar de ojos vamos a estar todos colocados y con una nómina en el bolsillo.

"Pues no sé yo", me dice Juan Urbano, "a este paso los jugadores que fiche Florentino Pérez para el Real Madrid van a tener que salir a jugar al paseo de La Castellana si quieren que alguien los vea, porque igual a los socios, que en lugar de hacer malabarismos con una pelota los hacen con su sueldo, no les da para pagar el abono de la temporada que viene. ¿Y si le compramos uno menos al Valencia y con lo que se ahorran nos bajan el precio del asiento? Piénselo, presi, se lo digo en serio, que fichar a una afición es lo más importante. Ya sé que nosotros, caballeros del honor, no tendríamos la más mínima duda a la hora de elegir entre el Santiago Bernabéu o el supermercado, pero los hinchas con hambre aplauden más despacio.

Y si no, ya saben, que Cristiano Ronaldo y Kaká salgan después de los partidos a jugar un rato en La Castellana para los que no puedan pagarse la entrada, como hizo el otro día el tenor peruano Juan Diego Flórez, que tras poner en pie al Teatro Real en un homenaje a Alfredo Kraus, se asomó a la terraza del coliseo y cantó La flor de la canela para los cientos de aficionados que seguían el concierto en la calle, a través de una pantalla instalada en la plaza de Oriente. Qué detalle, compartir el fondo del tesoro con los que no han podido pagarse el viaje a la isla.

Juan Urbano y yo hablábamos de todo eso mientras paseábamos por Madrid, donde en mayo ha habido 2.131 parados más, bajo un sol de justicia, y nos dijimos que ojalá no lleguemos a vivir en dos países distintos llamados del mismo modo, uno en el que alguna gente siempre está dentro y otra siempre está fuera, en el que la mitad del periódico cuenta los apuros de casi todos y la otra mitad explica lo bien que les va a unos cuantos. No puede sobrar tanto para algunas cosas mientras falta tanto para las cosas que importan.

lunes, 1 de junio de 2009

La de Pancho Varona

La relación entre poesía y música no ofrece ningún lugar a dudas. Hay músicos que hacen poesía y viceversa (y pese al juego de palabras no me refiero solo a Sabina) y poetas que escriben canciones. Ente estos últimos se incluye Benjamín Prado. Sabíamos que le ha escrito canciones a Sabina, pero no conocíamos que además ha escrito una canción para uno de los músicos de Sabina, para Pancho Varona.

Benjamín Prado nos lo contaba en la reedición de su libro Ecuador. La canción se grabada en el disco "Pancho Varona", en el año 1995, y se escribía en la página 214 de "Ecuador: Poesía 1986-2001, y otros poemas. Hiperión". (Seguro que tiene una historia por detrás: cómo surgió, cómo llegó Benjamín a escribirle una canción a Pancho, quién propuso el tema, por qué no más... pero eso, aún, no lo sabemos).

Así suena en la voz de Pancho Varona,


Al otro Lado
Urcloud.com

Y así se lee en la letra de Benjamín Prado.

Hoy quiero repetir los viejos días
volver a ver los cuadros del museo.
Yo andaba detrás de ti y tú ponías
escalera de incendios al deseo.

Tú y yo en un sucio hotel de carretera
sin buscar paraísos ni respuestas
reinando en un palacio con goteras
subiendo al cielo con las bota puestas.

Recuerdo aquella noche de verano
aquella lentitud
con que fuimos cruzando al otro lado
de tu vestido azul.

Quiero volver al árbol prohibido
y a tu piel encendida por los coches,
volver a ser dos ángeles caídos
oyendo el río en llamas de la noche.
Más allá de las torres de la radio
yo busco una salida y tú un destino,
hay un mapa que lleva hasta tus labios,
una sola autopista y dos caminos.

Recuerdo aquella noche de verano
aquella lentitud
con que fuimos cruzando al otro lado
de tu vestido azul.