lunes, 1 de diciembre de 2008

100 nombres por 100

El País Semanal publicó ayer un especial sobre las 100 personas más importantes del año. Una breve reseña de los más destacados líderes, investigadores, políticos, empresarios, ejecutivos, estrellas, creadores, ciudadanos y deportistas. Un centenar de textos a su vez escritos por otra centena de personalidades. Por citar alguno, Juan Cruz escribe de Saramago; Juan Gelman por Fernando Rendón, Chus Visor por Luis García Montero... Alberto Contador por Pedro Horrillo, Rafa Nadal, por Toni Nadal, Amancio Ortega por Manuel Fraga, Emilio Botín por Rodrigo Rato, Ingrid Betancourt por José Luis Rodríguez Zapatero, Javier Bardem por Fernando León, Astrid Vargas por Miguel Delibes... y Emilio Silva por Benjamín Prado.

Desenterrar la Historia
Por Benjamín Prado. El País Semanal

La larga labor a favor de la apertura de fosas comunes de este periodista y fundador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica se ha visto recompensada este año

Supe quién era Emilio Silva mientras escribía mi novela Mala gente que camina y buscaba información sobre los niños robados por la dictadura a los republicanos. En ese momento leí su libro Las fosas de Franco, escrito en colaboración con Santiago Macías, y me interesé por las actividades de su Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Lo conocí poco después y de manera natural, de ese modo en que las personas con intereses comunes suelen encontrarse en el mismo camino. Esos intereses comunes eran la defensa de la memoria y la lucha sin cuartel contra el olvido y su hermana gemela, la impunidad. Emilio y yo nos sentamos juntos muchas veces, con otros amigos que también echan de menos más valor y menos disculpas a la hora de revisar los puntos más negros de nuestro pasado, en un despacho de la Fundación Contamíname, que Pedro Guerra y su gente ponían a nuestra disposición, y mientras preparábamos conciertos, discos, lecturas, homenajes y cualquier otra cosa que pudiera contribuir a que se hiciese justicia a los damnificados de la Transición, que algunos consideramos una victoria de todos que también tuvo sus perdedores, me di cuenta de la suma paradójica de serenidad y pasión con que resuelve Emilio Silva las cosas y que le mantiene siempre a distancia del rencor y cerca del entusiasmo, esto último a pesar de su timidez. Emilio Silva es un hombre tenaz y fue uno de los primeros ciudadanos que logró desenterrar a sus muertos para llevarlos de una insidiosa fosa común a una tumba digna, y con su valor y perseverancia demostró que abrir una sepultura es cerrar una herida, justo al contrario de lo que aseguran los partidarios del olvido. Creo que le debemos la gratitud y el respeto que merecen todos los que nos enseñan que el precio de avanzar hacia el futuro con los ojos cerrados es condenar a las sombras todo lo que no se quiere ver.

sábado, 29 de noviembre de 2008

El secreto de Marga Gil

El de hoy es quizá uno de los post que más me apatece colgar en el blog y, junto a la clase magistral de Vallecas, el más rico. De hecho, es increíble.

Siempre pensé que el profesor tenía que dejarnos leer e interpretar el poema en vez de contar no solo lo que el poema transmitía sino llegar a la desfachatez de atreverse a explicar por qué el autor lo había escrito así (qué sabrían ellos...).

Una alumna de la clase de poesía de la biblioteca le comentó a Benjamín que estaban analizando poemas suyos en el taller y que entendían muchos, menos uno que se llama Marga Gil en la isla (el que colgué ayer en el blog), "es más oscuro y no sabemos muy bien qué quieres decir, en qué te has basado"...

(Por cierto, aprovechando este post inauguro los audios de Benjamín Prado. Tú eliges: puedes leerlo o escucharlo, la calidad no es la mejor y lo siento, con el volumen alto sí se oye. Lo tendréis a vuestra disposición, también, en el lateral derecho, dale al play).

Benjamín Prado:

Es algo de verdad y es algo sorprendente. Encontrarse con Bob Dylan puede ser raro, pero esto es mucho más raro. Encontrarte con Bob Dylan requiere movimiento, tú puedes caminar hacia Bob Dylan de una u otra manera, ser amigo de su telonero y que te deje un pase para entrar al concierto hasta que te encuentres con Bob Dylan. Pero es mucho más complicado cuando la gente viene hacia ti sin que tú hagas nada, y es el caso del poema de Marga.

En Las Rozas, donde yo aún vivía con mis padres, mi madre aún vive allí, había una casa abandonada, está a la entrada de Las Rozas, cuando pasáis lo véis, está a la derecha, a la entrada, yendo desde Madrid. Es una especie de casa con un torreón y cuando yo era niño estaba abandonado, estuvo siempre abandonado. Los chavales entrabamos ahí en las noches de verano, pues habíamos roto un barrote, y entrábamos porque nos gustaba lo que había en la casa porque nos asustaba la leyenda que se contaba sobre eso.

La leyenda era que ahí vivía una chica, muy guapa, una artista, que se había suicidado en la torre, en la que era la casa de sus tíos. Un día, viniendo desde Madrid se había cruzado en la carretera con sus tíos, se había agachado, iba en un taxi, al que le dijo, por alguna razón misteriosa que la esperase en la puerta. Entró en la casa, cogió una pistola de su tío, subió a la torre y se pegó un tiro.

En aquel entonces estaba la casa entera, estaba toda, porque aquella gente se había sentido tan horrorizada que habían abandonado aquella casa y habían dejado hasta la mesa puesta, con los platos, los vasos, todos. Era una cosa impresionante.

Nosotros entrábamos allí con linternas, nos tumbábamos en las camas, jugábamos un rato y siempre había un momento en el que subíamos hacia la torre y siempre alguien hacía "uu" o algo así y todos huíamos como auténticos caballeros.

Pasó un tiempo, yo ya conocía a Rafael Alberti, y una tarde contó la historia de una escritora llamada Marga Gil Roësset, que se enamoró de Juan Ramón Jiménez; Juan Ramón alguna esperanza le debió de dar, pero cuando ella le dijo a Juan Ramón que se fuera con él, que dejara a Cenovia, él le dijo que no. Esta chica le dio un diario que había escrito, donde contaba todo. Ella se fue a su estudio, destrozó a martillazos todas las esculturas y después se fue a casa de sus tíos, y se mató.

Rafael contaba esta historia muy a menudo, pero no tenía ni la más remota idea de que aquella era la casa en la que Marga se había matado. De hecho estaba a 200 metros de donde él estaba todos los días. Porque yo conocí a Rafael en Las Rozas no por casualidad, sino porque él tenía allí unos amigos a los que iba a ver todos los fines de semana. Allí cerca le había parado alguna vez el autobús y estaba esperándolos en ese bar, por eso conocí yo a Rafael Alberti. Ese bar está cerca de esa casa.

Un día, al abrir el Mundo o el ABC, en el suplemento literario, contaban la historia de Marga, pues se habían encontrado unos poemas de Juan Ramón inéditos, dirigidos a ella, reproducían parte de su diario y yo me di cuenta al leerlo de que la casa tenía que ser esa. Yo llamé a la directora del suplemento, que era Marta Berasátegi y le dije, tú has contado eso pero no sabes que yo sé cuál es la casa. Y fuimos a la casa.

Por razones misteriosas yo quedé con ella, pero apareció junto con el alcalde de Las Rozas, se llama Bonifacio, y llegamos allí a ver la casa, llamamos al timbre, abrió un chico y le dijimos "esta era la casa de Marga Gil... Juan Ramón... Ya, pero yo me caso dentro de una hora, así que si pueden volver en unos días. Yo le había dicho al alcalde, que es muy bruto, que no se le ocurriese contarle lo que había allí, y menos si el tio se iba a casar y menudo mal rollo. Pero lo primero que dijo fue, "donde se tiró el tiro ella..." Lo que indica por qué fue elegido por mayoría absoluta en la siguientes elecciones.

Yo escribí un poema, ese poema. Pasó el tiempo y al cabo de uno o dos años o estaba promocionando una novela, en Ecuador, y me tocó una cena con el embajador, y en ella el agredado cultural me dice "me encantó tu poema sobre Marga Gil. Además, soy muy amigo de la sobrina de Marga Gil, es una pintora que se llama Marga Clave, fotógrafa, que también le gusta escribir, y está deseando conocerte. Cuando vuelvas a Madrid, ¿quieres cenar con ella?" Fui a cenar a casa de la tal Marga, que estaba nevera total, estaba chalada. Me senté en su casa y empezó a decirme que ella era su tía, que "ella se ha reencarnado en mi y a trávés de mi te quiere dar las gracias". Yo busqué una excusa para irme de allí, casi con la comida en la garganta.

Todavía sigue dando vueltas la cosa, después me llamó otra sobrina, que me dijo que era sobrina de Marga Gil, yo le dije que ya había conocido a una sobrina de Marga Gil, y me dijo "sí, pero yo soy la que no está loca". Ella iba a hacer una exposición con algunas esculturas de las que no había podido romper Marga y quería pedirme permiso para que el poema saliera en ese catálogo, y así salió.

De manera que fíjate la cantidad de vueltas que tiene este poema y la cantidad de historias que se pueden cruzar en la vida de uno de pronto".
Y para corroborar que todo esto es cierto, certísimo, pasaros por esta página web, http://perso.wanadoo.es/margaroesset/, donde viene todo sobre la mujer del poema (incluído, por supuesto, el poema).

Elige el verso en la encuesta -->

"El viajero" está a punto de llegar a su fin, pero Benjamín Prado nos plantea una penúltima duda (ayúdale votando en la encuesta, y comenta tus argumentos):

"A ver qué os parece. Se me ocurre el verso que irá antes del antepenúltimo, pero se me ocurre de dos maneras, de modo que tenemos que elegir entre "donde la luz no sea el perjurio de la noche" o "donde la luz no sea un complot de la noche."

Me apetece saber vuestra opinión. "Donde la luz no sea el perjurio de la noche / ni el aire la pared de lo invisible / (...)" "Donde la luz no sea un complot de la noche, / ni el aire la pared de lo invisible / ni(...)"

viernes, 28 de noviembre de 2008

El porqué del poema de Marga Gil en la isla

Esta entrada es la primera parte de una de las mejores entradas de este blog (y está mal que yo lo diga). Pocas veces tiene uno la oportunidad de conocer qué hay exactamente detrás de un poema, por qué surge, cuál es su historia. Cuando Benjamín Prado prepara un personaje le gusta pensar de dónde viene porque eso es lo que define lo que es. Con el poema pasa lo mismo. Si sabemos de donde viene, lo entederemos.

El mejor ejemplo lo hemos tenido con el poema de "El Viajero", uno de los ejercicios literarios más interesantes de los últimos tiempos (hay que darle la importancia que tiene al hecho de poder participar en un poema de un poeta consagrado como es Benjamín Prado). Sabemos de dónde viene e incluso donde quiere ir.

El otro ejemplo es el poema de Marga Gil en la isla. Benjamín explicó toda la historia de este poema (apasionante, por cierto), en el acto en la biblioteca de Vallecas. Hoy dejo aquí el poema, mañana, aquí mismo, su historia.

Marga Gil en la isla.
Benjamín Prado.


Es una tarde de verano. Tú hablas
de que las noches son extrañas en las islas.
Yo pienso de repente
-no sé por qué- en la casa de Marga Gil: la torre
cerca de la autopista y el desorden salvaje
del antiguo jardín abandonado.

Empiezo
a contarte esa historia,
la manera en que aún sigue dentro de mí
y tú dices:
-Como alguien que anda junto a un río y tiene
sobre su piel la sombra de los árboles.

Estamos en el año
1932 y Marga
se enamora de Juan Ramón Jiménez.
Es una chica oscura.
Hay un túnel que une
su corazón y el ruido de los bosques.
Un día entra en la casa.
Un día escribe
ya nada me separa de ti,
salvo la muerte.
Luego, todo se termina.
Casi podemos verlo: 28 de julio;
el cielo es muy azul;
puede que unas palomas se escapen del jardín
al oírse el disparo.

Ahora los dos estamos en silencio.
Tú mirasl
a playa,
la marea,
el sol rojo lo mismo que una fuente
en donde un asesino se ha lavado las manos.
Yo pienso en Marga Gil.
Pienso en su miedo
de esa forma en que a veces
ves a un hombre que huele una rosa, imaginas
cómo esa rosa crece hacia dentro de ese hombre,
lo invade poco a poco con su aroma
dulce y enfermo.

Mucho tiempo después
yo entro cada mañana en esa casa,
bajo al desván,
me muevo por los cuartos vacíos,
subo a la torre que veré más tarde,
desde un hotel de Nueva York,
un díade lluvia en Buenos Aires,
un verano
en el puerto de Barcelona.

El mundo
es un lugar muy frío.
En el fondo del agua se oye cavar las tumbas.
Hay terrazas sin sueño donde el viento devora
lentamente
los restos de la noche.

Tú y yo lo comprendemos.
Es un viento que viene del mar, un viento frío
que llena el corazón de pequeños arpones
y de niños ahogados.
Es un viento que dice:
-No se puede salir de una casa vacía.
Todo lo que ha ocurrido alguna vez
ocurre para siempre.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Torres de canela

El día en el que he escuchado una de las frases más espectaculares de una de las personas menos espectaculares, Benjamín Prado se ha puesto escatológico.

No me podéis negar que "Crucé descalza charcos de sangre" no es una frase increíble. Cuando escriba una novela la empezaré así. Y quizá también la acabe, como Augusto Monterroso con su "Cuando se despertó el dinosaurio todavía estaba allí". Y no me diréis que leer de buena mañana que en Madrid hay sesenta millones de caca de perro no es, cuanto menos, poco digestivo.

Sesenta millones de cacas de perro
Por Benjamín Prado. El País

Las cifras apestan: hay alrededor de 255.000 perros en Madrid y como sólo dos de cada diez ciudadanos recogen los excrementos de su mascota cuando la saca a pasear, a lo largo de un año se quedan en las calles unos 60.000.000 de deposiciones. Sí, han leído bien: 60 millones, lo que hace que uno se encuentre, de media, una caca de perro cada 45 ó 50 metros. Como ven, la gran mayoría de las personas que tienen un chucho lo usan como arma de putrefacción masiva, lo cual es un asco. ¿Por qué tiene que ser el perro el mejor amigo del hombre, cuando podría haberlo sido directamente el cerdo? Juan Urbano, que vive en una calle como tantas otras, de esas que por la mañana, cuando sales hacia el trabajo, te reciben con el olor nauseabundo que ha dejado en ellas el 80% de los amantes de los animales, tiene la teoría de que habría que instaurar el carné de perro por puntos, como en los coches, e írselos quitando a los kaleborrokas caninos según les pillase la Policía Municipal dejando en la vía pública torres de canela, que les dice García Lorca en uno de sus poemas. O inventar radares que le apuntasen la matrícula a los desconsiderados que llevan a sus bichos a hacer sus necesidades a los parques o los jardines donde un par de horas más tarde van a ir a tirarse por los toboganes los niños. O poner como condición a todo aquel que quiera tener perro que instale en su casa un cuarto de baño especial para él, que seguro que ya está inventado. Pero está claro que algo hay que hacer para erradicar este resto de cultura medieval que queda en nuestras sociedades, tan llenas de contrastes que, por lo general, mientras el mastín, el chiguagua o el pastor alemán de turno dejan la acera de todos o la puerta del vecino hechas un Cristo, sus propietarios hablan elegantemente por un teléfono móvil último modelo, para disimular. La posmodernidad es hacer las mismas guarradas 100 años más tarde, según se ve.

Ahora, el Ayuntamiento de Madrid, que se supone que tenía una ley por la que debía de sancionar con 90 euros a quienes ensuciaran de ese modo la ciudad pero que hasta el día de hoy es evidente que se ha tapado la nariz y se ha desentendido del tema, porque el número de sanciones que pone por ese asunto es de risa, anuncia que por fin va a tomar medidas contra esos maleducados a los que tanto les gusta convertir las zonas verdes en zonas marrones, y que a partir del próximo año la multa que les va a poner oscilará entre los 750 y los 1.500 euros, dependiendo de dónde deje el regalo o de si es reincidente.

De momento ha puesto en marcha, con la colaboración del Colegio Oficial de Veterinarios, una campaña que tiene un lema muy acertado: "Si pudiera, lo haría yo mismo". Naturalmente, porque qué culpa tienen los pobres perros de que sus jefes sean tan marranos. Seguro que si la cosa funciona, hasta mejora el tráfico, porque ahora se pierde mucho tiempo esquivando cacas por las aceras...

Juan Urbano se alejó esperanzado por su calle, pensando que ojalá fuese verdad que el Ayuntamiento iba a tomar cartas en el asunto, aunque también temiendo que todo esto no fuera más que otro discurso vacío, como el de los millones de árboles que se iban a plantar en Madrid, y todo eso. Por desgracia, como iba hojeando el periódico, se distrajo unos instantes y hace unos segundos, justo cuando este artículo estaba a punto de acabar, el pobre dio un mal paso y notó que la suela de su zapato resbalaba de un modo muy sospechoso. Como es un hombre culto, en lugar de maldecir se acordó de ese poema de Dámaso Alonso que decía: Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres. Y se dijo que ese poema se podría actualizar muy fácilmente: Madrid es una ciudad de más de 60 millones de cacas de perro... Es que para alguna gente no pasan los siglos.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Voces contra la violencia de género

Esta semana hay doble ración de radio, aunque no es por falta de noticias. Benjamín Prado no para y hoy, sin ir más lejos, ha estado en la entrega del Premio de Poesía Loewe que ha sido concedido a la autora Cristina Peri Rossi.

Y antes de ayer estuvo, con puntualidad radiofónica en "Afectos en la Noche", en RNE, como cada lunes, opinando, "porque soy muy opinador y aprovecho el programa de radio, los artículos de El País, para poder opinar y no volcar esa opinión en mis novelas", nos decía el otro día en Vallecas.

El lunes opinó sobre la violencia de género, con motivo de la celebración del Día en contra de la Violencia de género. Un tema en el que, pese a no existir disparidad de criterios ni darse al debate, dejó algunas pildoras interesantes. Al igual que otras semas, en las que se ha hablado de la tentación, la justicia, el reconocimiento, la discrección, la memoria, la paternidad, las elecciones americanas y la venganza, o el perdón.

Silvia Tarragona trajo a las ondas la frase del poeta argentino José Hernández, quien dice "sólo los cobardes son valientes con sus mujeres". Y también un aforismo, de Isaac Asimov, "la violencia es el último recurso del incompetente".
B.P. Donde hay violencia siempre falta educación. Siempre falta sentido moral. Ocurre el maltrato en todas las clases sociales, en todas las culturas, seguramente porque sencillamente lo que saca, para eso no hace falta ser de un país o de otro, o que tu poder adquisitivo sea uno u otro, resulta que hay personas que se comportan como animales. Los animales no se controlan, imponen siempre la ley del más fuerte sobre el más débil, una fortaleza física, muscular. No hay ninguna razón moral en el maltrato, no hay ningún derecho adquirido por ningún tipo de ley, solo hay un persona con más músculo y más fuerza que se dedica a masacrar a otra en una especie de infierno de 90 metros cuadrados que a mi siempre me ha parecido aterrador.

Con lo único que no estoy de acuerdo es con las palabras que se usan para definirlo. No me gusta el término violencia machista, creo que el machismo es otra cosa. Ser machista es ser torpe, no ser capaz de hacer una cosa, pero no es ser una asesino. En los poquísimos casos en los que es una mujer la que mata a su marido, nadie habla de violencia feminista. Me parece más adecuado, pero también más aterrador, y está bien aterrar para concienciar, el término de violencia doméstica. Ese infierno de puertas para adentro que realmente pone los pelos de punta.
Nuria Ribó le rebate, "no solo es la educación, hay maltratadores que tienen carreras..."
B.P. Yo me refería a otra educación, eso no es tener educación, es tener títulos, diplomas enmarcados en la pared, pese a que sea una persona que está vulnerando todas las leyes de la convivencia y de la razón.

Nuria Ribó dice que normalmente el maltratador es encantador, es una persona amable y a la gente le sorprende que sea un maltratador.
B.P. El que no se cree eso soy yo. Uno de los problemas de este mundo es que la gente miramos para otro lado. La gente no quiere ver los problemas que hay a su alrededor. Me cuesta mucho creer que cuando una mujer ha sido maltratada durante 15 o 20 años, se oyen gritos, se oyen golpes, esa mujer ha sido maltratada, me parece tan raro que nadie se entere, que nadie oiga nada... que me cuesta mucho creerlo. Todos vivimos en pisos y conocemos lo que hay alrededo, yo tengo una idea bastante cercana de qué hace el de arriba, el de al lado, sé que uno juega a las consolas pese a que tiene cierta edad, en otro alguna vez escucho una pequeña discusión... más o menos tengo una idea aproximada de cómo son los vecinos, siendo normales. Imagínate si son gritos, golpes...

En el programa entrevistaron a Lida Falcón y aparece en la tertulia.
B.P. Me quedo con una palabra que ha dicho Lida Falcón que es terrible, ha dicho que las mujeres sienten miedo y sienten vergüenza. Que sientan miedo es lo más normal del mundo, que sientan vergüenza por ser maltratadas me parece terrorífico. Es un error de nuestra sociedad.
A la intervención de una oyente responde Benjamín
B.P. Eloisa, cómo va a decir algo al iglesia si en ella tienen a las mujeres absolutamente proscritas, las mujeres no pueden dar misa, no pueden ser Papas, ocupan un lugar secundario en la iglesia.

B.P. Lo que no me gusta de la llamada de Eloisa, es esa forma de expresarse, la mujer, el hombre. No. El hombre no es ese animal de bellota que pega a las mujeres, son algunos hombres moralmente enfermos. No es bueno hacer esas distinciones tan genéricas. Lo que habrá que hacer es educar, en general, sancionar en particular, pero no caer en ese tipo de generalidades, porque todos conocemos a hombres que se portan extraodinariamente bien. No me gustan las expresiones, el hombre, el machismo. Afortunadamente somos muchos los hombres que estamos absolutamente concienciados de que esto es una lacra con la que hay que acabar como sea.

Un oyente que trabaja en un hospital comenta que cuando curan a un mujer que se ha intentando suicidar por maltratos, tienen que devolverla a casa con el maltratador.
B.P. Lo que no se entiende es porque no va la policía a buscar al maltratador y lo lleva a la cárcel. Aunque no denuncie, si un niño va con signos de maltrato a un hospital, este le denuncia a la policía y van a buscar al maltratador. Ese es un error de la legislación, la policía debía actuar de oficio.

B.P. Ya se han leído varios artículos de juristas alertando del aumento del número de denuncias falsas, en muchas ocasiones movidos por intereses económicos, un divorcio, una separación... Eso es terrible, ya que le hecho de que los verdaderos maltratos son un tema tan angustioso que es terrible que la gente se permita el horror de denunciar en falso, había que actuar con la misma dureza. En eso no sé si estamos del todo preparados para asumirlo.

martes, 25 de noviembre de 2008

La duda... de El viajero

Ese poema de varias caras, como lo definió Benjamín, ya tiene forma, y forma bien. Nos lo ha regalado, a todos los que le seguimos en su propia voz o en su eco (en su blog o en éste), inédito, pero también inacabado, con una duda.

Primero la duda (ánimo, echémosle una mano):
"Tengo la sensación de que le falta un verso, antes del último. ¿Qué se os ocurre? :-)Esto ha sido divertido."

Después el poema:

EL VIAJERO
Se viaja siempre contra tu país,
de ti mismo a un lugar donde ser otro
que ya no te recuerde,
ni quiera regresar.

Pero dónde hay un mundo más allá del pasado,
para escapar de ti.

El que se marcha aprende a olvidar los caminos.
Quien se queda, renuncia a la aventura de irse
y al sueño de volver.

Pero de qué le sirve la distancia
al hombre que no olvida,
el que está condenado a que su rostro
se pueda reflejar a la vez en dos ríos.

Con la tristeza del que se detiene
para dejar pasar de largo sus deseos;
con la esperanza intacta
del que aún
no sabe dónde va ni a quién espera,

me despedí de ti,
bajé a la calle,
puse el pie en una tierra en la que no existías.

Nunca he ido más lejos que al dejarte marchar.