viernes, 12 de junio de 2009

Ecos de Cuba

En ocasiones el océnano atempera las voces y los poemas. Desde la isla solo se oye un ligero eco y de un homenaje a Alberti como el que se le ha tributado estos días en La Habana solo nos llegan algunas pinceladas. Bien a través de sus parcas webs, como Radio Habana, o Radio Florida, o de algún periódico español especialmente comprometido con la poesía, como es El País, que en su edición de hoy, con la firma de Mauricio Vicent, informa sobre este homenaje.

Benjamín Prado, principal impulsor del homenaje, junto a Aitana Alberti, la hija del poeta, dijo en su intervención, según el diario,que "Alberti te invitaba a "tomarte muy en serio tú obra y muy en broma a ti mismo". En opinión de Prado, Alberti era todo lo contrario a "un ser avaro", como puede parecer por las acciones de los que administran su legado - y en primer lugar su viuda, Maria Asunción Mateo - "que han convertido a Alberti en una marca registrada como la Coca-Cola". "Es terrible, porque han implantado a su alrededor de su obra un régimen de terror que lo ha hecho desaparecer como poeta". Prado presentó su libro A la sombra del Ángel, reeditado para la ocasión, en el que repasa sus 13 años junto al poeta del Puerto de Santa María".

En la misma línea se expresó Luis García Montero, quien según El País dijo que "enseñó "a no ser sectario" y a "respetar la riqueza de la poesía y del pensamiento distinto". Nada tenía que ver su "búsqueda constante de estilo" con la superficialidad, muestra de ello, opinó García Montero, es que "hasta su último gran libro siguió ensayando caminos". A su juicio, la condición de exiliado y de "nómada" de Alberti se reflejó no sólo en su vida sino también en sus estilos poéticos. Alberti, antes que exiliado político lo fue poético. "Desde el año 1925, cuando su padre lo trae a Madrid, fue un exiliado en la poesía".

Alberti consideraba que "un poeta comprometido debe tomarse muy en serio su oficio de poeta". Segunda enseñanza, un poeta no es "un panfleto", lo "útil", solía decir, es que como poeta "reflexione desde su propia conciencia independiente". La "generosidad" de Alberti es un tercer magisterio. "Alberti fue capaz de bajar de su altar para ayudar a la gente joven", enseñó no sólo a respetar a los que vienen detrás, sino también a aprender de ellos, afirmó García Montero, que asistió a la presentación del tercer volumen de la colección 'Poemas de ida y vuelta', que edita la embajada de España y que en esta ocasión reúne textos suyos y de su colega cubana Reina María Rodríguez".

1 comentario:

Eterna aprendiz dijo...
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