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lunes, 14 de mayo de 2012

Repaso en entrevista

Tras su paso por el Festival de poesía, o durante él, Benjamín Prado concedió una entrevista a Granada Hoy en la que el periodista G.Cappa hace un repaso por los distintos aspectos del escritor, desde sus aforismos en Pura Lógica, twitter, su próximo libro de poesía "con total seguridad Ya no es tarde", canciones, lo que quizá sea el inicio del nuevo disco de Sabina "Habrá otro, ni lo dude" y una mención a un seguidor con un blog, twitter... muy interesante.

"Me inquieta mucho la gente desapasionada o que no tiene ídolos"
Entrevista a Benjamín Prado en Granada Hoy por G.Cappa


El escritor madrileño presenta en el Palacio de los Patos 'Pura lógica', una colección de 500 aforismos en los que fija en una frase distintos conceptos y situaciones
 
En sus libros, Benjamín Prado es amigo de las frases lapidarias, palabras que ningún mortal se atrevería a decir en una escena cotidiana a menos que se llame Humphrey y se apellide Bogart. El escritor madrileño presentó ayer en el Festival Internacional de Poesía de Granada su nuevo libro, Pura lógica (Hiperión), una colección de 500 aforismos donde resume su forma de estar en el mundo. "Todos pueden soñar, pero no todos saben despertarse", escribe el autor de Nunca le des la mano a un pistolero zurdo. Amigo de músicos y letrista, su espigada sombra apareció en la presentación del primer disco de Leiva, cuando la mitad de Pereza habló más de la poesía de Luis García Montero que de su nuevo trabajo.

-No sé qué ponerle en el epígrafe de la entrevista: ensayista, poeta, novelista, autor de letras de canciones...
-Si pone escritor ya engloba también lo de poeta. Lo digo porque en las entradillas me ponen a veces eso de escritor y poeta, una apostilla que siempre me ha parecido muy sospechosa.

-Ahora es aforista también...
-Sí, el aforismo es un género que siempre me ha gustado a la hora de escribir porque está muy cercano a la poesía y a la filosofía. Es un libro que viene de lejos, muchos de los aforismos no estaban destinados al consumo público sino al privado, eran más bien cosas que me iba inventando, cosas que me recordaran exactamente lo que lo que quería decir cuando estaba escribiendo otra cosa. Y bueno, cuando un joven profesor que había hecho una tesis sobre mí me propuso hacer un libro de aforismos sacados de mis libros, cuando me entregó el primer borrador, le dije que versos no podía poner, porque un verso separado de su poema es subversivo para el poema y para el aforismo. Muchas cosas del libro están sacadas de artículos publicados allí y allá, lo que me da cierta tranquilidad porque Rafael Alberti me decía: "Chico, no publiques nada en los periódicos que no puedas meter en un libro, porque es trabajo perdido para un escritor". Así que como había escrito muchos artículos circunstanciales sobre cosas políticas y demás he podido rescatar de estos textos algunas frases que se pueden meter en un libro. Otros aforismos son inéditos que tenía en mis cuadernos de apuntes.

-¿Tampoco escribe nada en Facebook o Twitter que no pudiera publicar en un libro?
-Yo creo que los aforismos tienen bastante que ver con el lenguaje de Twitter, sobre todo. El libro tiene una parte cibernética, por llamarla así, porque con las pruebas se me ocurrió hacer una encuesta en Facebook para que si alguien tenía una frase mía o una sentencia de un libro o un artículo la escribiese. En menos de una hora me escribieron más de 200. Incluso un chico que tiene una página sobre mí, pradosurbanos.com, montó una votación para que la gente eligiese entre dos posible portadas para el libro.

-¿Conoce personalmente a su 'groupie'?
-Sí, es un seguidor muy entregado. Me sorprende continuamente porque de vez en cuando entro en la página y tiene colgadas cosas que sinceramente no recuerdo ni haber hecho. El aforismo es un género que siempre me ha rondado porque sé que soy un escritor muy sentencioso y que por venir de la poesía, incluso en las novelas, me gusta resumir conceptos y situaciones en una frase que se quede fijada en el lector. A fin de cuentas, haga lo que haga, tengo a Neruda soplándome en la oreja.

-Ha dicho antes que el aforismo es vecino de la filosofía. ¿'Pura lógica' también tiene algo que ver con los libros de autoayuda, aunque sea con un barniz literario?
-Todo buen libro es un libro de autoayuda. Madame Bovary enseña los peligros de la insatisfacción, los peligros de la imaginación sin salida. Es cierto que los aforismos tienen un tanto por ciento de consejo o de llave para los problemas ajenas. Yo creo que lo más peligroso cuando escribes aforismos es caer en la ocurrencia. Hay que intentar que los aforismos estén más relacionados con la inteligencia que con el ingenio, porque en caso contrario se pueden convertir en una colección de frasecitas agudas que no necesitan de ninguna manera ser encuadernadas y venderse en las librerías. Hacer greguerías es lo último que haría. En ese sentido, estoy infinitamente lejos de Gómez de la Serna.

- Su editorial destaca un aforismo del libro: "A veces, la única forma de recuperar la estabilidad es perder el equilibrio"
-Casi todos los aforismos que escribo, más que responder a certezas, responden a observaciones. Me inquieta mucho la gente desapasionada, la gente que no tiene ídolos, no tiene metas o no quiere desmesuradamente a algo o alguien.

-Luis García Montero dice que no se fía de las personas a las que no les gusta el vino, el fútbol o los toros...
-También Luis Buñuel dijo que no se puede confiar en una persona a la que no le guste fumar, beber y las mujeres. Muchos de mis aforismos son endecasílabos y alejandrinos. Creo que tienen que aspirar a definir caracteres, riesgos, a tener un punto de crítica. Hay muchos aforismos que he escrito sobre cosas que no me gustan. Por ejemplo ahora que se ha quedado en paro Rodrigo Rato: "Un mercado libre es una suma de ciudadanos presos".

-En algunos de sus aforismos me parece ver una canción latente...
-Puede que tenga razón, me parece un destino muy noble. El otro día lo pensé cuando estaba corrigiendo el libro: algún cantante astuto podría hacer una canción como muy dylaniana sacando frases de aquí y allá. Sería una canción que se explicara por la suma de cosas incoherentes entre sí. Seguro que Dylan lo haría. Lo que sí veo en Pura lógica es que voy a robar algunas cosas para mi próximo libro de poemas.

-Porque desde su 'Marea humana' de 2006 no ha vuelto a publicar un libro de poemas...
-Sí, pero este verano lo voy a acabar por lo civil o lo criminal. Ha pasado mucho tiempo pero es que para la poesía soy muy pesado. Todo lo que me suene a algo que ya ha escrito o ha escrito otro lo desecho.

-¿Tiene título?
-Sí, se va a llamar con total seguridad Ya no es tarde.

-Si el libro repasa sus experiencias vitales de los últimos seis años parece que va a tener de todo...
-Va a ser el libro más de amor que haya escrito nunca. Gira en torno a la idea de que, cuando uno menos se lo espera, aparece lo que llevamos esperando tanto tiempo. Voy a llevar a la pareja protagonista de los poemas a diferentes países y situaciones.

-¿Sintió celos cuando Sabina se unió musicalmente a Serrat tras escribir con usted el disco 'Vinagre y rosas'?
-Lo que puedo decir es que cada vez estoy más orgulloso de nuestro disco. Pero habrá otro, ni lo dude.

domingo, 3 de abril de 2011

Crítica a Operación Gladio

Dice el dicho que nadie es profeta en su tierra, pero la tierra que le ve escribir cada jueves sus artículos de El País no le trata mal en la crítica de su libro. Tereixa Constela escribe esta crítica publicada ayer en El País, con foto incluída, que tomamos prestadas para disfrute general:




Benjamín Prado (Madrid, 1961) tiene una superstición, una alianza con la mitad de una frase y una mente que ametralla al prójimo con anécdotas, frases redondas y salidas ingeniosas.


Vayamos por partes. La superstición. Cada semana teme que este diario no publique su columna de opinión. Es un miedo heredado de Rafael Alberti. "Siempre decía que no lo iban a publicar, así que todos los domingos íbamos al VIPS a esperar el periódico del lunes que debía traer su artículo".


La alianza. Dice: "Ya no". Es la mitad de una frase que se completa cada vez que se une al anillo de su pareja, donde se puede leer "es tarde". La suma de ambas será casi con seguridad el título de su próximo libro de poemas, Ya no es tarde.


La ametralladora. "¿Qué es peor: un día vacío o lleno de problemas?", escribe en su nueva novela, Operación Gladio (Alfaguara), en la que mira atrás, al tiempo mitificado de la Transición, para convertirlo en una novela de espías y restarle aureola mítica.


En Operación Gladio (Alfaguara ) hay también un homenaje a la misión de informar. Prado, que hizo el frecuente viaje desde el periodismo hacia la literatura, considera al viejo oficio como "la última oportunidad de saber la verdad" frente al afán de ocultar la realidad del poder. Así que su nueva novela le rinde tributo convirtiendo a una redactora, Alicia Durán, en el motor detectivesco de la trama, que hurga en uno de los episodios de la Transición que se grabaron a fuego en la memoria colectiva: la matanza de cinco abogados laboralistas en la calle Atocha en 1977.


¿Sabemos todo sobre aquel asesinato que conmocionó a una incipiente democracia? Prado cree que hay una "verdad oficial" -expresión que detesta junto a otras parejas como "poder judicial" o "industria armamentística"- y múltiples incógnitas oficiosas: "Sobre la Transición hay muchas verdades oficiales y eso para la ficción es un terreno estupendo".


La Red Gladio, que ahora puede sonar a chino, existió. Fue una red secreta paramilitar alimentada por la CIA -y su pánico al comunismo- para desestabilizar a la izquierda en Europa. Se nutrió de oficiales nazis, fascistas italianos y ultraderechistas varios. Meter las narices en el grupo terrorista para descubrir su relación con la matanza de Atocha es lo que hace la ficticia Alicia Durán jugándose el pellejo. Benjamín Prado, sin arriesgar tanto, dedicó seis años a documentarse. "La red fue responsable de más de 4.000 atentados en Europa", asegura el escritor.


Junto a la vorágine propia de una trama de espías, Prado teje historias paralelas conectadas con la actualidad (memoria histórica, juez Garzón) y los sentimientos. A quienes disfrutaron con Mala gente que camina, les agradará saber que Alicia Durán es la pareja de Juan Urbano.

lunes, 28 de marzo de 2011

¡Nuevo libro!: Ya no es tarde

Aún no hemos acabado con este libro, ni siquiera hemos digerido los primeros bocados, y ya sabemos que el próximo libro de Benjamín, uno de poemas, se publicará después del verano, y se llamará Ya no es tarde. Prolijo autor este Benjamín, para regocijo de sus lectores.

Mientras pasamos las páginas del Operación Gladio con ansia y recelo, por querer avanzar y no querer que se acabe, nos tomamos con mas Operación Gladio, fuera del libro. Es el que Benjamín Prado nos deja y nos explica en cada una de las entrevistas que concede a raíz de la publicación del libro.

Un gran ejemplo lo encontramos en la entrevista que Marta Caballero, de Elcultural.es, publicó el pasado 27 de marzo. En ella, además de revelarnos el ya mencionado nombre de su nuevo libro de poesía, nos explica que Juan Urbano es "un homenaje al Juan Panadero de mi maestro Rafael Alberti", que de su época de periodista "no me interesa lo que me están contando sino lo que me ocultan" y que "los periodistas tenéis que luchar contra vuestro propio periódico", o que "los adolescentes que van a los conciertos de Pereza me escuchan con respeto y silencio, salgo marvillado". Pero para qué contarlo si podéis leerlo...


La historia es un regalo para el que escribe, y a Benjamín Prado no le ha hecho falta irse muy lejos en el tiempo para encontrar en ella una trama de espías, ambientada en los complejos laberintos de la transición y que, además, le ha permitido elaborar una tesis en torno a la necesidad de una memoria histórica que debe ir más allá de la guerra civil. Publicada por Alfaguara, su Operación Gladio recrea la vida de una joven periodista en busca de la verdad, en una historia coprotagonizada por Juan Urbano, personaje principal de su anterior libro, Mala gente que camina, y en la que caben la CIA, la guerra, el asesinato de los abogados de Atocha, los GRAPO, el magnicidio de Carrero Blanco, el GAL...

Pregunta.- Olvido y memoria son dos constantes en Operación Gladio y en su libro anterior, Mala gente que camina. De hecho, este nuevo empieza con una cita de Louis Aragon que reza "Tal vez sea yo el hombre que vuelve de tu olvido".
Respuesta.- La cita explica bastante bien la idea de que nunca sabes por dónde va a regresar la memoria de las cosas, sabes dónde las entierras pero nunca sabes por dónde van a salir, me acordé desde el principio de esa frase. Uno puede elegir a dónde va pero no de dónde viene. Por eso es tan absurdo luchar contra la memoria, tanto luchando contra jueces como dejando gente en las cunetas.

P.- El libro pasea por distintas coyunturas históricas con especial énfasis en los 70, cuando usted era adolescente. ¿Utilizó su propia memoria para reconstruir la etapa?
R.- Son momentos de los que, más recuerdos, guardo impresiones, pero eso es bueno, lo malo es escribir sobre las cosas que te afectan directamente, porque te arriesgas a reconstruirlas de manera visceral y a no tener la perspectiva. Cuando escribí Mala gente que camina se me ocurrió hacer una serie de novelas que sucedían en la actualidad con referencias a un tema de nuestra historia reciente que uno conoce pero no del todo.

P.- Es cierto que se sabe muy poco de la red Gladio, una historia con tantos ingredientes narrativos como para un thriller de Hollywood: terrorismo, la CIA...
R.- Es maná para un novelista, una historia como caída del cielo. Hay una frase que resume el libro y que dice que la transición fue un triunfo de todos que también tuvo sus perdedores. No seré yo quien pinte de negro la transición, pero era imposible que un año se saldaran todas las deudas con una dictadura de 38. Si hubiese sido así, estarían los jueces del Supremo echando a los de la Audiencia por investigarla, no estaríamos aún retirando placas y monumentos y no habría republicanos enterrados en el Valle de los Caídos en contra de la voluntad de sus familias. Hay demasiadas cuentas pendientes. De la mima manera, tampoco estaríamos buscando niños robados. Esta es una novela de espías cuyas historias están muy ancladas en la realidad, con casos de corrupción política, de terrorismo...

P.- ¿Qué ha descubierto profundizando en este episodio histórico?
R.- Mientras la bala de Hitler estaba caliente, la guerra ya estaba fría: se hicieron más de 4.000 atentados para evitar que los partidos comunistas llegaran al poder. En Atocha efectivamente hubo un periodista italiano. Y esta historia acaba con los crímenes del GAL. Hoy estamos en lo mismo, pero con distinto collar, porque existen Afganistán, Libia... Sin embargo, aquel fue el último episodio de nuestra historia reciente que contempla que al enemigo hay que eliminarlo, es la última demostración de la ideología de la dictadura.

P.- ¿Hasta dónde ampliaría la memoria histórica?
R.- Cuando hablamos de memoria histórica parece que hay que irse a la guerra civil, y no sabemos cosas que han pasado en los 90. Por ejemplo, los niños robados en esa época los robaron por razones económicas, una cosa es hija de la otra, es lo de pensar que hay gente que tiene menos derechos, es otra expresión de la dictadura. La novela acaba hablando de los GAL, de cómo el inspector Medina, que era percibido como un superhéroe, pasa de pronto a ser un tipo acusado de robo de documentos, de cosas absurdas como el robo de un aceite a Ruiz Mateos... este tipo del que hay cientos de noticias en la prensa de la época, lees una mitad y luego la otra y no tienen nada que ver. Está todo ahí en los periódicos.

P.- De hecho la novela tiene mucho de periodismo. Empezando por la intrépida Alicia Durán, la protagonista.
R.- Soy de los que piensa que la última esperanza de la verdad es el periodismo, es muy difícil ir a buscarla al Parlamento o en los banqueros. Aquí maneja los hilos esa cosa llamada mercados, que domina tu vida y la de tu gobiernos, cuando habla el presidente siempre habla de si los mercados le dejan o no.

P.- Lástima que el periodismo hoy tenga tan mala prensa.
R.- El periodismo está amenazado por la política, la economía, Internet... Se necesita alguien que como la protagonista esté dispuesta a jugarse la vida. Los periodistas tenéis luchar contra vuestro propio periódico.

P.- Usted también desempeñó este oficio, ¿hay anécdotas biográficas en la novela?
R.- Sí, lo que cuento más o menos viene de ahí, hay algún que otro redactor jefe sacado de esa época. Me conozco la pelea del periodista contra la realidad, a mí no me interesa lo que me están contando sino lo que me ocultan. También conozco la lucha del periodista dentro del periódico para colocar su noticia, para darle prioridad, eso expresa una pasión, porque el verdadero periodismo no es un oficio, es una vocación. Gracias a que existe el periodismo, conocemos el 90 por ciento de los casos de corrupción.

P.- ¿Y Alicia y el resto de personajes que tienen de verdad?
R.- Para Alicia me he inspirado en personas que conozco, gente cuya vida personal no es tan organizada, perfecta y profesional como su vida laboral. El periodismo te come, eso lo sé yo, te quita mucho trozo de tu vida. Como ella es una periodista de verdad, no encuentra las mismas satisfacciones en su vida personal que en la profesional. Yo quería hacer ese homenaje a ese valioso periodismo de investigación que hoy tiene mucho más valor que la noticia, que ya has visto 20 veces antes. Alicia es muy joven y cuando le proponen hacer entrevistas sobre la semana negra se da cuenta de que no se lo sabe todo y ve que hay muchas cosas que contar. Además, recupero al personaje de Juan Urbano, de mi novela anterior, él es un homenaje al Juan Panadero de mi maestro, Alberti. Uno tiene razones sentimentales.

P.- Operación Gladio tiene una trama policíaca, una inmersión en el mundo del periodismo y en la historia reciente… pero, más allá de la anécdota, qué ha querido contar?
R.- La intención está contenida en esa frase de la transición. No veo que en 2011 haya necesidad de que exista gente a la que una democracia asentadísima no le haya dado lo que le debe. Como tampoco puede ser que haya estatuas de dictadores, que se mantenga abierto y en pie un mausoleo de un dictador... O lo de Garzón, aunque me cae mejor su causa que él.

P.- Con tanta Historia, habrá descuidado un poco la poesía.
R.- Espero sacar un poemario después del verano, pero una novela como esta es un curro muy grande, me he tirado seis años. Se titulará Ya no es tarde.

P.- ¿Para un poeta y escritor cómo es convertirse en estrella del rock junto a Sabina?
R.- Me gusta mucho, una cosa que nos viene bien a todos para quitarnos solemnidad es disfrazarnos de cosas. Yo soy lo que quiero ser, siempre quise escribir, pero me divierte dar un concierto con los Pereza y escribir canciones con Joaquín. En el festival de poesía de Granada actuaré tres días. Uno actúo con Pereza; al siguiente mantendré una charla con Vargas Llosa; y al tercero, presentaré mi libro. Y lo que más miedo me da es lo de Vargas Llosa, Pereza no, les doy yo miedo a ellos. Las adolescentes que van a sus conciertos me escuchan con respeto y silencio, salgo maravillado.