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viernes, 25 de enero de 2013

Operación Fuenlabrada

De esta nos enteramos tarde y no pudimos ir, pero no me gustaría que no quedara constancia de que Benjamín Prado estuvo el pasado 17 de enero en el Centro Cultural Tomás y Valiente de Fuenlabrada en el marco de los cafés literarios que allí se organizan. Benjamín acudió a hablar de Operación Gladio. Seguro que contó cosas nuevas, siempre lo hace, siempre va más allá... Si alguien estuvo y puede o quiere compartirlo, aquí tiene un foro donde será bienvenido. Mientras tanto, quien quiera saber más de Operación Gladio, que haga clic aquí :-)

Extraída de Fuenlabravirtual.com tenemos una foto para corroborar que efectivamente el encuentro tuvo lugar...

martes, 10 de abril de 2012

Benjamín y su investigador, Juan Urbano

Benjamín Prado pasó por la Semana Negra de Salamanca que se celebró del 20 al 23 de marzo. Allí participó en una de las charlas donde analizó el género más negro de la literatura, un género que no le es ajeno, como muestra en toda su extensión en su última novela Operación Gladio , aunque ya había dejado destellos o más que eso en anteriores novelas.

Reproducimos aquí el texto que publicó el equipo de la VIII Edición en su web. Un gran resumen de una muy interesante jornada.

Benjamín Prado, género aplicado a los cabos sueltos de la transición

Benjamín Prado ha trabajado en sus más recientes novelas el tema del pasado histórico, especialmente la Transición, aplicando formas narrativas muy entroncadas en el género negro. Estructura narrativa, personajes… sus libros cuentan con un aire de intriga que abre posibilidades para escapar de las versiones oficiales. Tramas verosímiles que posibilitan personajes que luchan, a la manera de los detectives clásicos, con una pequeña heroicidad contra poderes que les superan.

“Siempre he pensado que toda novela que merezca ser leída es una novela negra. Puede cumplir con todas las características del género o no, pero si no tiene un misterior que resolver, una dosis, algo que desenterrar que haga que el lector avance, a mí suele interesarme menos. Casi todos los relatos que te atrapatan tienen algo de misterio. Billy Wilder decía que hay una manera buena y otra mala de empezar una película: en la mala, se ilumina una habitación, se abre una puerta y entra Cary Grant. En la buena, Cary Grant entra por la ventana. Ahí ya hay un misterio”, dijo en su conferencia de ayer.
Prado explicó claramente cómo utiliza y qué pretende evitar del género negro: “Me gusta proponer una intriga, pero no caer en los típicos del género, muchas veces imitación un poco barata de los maestros, con expresiones que a veces casi producen risa, y en ocasiones parecen palabras ya traducidas. He leído “retreparse” en un sillón, y no sé qué es retreparse, cómo se ponen las piernas… Intento buscar otra manera de contar. El género negro está ya en los periódicos. Por ejemplo, la Transición. ¿De verdad fue así, tan rápido, con seis personas dirigiéndolo todo, el franquismo se disolvió sin pedir nada a cambio? Es raro, hasta el punto de que si cuestionas esta verdad oficial te tachan casi de enemigo de la democracia. Me gusta pensar en las zonas oscuras tras las versiones oficiales”.

Juan Urbano es su investigador, y Prado hizo una gran definición del arquetipo clásico del personajes que ha sido encarnado por detectives, policías o sabuesos ocasionales: “El detective siempre es un perdedor, que es mucho menos aburrido que los ganadores. Un tipo al que le iría mejor si fuera más cínico por dentro y menos por fuera, alguien que seimpre pierde algo. En mi novela Mala gente que camina, en torno al tema de los niños robados, quise que el personaje fuera así, de novela negra. Tiene un camino que recorrer, uno bastante largo: el que lleva del cinismo al civismo. Así, Juan Urbano descubre que no hay nada que escribir sobre su investigación, pero tiene un deber moral. Es alguien que no consigue nada, excepto problemas.

A uno le da cierta rabia que los críticos, incuso algunos que hablan bien de ti, no se enteraran de este planteamiento de novela negra que quise darle a esa novela”.

“Operación Glaudio cuenta la misma historia, cabos sueltos de la Transición. Se produjeron en esa época algunas cosas con las que no sólo es que no esté de acuerdo, sino que creo que son las causantes de muchos problemas de hoy. Si se hubiera pintado con menos colores no hubiera existido Mario Conde, por ejemplo, y seguramente no habría habido tanto ladrillo”.

“A la hora de plantear una novela puedes elegir un asunto raro y entonces eres Vila-Matas y escribes una de sus magníficos libros, o bien un tema muy reconocible del que todo el mundo cree saber. Sobre el asesinato de los abogados laboralistas de Atocha investigo y veo que hay cosas que no casan, como el asunto de los disparos: parece raro que un solo tirador matara a cinco personas e hiriera al resto. Se sospecha que hay una metralleta manejada por un terrorista italiano, perteneciente a la Red Gladio, una organización ligada a la OTAN que cometió cientos de atentados con el propóstto de crear una estrategia de tensión y culpar a anarquistas y comunistas, busncando una reacción del ejército. Hay un policía, el comisario Medina, que investiga a esto y cuando está a punto de coger un avión hacia Italia para ver a un terrorista encarcelado, le ordenan volver y cerrar el caso. Luego, después de ser el superpolicía de la época, cae totalmente en desgracia. Se sospecha hay hay una conexión entre la CIA, Fuerza Nueva, ultras italianos, guardia civiles y militares, los servicios secretos…”.
Tras explicar con detalle las claves de su última novela, Prado estableció las diferencias entre un historiador y un novelista: “Cuando hablas con Paul Preston de un asunto que ha descubierto pero no puede contar y le preguntas por qué, siempre dice “porque no tengo el puto papel”. Él, que es historiador, lo necesita, pero un novelista no, sólo indicios para montar una trama que sea verosímil. Por ejemplo, la Transición arranca con el atentado a Carrero Blanco. Es curioso que estuviera por aquí Kissinger, ese Premio Nobel de la Paz, que el atentado sea a cincuenta metros de la embajada americana, que hubiera un clima de enfado hacia Carrero por el tema del Sáhara o la prohibición de usar las bases para la guerra de Yom Kippur… Parece que si la CIA no estuvo en eso, al menos miró hacia otro lado, y eso ya supone mucho”.

Poderes grandes, heroicidades pequeñas. Así podría resumirse ese personaje de Prado, un investigador que sólo va a ganar problemas con sus actos de rebeldía ante las verdades oficiales. “Le di a esta narración una forma de novela de espías. Llámalo CIA o llámalo “Los Mercados”, pero da la sensación de que la gente normal siempre está sometida a fuerzas oscuras mientras esos poderes le hacen creer que son ellos quienes mueven las manos del titiritero.

Mi personaje, Urbano, el alguien que lucha contra un poder grande al que sabe que no va a poder derrotar. Esos elementos de estructura, argumento y personajes de novela negra se pueden trasladar a otro tipo de narración y le hacen mucho bien, ese clima de misterio y de heroicidad pequeña. Que como lector, yo esté intrigado, en una nube de sospecha para poder pensar, ¿y si hubiera una posibilidad B, si las cosas no son lo que parecen?”.

jueves, 25 de agosto de 2011

Alicia en el país de Gladio

Ya hemos dicho y leído mucho sobre Operación Gladio, pero aunque el
proceso de promoción de un libro parezca siempre igual, Benjamín sabe ir dejándonos miguitas para que las vayamos rastreando y acercando cada vez más a una novela muy completa, pues ni leyéndola llegamos a descubrirla del todo, necesitamos, y disfrutamos, de su ayuda. Y si se le añade alguien que sabe leer, escuchar, y preguntar, como el autor de esta entrevista, Jordi Corominas, en RevistaDeLetras.net nos encontramos con una nueva pista, y sabemos, por ejemplo, por qué Alicia Durán se llama Alicia.

Pregunta.Alicia hace como la Alicia de Alice en Wonderland, se mete en el agujero, en un mundo invisible que sin embargo está insertado en la superficie.

Benjamín Prado. Eres el primero que se da cuenta del porqué Alicia se llama así. Haces las entrevistas y toda la promoción deseando que alguien lo pregunte, y bien, has dado en el clavo. Se mete en el agujero de pura casualidad, quiere comprender y lo hace hasta las últimas consecuencias.

Pero quedarse con esta respuesta es como pasar de la primera página de un libro, una pena, descúbrela entera en su ubicación original, clica aquí.

lunes, 25 de julio de 2011

Gladio en la radio

La semana pasada el programa Forum, de Euskal Telebista, invitó a Benjamín Prado a hablar sobre Operación Gladio. Hemos leído y oído mucho sobre el libro, algunos muchos incluso lo habréis leído, pero no me resisto a colgar en el blog este audio, por que define bastante bien el libro y porque escuchar a un orador como Benjamín Prado casi es casi tan bueno como leerlo.





O si no funciona ese vínculo, podéis probar en este otro:

Ir a descargar

domingo, 12 de junio de 2011

Desde la otra orilla

No se escribe bien sobre algo cuando se está muy cerca, suele defender Benjamín. Pero a partir de esta entrevista en el ABC de Sevilla voy a empezar a pensar lo mismo de las respuestas, cuanto más alejado se está de un tema, de una ideología (ABC no es un diario afín a la suya), mejores resultados se obtienen, porque las respuestas de Benjamín en esta entrevista son de las que suman lectores a sus libros:


«Los dictadores no son gobernantes, son carceleros»
Entrevista a Benjamín Prado en ABC de Sevilla, por Alfredo Valenzuela

—¿Qué hace un poeta como usted escribiendo novelas de intriga?

—Sentirse como en casa. Ya sabes lo que decía Lorca: «Todas las cosas tienen su misterio y la poesía es el misterio que tiene todas las cosas». Para mí escribir es siempre revelar un secreto, contar una historia que no se había contado.

—A un maestro le preguntó un joven escritor si su novela tenía suficiente intriga, y le contestó que lo que faltaba en su novela era literatura...

—Peor fue otro que cuando un joven le preguntó qué le había parecido el manuscrito de una novela que le había dado a leer, le contestó: «Decae un poco al principio». Es verdad, un novelista lo que tiene que hacer es literatura.

—¿Un poeta nunca tendrá el éxito de, por ejemplo,... Pérez Reverte?

—Ojalá lo tuviera. En estos tiempos de realidades globales y pensamientos únicos defender la poesía es un modo de reivindicar el derecho a la reflexión.

—Su novela comienza con la retirada de una estatua de Franco. Víctor Hugo era contrario a suprimir simbología de antiguos gobernantes. ¿Estaba equivocado?

—Los dictadores no son gobernantes, son carceleros. Víctor Hugo, que era un reformista, hubiera bailado sobre el pedestal vacío de la estatua de Franco, pero le hubiese gustado el monumento a Bécquer del Parque de María Luisa. Cuando yo vivía en Sevilla he ido allí a leer un millón de veces.

—Y Tolstoi ironizaba con los progresistas diciendo que se ocupaban de una parte del problema y creían atajarlo en su conjunto...

—Por desgracia Tolstoi tiene tanta razón como los que piensan lo mismo de los conservadores. El mundo no está en buenas manos, sólo cambia de manos cada cuatro años.

—Si la CIA trabajó por suprimir a sus enemigos tuvo mucho menos éxito que regímenes como el de Ceaucescu, que no precisaron ayuda, ¿verdad?

—La única diferencia entre la CIA y Ceaucescu es que a él no le dieron el Premio Nobel de la Paz y a Kissinger sí.

—¿En qué quedó el estudio que pensaba hacer sobre escritores asesinados?

—En un poema que se llama «Zoo» y es un inventario de cien poetas asesinados en el siglo XX en cien países distintos. O sea, que no se quedó ahí, sino que avanzó hasta ahí, en mi opinión, la poesía es el piso más alto.

—La muerte de García Lorca es universalmente conocida, pero la de su amigo y compañero José María Hinojosa es desconocida hasta en su tierra, ¿por qué?

—Supongo que el hecho de que García Lorca sea un genio e Hinojosa un poeta menor debe de influir. La muerte iguala a todos los hombres, pero no sus obras.

—¿No será, como advirtió alguien, que quienes ganaron la guerra perdieron los manuales de literatura?

—La gloria literaria no se conquista por las armas, al menos no durante demasiado tiempo. Los grandes escritores perviven por sus obras, no por su ideología, aunque es difícil que admires el estilo de alguien cuyas ideas te parezcan detestables.

—¿Qué le parece que en Sevilla una concejal de IU esté procesada por haber impedido un homenaje a Foxá?

—Demuestra que tiene mal gusto literario. Foxá fue un cínico que vivió en dirección contraria a sus ideas, un vividor disfrazado de moralista, pero era un escritor muy apreciable.

—¿Lo de ser progre está cada día más jodido?

—No creas. A mí me parece que cada vez tiene más razón de ser. Para mí el progreso es que la vida de la gente mejore, que haya trabajo para todos, casas para todos, alimentos, sanidad y educación para todos.

—Pero ¿y sin don Antonio Machado levantara la cabeza?

—Pondría en su lugar a todos los que han intentado ocultar sus ideas, su pensamiento socialista y su carácter republicano. A él le gustaría esta España democrática y nosotros tendríamos al Voltaire que tanta falta nos hace.

—¿Y el pobre Azaña, que decía que la política debía ser el más alto estadio de la cultura?

—Tiene parte de razón. El tamaño de una sociedad se debería de medir por el valor de su cultura, pero por desgracia nos han convencido de que lo único que importa es el poder del dinero, los siniestros mercados que gobiernan los Gobiernos...

—¿La mala gente camina más rápido que la buena?

—A veces trepa más arriba. Pero creo que hoy en día son pocos, siento que la gente es buena por naturaleza y que los españoles, en general, somos muy buena gente, solidarios, generosos y abiertos.

—¿Su personaje Mónica Grandes es un homenaje a alguien?

—Es el nombre de la hermana de Almudena Grandes, que trabaja como voluntaria en la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, igual que el personaje de Operación Gladio.





domingo, 29 de mayo de 2011

Operación Gladio, oficialmente de largo en Madrid

Un escritor en una feria del libro puede estar o firmando o presentando su último libro. Este domingo de resaca futbolera tocaba, en el Paseo de Coches de El Retiro, en la Feria del Libro de Madrid, en la carpa Martín Gaite, una representación del segundo caso, protagonizado por Benjamín Prado y Almudena Grandes.

La de hoy podemos decir que era la presentación oficial de Operación Gladio en Madrid. Aunque he de decir que se ha quedado muy lejos, en calidad, emoción y cantidad a la oficiosa que pudimos vivir, allá por el mes de febrero en la Biblioteca Nacional.

Aunque en esta ocasión no ha sido tanto Benjamín como Almudena quien ha presentado el libro. La escritora y amiga de Prado ha derrochado cariño, pero el éxito y el talento literario de Almudena no va parejo a su oratoria, un campo en el que Prado siempre es el MVP. Él ha comentado el libro y él nos ha abierto el apetito de Operación Gladio. Eso es, en definitiva, una presentación, la contraportada del libro, pero en este caso contada en primera persona por su autor. Ese empujoncito que nos lleva girar el libro, abrir la portada y sumergirnos en su historia.

Lo he grabado, para que todos podáis vivirlo como si hubiérais estado allí (disculpad el sonido y el movimiento de la cámara). Ahora solo nos queda verlo en su otra faceta, la del signatario. No tardaremos.

Benjamín Prado habla de Operación Gladio



Almudena Grandes introduce la presentación de Operación Gladio 1ª parte



Almudena Grandes introduce la presentación de Operación Gladio 2ª parte



domingo, 22 de mayo de 2011

La feria de Sevilla

En ocasiones no estar en un lugar no impide saber con exactitud que pasó allí. Me refiero al día de hoy, a las 13:00 horas en la Pérgola de la Feria, del libro, de Sevilla. Esta mañana Benjamín Prado y Luis García Montero, presentaban Operación Gladio y Un Invierno Propio, respectivamente. Una presentación a modo de mesa redonda en la que ambos autores han hablado de "Memoria, literatura y política". En un día como el de hoy...

Sabemos cómo fue porque Antonio G.Garrido ha hecho de "corresponsal" y nos lo ha contado, de "viva voz" a través de su texto y de imagen a través de su fotografía (¡Muchas gracias!). Antonio nos lo contaba así:

"Benjamín Prado y Luis garcía Montero estuvieron hablando de literatura y política presentando sus dos nuevos libros en un día tan señalado como el 22 M en la feria del libro de Sevilla. Arrancó Luis citando a Balzac:" La novela es la pequeña historia de las naciones" y a partir de ahí comenzó a detallar algunos aspectos que le resultan interesantes de la novela de Benjamín como el momento histórico de la transición, las relaciones entre los personajes, etc. Estuvo reflexionando sobre el poder de los jueces y las diferencias entre lo que uno cree que es y lo que uno hace.

Benjamín por su parte nos presentó el libro de Luis haciendo referencia a Virginia Woolf " una habitación propia" y desde ahí se inició una reflexión sobre lo propio, lo público y la política actual, sobre todo la política ciudadana de hoy, haciendo referencias al 15 M. El libro se presenta como poemas reflexivos íntimos pero también con una constante resonancia política en todo lo que se hace: viajar frente al ordenanzas de seguridad, visitar a los amigos...

Finalmente hubo lectura de poemas y firmas de libro. La hora pasó volando.

Además, el diario Gente de Sevilla destaca, de una información de Europa Press, que "el acto ha dado comienzo con las palabras que García Montero ha dedicado a la novela de espías de su amigo Benjamín Prado, de la que ha expresado que es "un acercamiento a la vida cotidiana española, donde siguen pesando los recuerdos, la memoria histórica, no ya de la Guerra Civil, que está muy presente, sino de la Transición". Más de 30 años después, ha argumentado el poeta, hay que ver "qué nuevas preguntas y soluciones pueden darse cuando ya no se da esa situación militarista que se vivía en el año 1975".

En la novela, en la que Prado relata el "abuso de poder" de la CIA en la Transición española al haber promovido la Red Gladio, una organización anticomunista que durante la Guerra Fría mató a miles de personas con el objetivo de evitar la expansión de la izquierda por Europa, el escritor "fija una reflexión sobre las deudas pendientes", al tiempo que "se mete en la vida cotidiana de algunas mujeres, como son una periodista, una juez, una historiadora y una arqueóloga", según ha detallado García Montero.

De esta forma, ha continuado, "a partir del tejido de esa vida cotidiana, es a partir de donde se hacen las preguntas que tienen que ver con la verdad de la calle", aprovechando este hecho para comentar que "le encantó" el libro cuando lo leyó porque se encontró "con el escritor brillante que ha sido siempre Benjamín Prado y también con una persona madura", algo que era "mucho más difícil de esperar de él", ha bromeado.

Al hilo de esto, y teniendo en cuenta, como recoge 'Operación Gladio', el papel fundamental que jugó la Agencia de Inteligencia Central (CIA) en la Transición, el poeta granadino ha preguntado a Prado "si cree que en la realidad hay fuerzas oscuras que convierten en ficción lo que tendría que ser un transparente espacio público", algo a lo que el poeta y escritor madrileño ha contestado con un verso del propio García Montero, "la realidad supone un buen negocio para la imaginación".

Por su parte, Benjamín Prado, que el pasado 12 de mayo mantenía una conversación con al "joven cadete Mario Vargas Llosa" en el seno del Festival Internacional de Poesía de Granada (FIP), ha expresado que la Transición española ha sido un momento político "muy santificado", cuando, en realidad, también estuvo "sometido a poderes oscuros, como la CIA, que manipuló y limitó las libertades" y que, de alguna manera, hizo que los ciudadanos tuvieran una visión de la realidad "que no tiene demasiado que ver con la realidad".

"SIN PIEDAD NI NECESIDAD"

No obstante, el poeta madrileño ha destacado que no es un "demoledor absoluto de la Transición", ya que significó "el paso de una dictadura terrorífica que empezó y terminó asesinando gente sin piedad, e incluso, sin necesidad", pero "muchas cosas no quedaron resueltas y seguimos cometiendo la ingenuidad de creer que en año y medio de Transición pudieron resolverse todos los horrores de la dictadura. Lo hemos aceptado como verdad intocable", ha apostillado.

En esta línea, Prado ha dicho que en la sociedad española, si se cuestiona este tema, "parece que estás volviendo a abrir las dos españas" de las que hablaba el poeta de la Generación del 98 Antonio Machado, lo que en absoluto pretende, pues cree que "los españoles somos una gente estupenda", añadiendo que no cree en la imagen de los dos españoles de la pintura de Francisco de Goya titulada 'Duelo a garrotazos'.

En cuanto a la narración de su novela, Prado ha señalado que "lo que más le ha divertido ha sido escribir sobre la vida privada de los personajes, dándome el lujo de meterme con los jueces", a través de la jueza de 'Operación Gladio', Bárbara Valdés, y es que, el poeta piensa que son "los grandes chalados de este país", criticando que le "irrita profundamente que jueces del Tribunal Supremo (TS) hayan pedido una importantísima dotación de dinero público para tenerlo como fondo para pagar las multar por prevaricar".

Asimismo, Benjamín Prado ha tomado parte del poemario de su compañero Luis García Montero 'Un invierno propio' para reconocer que habla de la "propiedad sentimental, emocional, de los propios resortes de aquello que te apasiona", en este caso, la literatura, ha puntualizado el poeta, "con la idea de que uno no es propietario de lo que tiene, sino de lo que sigue buscando".

De esta manera, el escritor ha leído el verso "una modesta forma de resistir", del poema 'Los idiomas persiguen el desorden que soy', que a su vez se incluye en el último poemario de su colega, para explicar que en él García Montero se refiere a la poesía como "una modesta forma de resistir", a lo que Prado ha añadido que "habla de alguien que sigue buscando cosas y deseando encontrar un lugar de encuentro, de implicación y de reflexión".

En este sentido, el poeta madrileño ha aseverado que "Luis es muy opinión y sus poemas están llenos de opiniones y, a veces, de manera muy sutil", pues "no son poemas políticos como los de Rafael Alberti, pero siempre acaban con el veneno de un argumento ajeno en la cabeza que hace que los vuelvas a leer y te des cuenta del contenido ideológico y moral que tienen".

POESÍA "VIGILANTE"

De otro lado, ha calificado la poesía de García Montero de "vigilante", puesto que "mira en todas direcciones con la certeza de que nada de lo que ocurre ha estado nunca escrito" y con ello se refiere, ha dicho, a la idea de que no solo hay que atender a algo que ya haya sucedido, como la Transición, sino a lo que está por venir, un hecho que si no se contempla "mata la poesía, como los sobreentendidos matan a las parejas y también a la poesía" porque el poeta se convierte en alguien que ofrece "comida recalentada", mantiene Prado.

Finalmente, el poeta y escritor madrileño ha argumentado que en 'Un invierno propio' el poeta granadino, que entiende que no es más literario el escritor que se dedica a inventar un lenguaje extraño que el que intenta convertir en literatura la realidad, "escribe para comprenderse a sí mismo y para comprender a los demás", a lo que ha agregado que García Montero "es un animal político, le interesa la política y entiende de ella mucho más que yo".

El diálogo entre ambos poetas ha concluido con palabras de García Montero, quien, por otra parte, ha interpretado que "es muy simbólico que estemos en una plaza porque la lectura es como una plaza y, para que se produzca la lectura, es tan importante el autor como el lector", pues, en alusión a palabras del poeta catalán Joan Margarit, "un lector no es como el espectador que recibe pasivamente una música, sino como el músico que interpreta una partitura que ha escrito el escritor".

miércoles, 27 de abril de 2011

Los recuerdos y la política en Operación Gladio

Desde Facebook Marta Ávila nos avisaba de la publicación de una nueva entrevista sobre Benjamín Prado y Operación Gladio en la web ...sigue leyendo en el que Raúl Argemí pregunta en torno al libro, centrándose en el tono más político del libro y Mireya de Sagarra fotografía al autor, que estaba en Barcelona, en la pose que podemos ver a la derecha:


-¿Cuál es la razón para que un escritor como Benjamín Prado, nacido en el 61, escriba Operación Gladio, una novela que gira sobre el asesinato de los abogados laboralistas de Atocha en el 77, y se extiende por la red de carniceros fascistas orquestada por la CIA para impedir que en Europa el comunismo llegue al gobierno? -Uno no elige los recuerdos. Ni elige en qué medida los va a recordar. Rafael Alberti dijo: he conocido a Picasso, a Neruda, pero de lo que no me voy a olvidar nunca es de una canción de propaganda que oía en la radio de niño. Para mí, uno de los recuerdos de mi infancia más fuerte es el asalto al Palacio de la Moneda, con Salvador Allende resistiendo con su casco. También el terremoto de Managua, y el asesinato de los abogados de Atocha. Luego, otro recuerdo potente que se encarnó en este libro, es el del Valle de los Caídos. Recuerdo que cada año nos llevaban con la escuela, y siempre sentía lo mismo. Había allí algo como una fuerza que tiraba para abajo; una tristeza siniestra.


-Dos son los casos que convergen en Operación Gladio. Por un lado, el asesinato de los abogados a manos de sicarios de la derecha. Por otro, la petición de los restos de un republicano que fue enterrado ilegalmente en el Valle de los Caídos. Quería escribir una novela de espías –reconoce Prado-, porque cuando escribo me gusta divertirme, y una novela de espías era lo ideal. Entonces pensé en una conspiración de estado, en los pasillos sucios del poder, recordé lo que sabía de Gladio, y me pasó lo que le pasa a Alicia Durán, la periodista de mi novela, cada vez fui a más. Cuando asesinaron a los abogados la investigación avanzó sólo hasta cierto punto. El punto en se empezó a ver que los asesinos habían recibido armas y estaban conectados con servicios españoles, y que detrás de ellos estaba Gladio, o sea la CIA. Ahí se detuvo todo, nadie quería mirar a la cara a la CIA. Algunos dicen que es paranoia vincular a la CIA con todas las conspiraciones, pero lo cierto es que siempre ha estado allí, con o sin paranoia”.


-Los libros como éste revisan la Historia de España. La Transición se ocupó de pasar una gran goma de borrar sobre la memoria. -Para mí era inevitable hablar de la Transición, tan elogiada, tan ejemplar, para lo que querían conseguir en aquel momento. Y puedo entender que en el 77 la gente tuviera ciertos miedos, pero hoy ya no somos los mismos, podemos mirar de frente algunas historias. Nada impide que nos propongamos revisar el pasado. Aunque a algunos eso les moleste y piensen que, cuando alguien quiere saber quien fue su padre, o desea recuperar los restos de su abuelo para llevarlos al cementerio, quiere reabrir heridas y busca venganzas. Es un despropósito, pero muy propio de España. Elegimos vivir de espaldas al pasado, mirando con desesperación hacia adelante. Otros países, como Francia, Italia, o Argentina se han atrevido a mirar el pasado, nosotros, cuando un juez como Garzón quiere investigar, lo condenamos.


-Uno de los recursos de Operación Gladio es el libro de entrevistas que prepara Alicia Durán. Las entrevistas retratan con meticulosidad a distintos actores de esos tiempos. Tiempos que dejan una marca porque el discurso y los razonamientos del entrevistado del PSOE son casi idénticos al del entrevistado de la derecha. -Me alegra que se note, porque piensan igual la derecha y la… ¿izquierda? Bueno, el socialismo. Lo que había de izquierda en España, el Partido Comunista, fue uno de los grandes perdedores de la transición, arrió todas las banderas para conseguir sólo la extinción.


-Los supuestos entrevistados coinciden en afirmar que “en el Estado de Derecho, lo que no se puede probar no existe”, afirmación que es una corrupción flagrante, y propia de abogados que cofunden la trapacería judicial con la filosofía del derecho. -Es que para ellos el estado de Derecho es sólo la excusa que alimenta un juicio, la realidad va por otra parte. Para ellos un crimen existe si se puede probar, que haya un muerto no es suficiente. Es que las dictaduras que permanecen mucho tiempo dejan resaca, vicios que se extienden a los tiempos de democracia. No hay más que ver cómo actúa la derecha española cuando pierde alguna elección, se siente saqueada. Ellos están convencidos de que tienen un derecho que nadie más tiene para estar arriba.


-Una cosa que siempre me sorprende es que la derecha española es atrabiliaria, que no hace ni siquiera el gesto de otras, más modernas, para agiornarse, ponerse al día, que actúa como una casta con derechos otorgados por Dios. -Piensan como una casta que está más allá del juicio de los otros y aceptan el juego del voto, pero no aceptan que a veces les ganen, les parece injusto, porque siempre tuvieron y tienen razón. Eso fue lo que se conservó con la Transición. La organización Gladio, que cita en su novela Benjamín Prado, fue creada luego de la Segunda Guerra Mundial por EEUU para impedir el acceso de los comunistas a los gobiernos europeos. El premio Nobel de la Paz Henry Kissinger fue su operador más eficiente en los años 70. El mismo Kíssinger que facilitó que los pistoleros fascistas italianos sumaran sus fuerzas a los pistoleros derrotados de la OAS, y a los asesinos más o menos triunfales de las AAA de Argentina, para torturar en media Latinoamérica. Esos pistoleros operaron en España, por el año 77/78 con el amparo de elementos locales. Tras esa investigación va su periodista, la pista italiana de Gladio.


-La CIA opera en todas partes, pero pocas veces, muy pocas veces, sin conocimiento y apoyo de las fuerzas locales. ¿Por qué se sabe tan poco de los españoles comprometidos es los asesinatos? -Porque no hay voluntad de saber. Hay que recordar que a poco de eso estábamos metidos en el GAL, con los mismos métodos pero desde un gobierno socialista. Algo así como que al enemigo no se le vence ni se le convence, se le hace desaparecer, se le elimina. Son métodos que no tienen nada de democráticos. Y con todo eso siembran al fin el miedo y se avanza en el control de la vida de las personas. A cada rato nos dicen, si usted no tiene nada que ocultar, ¿por qué se preocupa de los controles?, y los controles siguen avanzando. Cambiamos seguridad por pérdida de la libertad.


-El terrorismo, ese fantasma tan inasible, permite extender el miedo, la gente tiene más miedo a algo que difícilmente le llegue a matar que a lo más cercano, un accidente o un infarto. -Tampoco se entiende el terrorismo, que parece todo muy parecido, cuando muchas veces son respuestas a ataques como los de la CIA en Libia, por ejemplo, con aviones fantasmas, cohetes teleguiados, todo tipo de armas sucias, a lo que les responden de la misma manera.


-No deja títere con cabeza, pero salva a la monarquía española, como muchos españoles. Voy al hueso. Tengo la convicción de que el Franquismo duró 40 años porque los españoles se dijeron “es lo que hay” y tragaron. ¿Cuántos años habrá que esperar para que los que tragaron esta monarquía franquista se atrevan a mirarla a la cara? ¿Sucederá alguna vez? -(Ríe) Nunca. Eso no sucederá nunca. Esta monarquía es la cara de la Transición, es lo pactado. Una negociación en la que, como dice uno de mis personajes, “eran cuatro y el nuestro el más tonto”, porque los que verdaderamente perdieron fueron los comunistas. Aunque tengo mis dudas de que Carrillo fuera el más tonto, tal vez era el más vivo. Tiene razón. Cuesta suponer inocencia en un dirigente que sobrevivió a todas las purgas del estalinismo soviético. . Operación Gladio. Tres mujeres están en el centro de la acción. Hacía tiempo que no veía tantas mujeres en acción. Una es Bárbara, una juez de derechas –¿hay otra clase de jueces?-. Otra es Mónica, una progre que defiende a Garzón y trabaja con los grupos de recuperación de la memoria, al tiempo que es amiga de la jueza. Y la tercera, la periodista antes mencionada. Buen ojo y buena pluma la de Benjamín Prado para narrar desde las pasiones y las minucias cotidianas de estas tres mujeres; no es cosa fácil. Aparte de eso, un fragmento sucio de la historia reciente de España, con olor a pólvora y ocultamiento. Para leer y alimentar la paranoia. Como dijo cierto pensador anónimo, en este mundo, el que no está paranoico es porque está loco. .

miércoles, 13 de abril de 2011

Operación Gladio en RTVE por partida doble

En el Ojo Crítico, de RTVE, Benjamín Prado nos presenta Operación Gladio, en esta ocasión no existe transcripción, pero escucharlo merece tanto la pena (con fragmentos de las entrevistas "teatralizados" incluidos, que yo no dejaría de hacer clic en el Play... (0 ir a la web de RTVE)



Pero no nos quedemos con este corte, no nos perdamos el del programa "La estación Azul", también de RTVE. (ir al programa, aquí)




martes, 29 de marzo de 2011

Entrevista en la SER, escúchala o léela

Benjamín Prado estuvo en el programa "A vivir Madrid", de la Cadena Ser, presentando Operación Gladio. Podéis escucharlo directamente clicando en el enlace que nos hemos traído desde la página de la Cadena Ser.

Hay una primera introducción musical, más unas recomendaciones de lecturas de libros, y a partir del minuto 3 aproximadamente, empieza la presentación de Operación Gladio, con los cortes originales de los informativos de día en el que la estatua de Franco fue retirada, del día en el que arranca Operación Gladio. También podréis encontrar el testimonio de uno de los supervivientes del atentado contra los abogados laboralistas de Atocha.

O podéis leer las respuestas de Benjamín en la transcripción inferior...
Por si no queréis darle al play y preferís leer, aquí os dejo algunas de las respuestas de Benjamín:

"Todo [en la novela] es verdad. Estaba pensando mientras abríais la entrevista con las noticias de la retirada de las estatuas del dictador de las ciudades españolas, una de ellas, donde empieza la novela, en la Plaza de San Juan de la Cruz que entre otras cosas intolerables tenía la de estar en frente de la casa del maestro Ángel González. Un país no se puede permitir que Ángel González se levante por la mañana, levante la persiana y esté en frente Franco a caballo. Empezar la novela así es como cuando uno se te acerca y te dice, tengo dos noticias, una buena y una mala, ¿por cuál quiéres que empiece?. Yo empecé por la buena. La retirada de los símbolos de la dictadura, no de todos, pero sí de algunos, es una buena noticia para este país, quiere decir que la impunidad de la simbología, como mínimo, y la ideología, también de la dictadura, va desapareciendo.

Hay una mala noticia también, que es el resto de la novela. Como dice uno de los personajes de la novela, la transición fue un triunfo de todos que también tuvo sus perdedores. Hay gente en este país a la que no le hemos dado las vueltas. Invirtieron mucho, mucho sufrimiento, mucho dolor, muchos padecimientos, y no se le ha devuelto el cambio. Por ejemplo, muchas de las personas que tienen a sus familiares enterrados en el Valle de los Caídos, a traición".

"Y otra gente que son víctimas como los abogados laboralistas de la calle de Atocha 55 que son una de las cosas que investiga la periodista que realiza las entrevistas, reales y ficticias, de la novela. Realmente es una de esas historias de las que todo el mundo cree saber lo que ocurrió, pero de las que nadie lo sabe todo, y lo que no sabíamos es la base de esta novela".

"La red Gladio es una red creada por los EEUU, por la CIA, inmediatamente acabada la II Guerra Mundial. Tan inmediatamente que uno de los personajes dice que mientras la bala con la que Hitler se mató en Berlín aún estaba caliente la guerra ya estaba fría. Reclutaron sus soldados invisibles entre camisas negras de Mussolini, nazis, gente de la Gestapo... muchos de ellos vivían durante la dictadura en la gloria, se han muerto en la Cosa del Sol en los 70, 80.... esa gente entre otros atentados, un terrorista de Ordine Nuevo, estuvo presente en los atentados de Atocha. Es quien llevaba una metralleta del ejército americano, es quien ametralló a los abogados, y alguien, como se cuenta en la novela, fue a cubrir los agujeros de gala para que no se vieran las ráfagas".

"Esa ametralladora provenía del ejército español. Alguien del ejército español se lo dio a uno de los policías de la brigada central que se reunían en una pizzería que había en Madrid y que se llamaba Il apuntamento, donde se reunían habitualmente. Esta metralleta acabó en manos de un terrorista italiano de la red Gladio, financiada por la CIA, que se llamaba Carlo Cicuttini, y fue el que estuvo en el despacho de los abogados y los ametralló". [...] "Al final estuvo implicado en los crímenes de los GAL, también. Cuando la justicia italiana reclamó su extradición lo casaron con la hija de un general y no lo mandaron a Italia".

"El libro es un homenaje al periodismo en estos tiempos que corren. Un homenaje al periodismo excéntrico".

"La red Gladio se creó para la Estrategia de la Tensione, para crear un clima de terror, de inseguridad que evitara que los partidos de izquierda, y en concreto los comunistas llegarán al poder en Europa".

"Esa metralleta vuelve a Italia y cuando uno de los personajes, de los que más me gusta en la novela, aunque sale al final, el Comisario Medina, había reunido todos los datos sobre los asesinatos de Atocha y está con un pie en el avión para ir a Roma, y de ahí a Milán... iba con un álbum para enseñarle a un preso para que identifique quién le ha dado la metralleta, en ese momento lo detienen, lo apartan del caso.... luego investiga Rumasa... Si vas a la hemeroteca, yo lo hice con El País, y ves cómo la figura del comisario Medina empieza siendo un héroe, el superpolicia, un hombre incorruptible, y cuando se lo quieren cargar lo acusan de insubordinación, de robo de documentos, de robarle a Ruíz Mateos aceite de una nave industrial, e incluso de extorsión. Es increíble la caída en desgracia y cómo esos funcionamientos del espionaje que parecen más propios de la ficción, están en la realidad".

"No seré yo quien tire abajo el tejado de la transición. Creo que la Transición fue una hazaña del pueblo español. Pero lo que resulta muy extraño es que en un año se solucionen todos los problemas y se ajusten todas las tuercas a una dictadura que había durado 38". "Va a ser más fácil si la mejor manera de avanzar la hacemos mirando hacia atrás".

"Muchos jueces, como la jueza que aparece en el libro, Bárbara Valdés, que me cae fatal, aplican la justicia a granel. La justicia hay que aplicarla gota a gota".

"Las cosas que son inexplicables suelen carecer de razón. Por más que me expliques por qué al mismo juez que mandamos a investigar los crímenes de Pinochet o Videla le amargamos la vida y le arrancamos la toga a tirones cuando va a investigar el franquismo, aunque me lo expliques en 6 idiomas, sencillamente no lo entiendo". "A mi me cae mejor la causa de Garzón que él, pero es que tenía que salir".

"Yo he sido muchos años periodista, en la época de Diario16, donde estuve 8 años, y el periodismo, que yo por una parte creo que es la última oportunidad de conocer la verdad que tenemos en este mundo, por desgracia, repasas la historia de este país en los últimos años y no nos lo ha contado un parlamentario, ni un juez, sino un periodista. Lo malo del periodismo es que hace difícil tener una vida privada. Los periodistas de verdad, de raza, no creen que esto es un oficio, creen que es algo más. Luego vuelves a casa y te encuentras los problemas que se encuentra Alicia Durán al llegar a la suya".

"Juan Urbano, que es el narrador de la anterior novela, Mala Gente que camina, es también el narrador de mis artículos de los jueves en El País, se ve obligado a dedicar su vida a buscar a alguien de quien se quería librar".

"Nos hemos hecho nuestra propia cortina de humo y parece que todo lo que estamos leyendo todos los días en los periódicos es imposible. Me he visto obligado a tener que justificar que por llevar a cabo esa investigación, vea en peligro su propia vida. Tengo que explicar que lo que va de siglo XXI se ha asesinado a casi mil periodistas, se asesina a 10 periodistas en el mundo cada mes para que no cuenten lo que tienen que contar. Eso hay que explicarlo".

"Lo difícil, con tanta documentación como tenía, era escribir una novela. Corres el riesgo de escribir un tratado. Por eso en la novela hay mucha ficción, los personajes tienen mucha vida. Son muy importantes las relaciones de las tres parejas que salen y cada una simboliza un tipo de relación que haya podido ver e incluso experimentar en alguna ocasión".

"Me gustan mucho los detalles de emoción barata como lo de la enfermera de Franco... (Ojo, ¡spoiler!)"

"Las entrevistas que incluyo son todas fingidas".

"Nunca sé de lo que voy a ser capaz, pero sí sé de lo que no voy a ser capaz. No soy un historiador, no tengo ni la formación ni las ganas para escribir sobre la historia, y a mi lo que me gusta es escribir novelas. Lo que me gustaría con esta novela es que la gente me dijera que se ha emocionado a leerla, que las personas de la vida real que se parecen a los personajes de la novela, se merecen un poco de ayuda, que no los dejemos tirados, y que hayan aprendido cosas, no sólo sobre la red Gladio [...] sino algo un poco sobre el género humano, cómo son la relaciones de poder dentro de casa, pues en el dormitorio de cada uno también hay uso del espionaje, uso indebido del poder, traiciones, cambios de fila... Tanto dentro como fuera tenemos que luchar contra ellas"

"En Operación Gladio me gustaría que se aprendiera lo importante que es en este mundo el periodismo, lo importante que es tener siempre vigilancia sobre el poder, alguien que levante las alfombras de los palacios. El periodismo está acosado por la política, por la economía, por la tecnología... Todo el mundo cree que es un periodista y puede dar una opinión en un blog y puede competir con las noticias serias y bien informadas que se dan en otro medio."

lunes, 28 de marzo de 2011

¡Nuevo libro!: Ya no es tarde

Aún no hemos acabado con este libro, ni siquiera hemos digerido los primeros bocados, y ya sabemos que el próximo libro de Benjamín, uno de poemas, se publicará después del verano, y se llamará Ya no es tarde. Prolijo autor este Benjamín, para regocijo de sus lectores.

Mientras pasamos las páginas del Operación Gladio con ansia y recelo, por querer avanzar y no querer que se acabe, nos tomamos con mas Operación Gladio, fuera del libro. Es el que Benjamín Prado nos deja y nos explica en cada una de las entrevistas que concede a raíz de la publicación del libro.

Un gran ejemplo lo encontramos en la entrevista que Marta Caballero, de Elcultural.es, publicó el pasado 27 de marzo. En ella, además de revelarnos el ya mencionado nombre de su nuevo libro de poesía, nos explica que Juan Urbano es "un homenaje al Juan Panadero de mi maestro Rafael Alberti", que de su época de periodista "no me interesa lo que me están contando sino lo que me ocultan" y que "los periodistas tenéis que luchar contra vuestro propio periódico", o que "los adolescentes que van a los conciertos de Pereza me escuchan con respeto y silencio, salgo marvillado". Pero para qué contarlo si podéis leerlo...


La historia es un regalo para el que escribe, y a Benjamín Prado no le ha hecho falta irse muy lejos en el tiempo para encontrar en ella una trama de espías, ambientada en los complejos laberintos de la transición y que, además, le ha permitido elaborar una tesis en torno a la necesidad de una memoria histórica que debe ir más allá de la guerra civil. Publicada por Alfaguara, su Operación Gladio recrea la vida de una joven periodista en busca de la verdad, en una historia coprotagonizada por Juan Urbano, personaje principal de su anterior libro, Mala gente que camina, y en la que caben la CIA, la guerra, el asesinato de los abogados de Atocha, los GRAPO, el magnicidio de Carrero Blanco, el GAL...

Pregunta.- Olvido y memoria son dos constantes en Operación Gladio y en su libro anterior, Mala gente que camina. De hecho, este nuevo empieza con una cita de Louis Aragon que reza "Tal vez sea yo el hombre que vuelve de tu olvido".
Respuesta.- La cita explica bastante bien la idea de que nunca sabes por dónde va a regresar la memoria de las cosas, sabes dónde las entierras pero nunca sabes por dónde van a salir, me acordé desde el principio de esa frase. Uno puede elegir a dónde va pero no de dónde viene. Por eso es tan absurdo luchar contra la memoria, tanto luchando contra jueces como dejando gente en las cunetas.

P.- El libro pasea por distintas coyunturas históricas con especial énfasis en los 70, cuando usted era adolescente. ¿Utilizó su propia memoria para reconstruir la etapa?
R.- Son momentos de los que, más recuerdos, guardo impresiones, pero eso es bueno, lo malo es escribir sobre las cosas que te afectan directamente, porque te arriesgas a reconstruirlas de manera visceral y a no tener la perspectiva. Cuando escribí Mala gente que camina se me ocurrió hacer una serie de novelas que sucedían en la actualidad con referencias a un tema de nuestra historia reciente que uno conoce pero no del todo.

P.- Es cierto que se sabe muy poco de la red Gladio, una historia con tantos ingredientes narrativos como para un thriller de Hollywood: terrorismo, la CIA...
R.- Es maná para un novelista, una historia como caída del cielo. Hay una frase que resume el libro y que dice que la transición fue un triunfo de todos que también tuvo sus perdedores. No seré yo quien pinte de negro la transición, pero era imposible que un año se saldaran todas las deudas con una dictadura de 38. Si hubiese sido así, estarían los jueces del Supremo echando a los de la Audiencia por investigarla, no estaríamos aún retirando placas y monumentos y no habría republicanos enterrados en el Valle de los Caídos en contra de la voluntad de sus familias. Hay demasiadas cuentas pendientes. De la mima manera, tampoco estaríamos buscando niños robados. Esta es una novela de espías cuyas historias están muy ancladas en la realidad, con casos de corrupción política, de terrorismo...

P.- ¿Qué ha descubierto profundizando en este episodio histórico?
R.- Mientras la bala de Hitler estaba caliente, la guerra ya estaba fría: se hicieron más de 4.000 atentados para evitar que los partidos comunistas llegaran al poder. En Atocha efectivamente hubo un periodista italiano. Y esta historia acaba con los crímenes del GAL. Hoy estamos en lo mismo, pero con distinto collar, porque existen Afganistán, Libia... Sin embargo, aquel fue el último episodio de nuestra historia reciente que contempla que al enemigo hay que eliminarlo, es la última demostración de la ideología de la dictadura.

P.- ¿Hasta dónde ampliaría la memoria histórica?
R.- Cuando hablamos de memoria histórica parece que hay que irse a la guerra civil, y no sabemos cosas que han pasado en los 90. Por ejemplo, los niños robados en esa época los robaron por razones económicas, una cosa es hija de la otra, es lo de pensar que hay gente que tiene menos derechos, es otra expresión de la dictadura. La novela acaba hablando de los GAL, de cómo el inspector Medina, que era percibido como un superhéroe, pasa de pronto a ser un tipo acusado de robo de documentos, de cosas absurdas como el robo de un aceite a Ruiz Mateos... este tipo del que hay cientos de noticias en la prensa de la época, lees una mitad y luego la otra y no tienen nada que ver. Está todo ahí en los periódicos.

P.- De hecho la novela tiene mucho de periodismo. Empezando por la intrépida Alicia Durán, la protagonista.
R.- Soy de los que piensa que la última esperanza de la verdad es el periodismo, es muy difícil ir a buscarla al Parlamento o en los banqueros. Aquí maneja los hilos esa cosa llamada mercados, que domina tu vida y la de tu gobiernos, cuando habla el presidente siempre habla de si los mercados le dejan o no.

P.- Lástima que el periodismo hoy tenga tan mala prensa.
R.- El periodismo está amenazado por la política, la economía, Internet... Se necesita alguien que como la protagonista esté dispuesta a jugarse la vida. Los periodistas tenéis luchar contra vuestro propio periódico.

P.- Usted también desempeñó este oficio, ¿hay anécdotas biográficas en la novela?
R.- Sí, lo que cuento más o menos viene de ahí, hay algún que otro redactor jefe sacado de esa época. Me conozco la pelea del periodista contra la realidad, a mí no me interesa lo que me están contando sino lo que me ocultan. También conozco la lucha del periodista dentro del periódico para colocar su noticia, para darle prioridad, eso expresa una pasión, porque el verdadero periodismo no es un oficio, es una vocación. Gracias a que existe el periodismo, conocemos el 90 por ciento de los casos de corrupción.

P.- ¿Y Alicia y el resto de personajes que tienen de verdad?
R.- Para Alicia me he inspirado en personas que conozco, gente cuya vida personal no es tan organizada, perfecta y profesional como su vida laboral. El periodismo te come, eso lo sé yo, te quita mucho trozo de tu vida. Como ella es una periodista de verdad, no encuentra las mismas satisfacciones en su vida personal que en la profesional. Yo quería hacer ese homenaje a ese valioso periodismo de investigación que hoy tiene mucho más valor que la noticia, que ya has visto 20 veces antes. Alicia es muy joven y cuando le proponen hacer entrevistas sobre la semana negra se da cuenta de que no se lo sabe todo y ve que hay muchas cosas que contar. Además, recupero al personaje de Juan Urbano, de mi novela anterior, él es un homenaje al Juan Panadero de mi maestro, Alberti. Uno tiene razones sentimentales.

P.- Operación Gladio tiene una trama policíaca, una inmersión en el mundo del periodismo y en la historia reciente… pero, más allá de la anécdota, qué ha querido contar?
R.- La intención está contenida en esa frase de la transición. No veo que en 2011 haya necesidad de que exista gente a la que una democracia asentadísima no le haya dado lo que le debe. Como tampoco puede ser que haya estatuas de dictadores, que se mantenga abierto y en pie un mausoleo de un dictador... O lo de Garzón, aunque me cae mejor su causa que él.

P.- Con tanta Historia, habrá descuidado un poco la poesía.
R.- Espero sacar un poemario después del verano, pero una novela como esta es un curro muy grande, me he tirado seis años. Se titulará Ya no es tarde.

P.- ¿Para un poeta y escritor cómo es convertirse en estrella del rock junto a Sabina?
R.- Me gusta mucho, una cosa que nos viene bien a todos para quitarnos solemnidad es disfrazarnos de cosas. Yo soy lo que quiero ser, siempre quise escribir, pero me divierte dar un concierto con los Pereza y escribir canciones con Joaquín. En el festival de poesía de Granada actuaré tres días. Uno actúo con Pereza; al siguiente mantendré una charla con Vargas Llosa; y al tercero, presentaré mi libro. Y lo que más miedo me da es lo de Vargas Llosa, Pereza no, les doy yo miedo a ellos. Las adolescentes que van a sus conciertos me escuchan con respeto y silencio, salgo maravillado.

miércoles, 23 de marzo de 2011

23M Operación Gladio

Operación Gladio, que sale hoy a la venta en Alfaguara, es el nuevo libro de Benjamín Prado. "Una novela de espías porque la realidad era una novela de espías", dice el autor en su primera entrevista, hoy en La Vanguardia.
Ha pasado más de un mes desde que Benjamín realizase su presentación oficiosa en la Biblioteca Nacional (míra aquí la noticia), y que seguimos y compartimos en vídeo (clica aquí). Desde entonces hemos ido desgranando las noticias, que han ido llegando con cuentagotas: primero fue la portada, posteriormente Alfaguara nos adelantó la sinopsis, y el último paso fueron las 12 primeras páginas de esta novela que ya hemos empezado a disfrutar.

Benjamín, en su facebook, nos adelantaba ayer que hoy sería un duro día de entrevistas, y la primera que hemos podido ver, en medio on line, ha sido en La Vanguardia, aunque la firma es de Europa Press. En ella podemos leer:


Mezclando realidad y ficción, Benjamín Prado publica 'Operación Gladio', una novela de espías ambientada en la Transición y donde una periodista investiga las entrañas de la 'Red Gladio', organización anticomunista promovida por la CIA para sembrar el caos y evitar la expansión de la izquierda por Europa.

"El papel de la CIA y de los servicios secretos americanos en la Transición española es mucho más profundo de lo que se sabe", explica a Europa Press Benjamín Prado y recuerda el atentado de Carrero Blanco.

"Es muy raro que maten a Carrero Blanco estando aquí Henry Kissinger, secretario de Estado de EEUU, y lo matan enfrente de la embajada norteamericana con toda la zona peinada por la CIA", indica. Además, subraya que en el año 2008 se desclasificó un documento secreto de la Embajada americana en el que se decía que lo mejor para España es que "Carrero desapareciera del mapa".

"En una novela de espías tu tienes derecho a sumar determinadas piezas de la realidad y llegar a una conclusión, que es lo que yo he hecho", argumenta este autor y poeta, que ha publicado novelas como 'Mala gente que camina', 'La nieve está vacía' o el ensayo 'A la sombra del ángel'(trece años con Alberti). Asimismo, Benjamín Prado explica que la Red Gladio, formada por gente de la Gestapo, llevó a cabo más de 4.000 atentados en toda Europa.

"Montaron la 'estrategia de la tensión' organizando crímenes y atentados por toda Europa y culpando a grupos de izquierda y evitando que los partidos comunistas llegaran al poder". "Es una novela de espías porque la realidad era una novela de espías", precisa.

En este sentido subraya que los dos únicos personajes de la novela que no son inventados son el comisario Medina y el terrorista Vicenzo Vinciguerra, neofascista convicto en una cárcel de Milán y sospechoso de haber trasladado a Italia la armas con las que se asesinó a los abogados de Atocha.

"Poca gente sabe que dentro del asesinato de los abogados laboralistas de Atocha había un terrorista de la Red Gladio y que llevaba una metralleta con la que fueron ametrallados los abogados, y al día siguiente, alguien tapó en la pared los agujeros de ráfaga y esa metralleta nunca llegó al sumario". "Y era un fusil del ejército español, alguien del ejército se lo entregó al terrorista", argumenta el autor.

"Yo creo que hubo muchos pactos de silencio y muchas renuncias durante la Transición y pasado el tiempo hay mucha gente que no ha recibido el trato que una democracia le debe a todos sus ciudadanos", valora este escritor, que ha trabajado en esta novela durante seis años. "En España tendemos a ocultar una parte de las cosas, y si ocultas las cosas, parecen peor de lo que son.

La Transición no fue tan perfecta. Además, quién puede pensar que después de 38 años de dictadura se solucione todo en año y medio", añade. En esta misma línea, denuncia que el Valle de los Caídos esté lleno de republicanos, enterrados con "alevosía y nocturnidad". "La obligación del Estado es dar los restos a los familiares que los reclamen", apunta Benjamín Prado, para quien el Valle de los Caídos es una "atrocidad" y una "anomalía histórica" con tinte "hortera".

"Es alucinante que exista un monumento funerario a un dictador y encima lleno de republicanos allí metidos", señala. En este sentido reconoce que él también está un "poco cansado de la Guerra Civil". Por eso esta novela trata sobre la Transición y sus efectos y los asuntos que no quedaron del todo resueltos.

Asimismo, en las páginas de 'Operación Gladio' aparece el juez Garzón, ya que Prado considera "inaudito" lo que está ocurriendo. "Que un juez de la Audiencia Nacional se ponga a investigar los crímenes de la Dictadura para intentar reparar los derechos de algunas personas y que el Tribunal le eche a la calle, me parece tremendo", valora. "En estos momentos, uno de los grandes peligros de este país son los jueces, tanto cuando ves que a un juez que intenta perseguir el Franquismo y lo echan de la Audiencia como al que juzga a un hombre, da a una mujer veinte puñaladas y no dicta ensañamiento".

"Los jueces llevan una bandera debajo de la toga aunque se supone que deberían estar al margen", advierte. "Si contra algo está chocando la memoria histórica es más contra los jueces que contra los políticos, suponiendo que sean cosas distintas", advierte Benjamín Prado, quien cree que es una "estupidez" el concepto de "las dos Españas". Asimismo, y respecto al papel del PSOE en la memoria histórica, asegura que le "duele" porque lo ha "dejado a medias" y no se sabe bien por miedo a quién o quiénes. "Creo que en este país todavía hay gente que no ha recibido la reparación de la democracia que debe", insiste.

No obstante, matiza que esta novela es, en cierta manera, un "homenaje" al periodismo como la "última esperanza" de llegar a la verdad de algunos asuntos. Por ello la protagonista de 'Operación Gladio' (Alfaguara) es Alicia Durán, una periodista con un carrera profesional impecable pero con una vida personal que se tambalea. Duran se va implicando en los hechos de la Transición y descubre que hay una verdad "oficial" y una serie de "secretos" o crímenes sin reconstruir.

Por otra parte, explica que 'Operación Gladio' es el resultado de una serie de novelas que él ha escrito, ambientadas en algún momento de la historia reciente de España y protagonizada por Juan Urbano, el personaje central de su anterior obra, 'Mala gente que camina', y cada una de ellas con un género diferente. Por ello, su próxima novela será una novela de aventuras con un personaje que busca una pista para desvelar algún episodio de nuestro pasado reciente por toda Latinoamérica.

domingo, 13 de marzo de 2011

12 páginas para 500 post

Este es el post número 500 de este blog, y no se me ocurre mejor manera de celebrarlo que haciéndome eco de las 12 primeras páginas, ya editadas, del nuevo libro de Benjamín Prado, Operación Gladio.

El 15 de noviembre de 2010, Benjamín nos regalaba el primer párrafo (del que no ha cambiado una coma), y lo publicábamos en el blog en exclusiva. Ahora Alfaguara, aunque siga con la mala costumbre de no comunicar nada, ha colgado en su página web cómo sigue. Nos da un adelanto que nos hace algo más llevadera la espera hasta el día 23 de marzo, fecha prevista para el lanzamiento definitivo del libro.

Alicia Durán, es el nombre de la protagonista, cuya mirada nos guía en las primeras páginas hasta que en la 11 se nos presenta. "Alicia es periodista, aunque espera no serlo por mucho tiempo...". Y es en la página 12 donde por primera vez se muestra el por qué del nombre del libro "la red paramilitar Gladio", cuando el narrador se hace las preguntas que intuímos nos guiarán a lo largo de todo el libro.

"Su pareja se llama Juan y es profesor de instituto...". Pág. 13. ¿De qué me suena eso?

La frase con la que Benjamín Prado resumió, en la presentación oficiosa del libro en la Biblioteca Nacional, la encontramos en la página 15: "la Transición fue un triunfo de todos que también tuvo sus perdedores".

Y en la última línea se nos muestra a la jueza Bárbara Valdés, aquella de quien Benjamín habló en la Biblioteca Nacional.

Conocemos la historia, conocemos a los personajes, conocemos al autor, conocemos la fecha... sólo falta el libro.

Como no tiene sentido transcribir todo lo que podéis encontrar en la web de Alfaguara, si clicáis sobre la imagen inferior podréis disfrutar, con esa mezlca de atropellamiento por querer saber y freno por no querer acabar, de las 12 primeras páginas de Operación Gladio.

lunes, 7 de marzo de 2011

La sinopsis digital de Operación Gladio

Por fin Alfaguara da noticias del libro que lanzará el día 23 de marzo: Operación Gladio, de Benjamín Prado. Menos mal que hemos tenido noticias previas, porque la editorial ni ha publicado la novedad ni ha facilitado información alguna por ningún medio (ni pidiéndosela directamente).

El caso es que por fin tenemos la sinopsis del libro, en formato digital, eso sí, y acompañando a una portada que a muchos ya nos suena. La sinopsis viene a explicar lo que Benjamín dijo en la presentación oficiosa de la novela en la Biblioteca Nacional, y corrobora (destripando el final de Mala Gente que camina a quien no lo haya leído) que Juan Urbano será el nexo de unión de todas esas novelas que Benjamín dijo que iba a escribir, una serie de la que Operación Gladio es la segunda.
Algunas de las tiendas de libros más importantes de España, como La Casa del Libro, o la FNAC, ya la incluyen en su catálogo.
La sinopsis de Alfaguara dice así...
Operación Gladio nos guía por el tortuoso camino que llevó en España de la dictadura a la democracia, lleno de conquistas y renuncias, acuerdos históricos y pactos vergonzosos.

¿Qué tenían en común el asesinato de los abogados laboralistas de la calle de Atocha, el magnicidio del almirante Carrero Blanco, los atentados de los GRAPO, la guerra sucia contra ETA y la violencia que jalonó la Transición española?

Esas preguntas conducen a la periodista Alicia Durán hasta la Red Gladio, organización anticomunista promovida por la CIA tras la Segunda Guerra Mundial que mató a miles de inocentes para sembrar el caos y evitar la expansión de la izquierda por Europa. El éxito de su investigación, llevada a cabo entre España e Italia, correrá paralelo al riesgo de su vida...

Mientras reconstruye esa historia y la de un republicano capturado en Francia, ejecutado cerca de Madrid y, veinte años más tarde, enterrado en secreto en el Valle de los Caídos, cuyos restos intenta recuperar su hija, Operación Gladio nos guía por el tortuoso camino que llevó en España de la dictadura a la democracia, lleno de conquistas y renuncias, acuerdos históricos y pactos vergonzosos.

Mezclando realidad y ficción con grandes dosis de suspense, Benjamín Prado nos presenta en esta novela de espías una revisión crítica de nuestro pasado más reciente co-protagonizada por Juan Urbano, el personaje central de su anterior obra, la celebrada Mala gente que camina.

sábado, 26 de febrero de 2011

La portada de Operación Gladio

Primero fue la presentación y ahora parece ser que Operación Gladio ya tiene cara, la de su portada. El libro está al caer...



jueves, 10 de febrero de 2011

Operación Gladio

"La transición fue una victoria de todos que tuvo sus perdedores". Esa es la que Benjamín Prado considera la frase de su nueva novela, de Operación Gladio.

Ya conocíamos el primer capítulo, pues nos lo regaló en exclusiva para el blog, ya sabíamos que iba a ser una novela sobre la transición, pero hoy, en el gran marco de la Biblioteca Nacional de España, nos ha contado mucho más sobre la que ya es su primera novela de espías. La segunda de una serie de varias novelas sobre los acontecimientos de la reciente historia de España que va a redactar, cada una en un estilo distinto: "haré una novela romántica, una de aventuras... no sé cuántas, pero sí será una serie de novelas".

Podríamos decir que la cita de hoy ha sido la presentación oficiosa de la novela. "Hoy soy un hombre feliz, hoy he entregado la novela corregida y mi mayor problema es elegir la foto de la solapa". Henchido de gozo se mostraba Benjamín y con la satisfacción del deber cumplido ha contado todo lo que llevaba tiempo queriendo contar, pero no podía.

Operación Gladio ya tiene portada, la hemos visto aunque aún no podemos enseñarla, y ya tiene cuerpo y personajes. Y sobre todo fecha de lanzamiento oficial, previsiblemente el 11 de marzo.

Durante 45 minutos Benjamín nos ha contado cómo tuvo que robarle el tiempo al tiempo para poder escribir una novela, 5 años después. Nos ha explicado cómo ha sido el proceso creativo, cómo la idea que tenía en la cabeza no le abandonó durante todo ese tiempo y cómo fue relegada por el éxito de Mala gente que camina, primero, por la segunda edición de Marea Humana, por Vinagre y Rosas a cuatro manos con Joaquín Sabina, la crónica del disco en Romper una canción, y finalmente la novela, hoy, se ha dado por concluída.

Operación Gladio arranca cuando la estatua de Franco ea retirada de la Plaza de San Juan de la Cruz en Madrid. Allí está una periodista encargada de escribir un especial sobre la Semana Negra, cuando en España se asesinó a los abogados laboralistas de Atocha. Se dijo que fueron los anarquistas, pero todo apunta a que la Operación Gladio, asentada en Italia y con tentáculos de la CIA a los mandos, tuvo mucho que ver. Como en muchos otros atentados en países en los que los "comunistas" podían subir al poder... una trama que Benjamín elabora de modo "entretenido, porque hay que entretener y que el lector, quien le da vida a un libro, no quiera dejar de leer, pero no quiera acabar cada capítulo; y cuando está al final del libro no quiera acabarlo. Así he escrito la novela".

Como es habitual, todo acto al que acudimos es acompañado por vídeos, no será distinto en esta ocasión. En breve colgaré los 45 minutos de puesta de largo en los que vais a encontrar sorpresa tras sorpresa, merecen la pena y será bonito asistir a la presentación de un feliz Benjamín.

Hoy la actualidad manda y la noticia es que Benjamín Prado tiene novela: Operación Gladio, y que muy pronto podremos leerla.