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jueves, 21 de junio de 2012

Libros y Líberos

Ya lo adelanté y colgué un vídeo de la charla que Benjamín Prado y Jorge Valdano tuvieron sobre fútbol con motivo del número 1 de la revista Líbero. Una revista que nace para unir literatura, y buenos textos con el fútbol y buenas jugadas y que habrá que marcar muy de cerca.
Una revista que además de todo lo bueno que tiene: el papel, la cuidada edición, el diseño, el tacto... está escrita bajo licencia Creative Commons que nos permite hablar de ella y difundir sus contenidos, ya que ni tenemos fines lucrativos ni vamos a dejar de decir que el equipo de Óscar Abou-Kassem y Diego Barcala son los artífices de esta joyita que acaba de nacer en una época de claras extinciones, y que esperemos que al número 1 le siga el 2, y así sucesivamente.
Por ello hoy os acerco la charla entre Benjamín Prado y Jorge Valdano. Con píldoras de cada una de las páginas... (al completo en la imagen o, lógicamente, en la revista, que tiene otro olor).
"En una charla cómplice, trufada de Raúl y Guti, y entre las aficiones de España y Argentina. Jorge cerca de personalidades como Menotti o Di Stéfano. Benjamín debate desde el bagaje de quien compartió madrugadas con Rafael Alberti o Ángel González." ¿Por qué los intelectuales le perdieron el miedo al fútbol en los últimos años?", le pregunta Valdano a Prado a bocajarro. "Antes, cuando llegabas a un ámbito cultural y decías dos palabras sobre el fútbol te miraban como diciendo , "este va de listo o es que es tonto" no había otra opción. Ahora todo ha cambiado", sentencia Benjamín antes de contar la primera anécdota de la charla. Una sobre Puskas.

Página 1

Benjamín Prado. El otro día tuve una experiencia maravillosa. Fui a Budapest invitado a una conferencia. Inmediatamente fui a ver, como Dios manda, la tumba de Puskas. Está enterrado en una catedral en el centro. Ahí está Puskas. Un tipo me llevó al restaurante al que iba a comer Puskas. Los camareros me dijeron que me iban a sentar en el sitio exacto donde se sentaba Pancho con su mujer. Y en ese momento, entró una señora, a la que todos los camareros besaron la mano, y es la mujer de Puskas. Me emocionó tanto como visita la tumba de Borges.
Jorge Valdano. Hay quien dice que fue el mejor jugador que pasó nunca por Madrid. Amancio habla de él con tanto amor como de Alfredo (Di Stefano). Me sorprendió mucho.
Prado. Esas son mis teologías. Las tumbas y esculturas de escritores. Allá donde hay tumba de Cortázar desecho la Torre Eiffel. Y además, los futbolistas. La primera vez que fui a Argentina fui a ver la tumba del boxeador (Luis Ángel) Firpo. Un cementerio lleno de ángeles y ves la estatua de él, en batín de cuerpo entero. Vamos, ni Gardel. Un boxeador.
Valdano. Me decia un argentino que en el año 30 murió Gardel en un accidente de avión, en el año 60 murió Hugo del Carril, un cantante, en un accidente de coche y en el año 75 murió (José María) Gatica que es un boxeador de última generación cruzando la calle. Eso marca la decadencia de Argentina. Morir caminando.
Prado. En Buenos Aires, me preguntaron. ¿Se puede hacer poesía y novela? Y en una película o jugando al fútbol. ¿O es que el gol de Maradona no es un poema? Y Diego me mandó una camiseta de Boca dedicada. La guardé y pensé: Cuando tenga un hijo me la pongo. Tuve un primer hijo y pensé: es solo un niño. ¿Y si la mancho? Está sin estrenar. Me la regaló en el 94 o por ahí. Por cierto, nunca entendí la sanción de ese Mundial. Siempre desee que lo que tomó Maradona lo hubiera tomado Julio Salinas para que lo expulsaran a él. Entiendo que te sancionen por tomar algo beneficioso para el cuerpo, pero no por algo perjudicial.
Página 2


Prado. ¿Crees que Messi le llega (a Maradona)?
Valdano. No tiene ese sentido artístico preo tiene un talento igual de eficaz. La pregunta es un homenaje. Con 24 años, emparentarlo con Maradona, ya tiene algo de reconocimiento, porque le quedan diez años de carrera. No sé hasta dónde puede llegar. Ahora, cuando empiezas a compararlo y ves alguna imagen de Diego, te das cuenta de que tenía un sentido poético. Todo en él expiraba fútbol. La pausa, la carrera, cómo escondía la pelota, cómo daba el pase más simple del mundo, pero te lo daba perfecto. Sin ningún defecto. La sensación de que el arte redime. Regordete, enano, pero con la pelota en los pies era bello.
Prado. Yo empecé a ir al Bernabéu en la época de la Quinta, la gente a Butragueño le quería mucho. Y cuando empezó a estar mal, la gente le aplaudía y le animaba. Ahora tengo la impresión de que tres cuartas partes del campo está deseando que Cristiano, a quien tanto necesitan, falle para pitar a gusto. Noto admiración, pero no noto cariño.
Página 3

Valdano. Primero van a desaparecer los 10 y luego los espectadores que aman a los 10, así que tienes fecha de caducidad.

Prado. La llevo escrita en la frente. A mi el fútbol demasiado físico, como la literatura demasiado ampulosa no me gusta. Me pasa lo mismo con los futbolistas que lo basan todo en el físico como Lass. Me fatigan tanto como los poetas ultraístas que lo basan todo en la imagen. La mezcla es lo magnífico pero ahora los jugadores son muy atléticos. Incluso Messi que parece pequeño y vaya piernas tiene.
Prado. Ahora en el fútbol cada vez hay menos sitio para lo distinto. Todo parece igual.
Valdano. Eso lo dijo muy bien Menotti con respecto a Maradona, "es impensable un Maradona japonés". Maradona es hijo de Villafriorito, un lugar donde es perfectamente posible jugar ocho horas al fútbol porque donde te metas te vas a encontrar a ortos diez con la misma enfermedad que tú por el fútbol.
Valdano. ¿De dónde sale la fuerza del fútbol para no hacer sospechoso al que levanta una bandera?

Prado. Todo el mundo acepta que el fútbol es algo al margen de la realidad y por eso la gente no suele entrar en esos debates sobre el precio de un jugador. Siempre digo que en el campo de fútbol es el único lugar donde estoy plenamente relajado. No trato de buscar inspiración para una novela o un poema. En el fútbol solo estoy en el fútbol.
Página 4

Prado. A mi el fútbol es una de las cosas que más me gustan. Me importa menos de lo que me gusta. Al acabar el partido ya vuelvo a pensar en mis cosas.
Prado. Me recupero antes. Vamos juntos al Bernabéu y mi imagen del Madrid si empatamos o perdemos un partido importante es la de estar consolando a un Luis (García Montero) abatido, com desinflado y yo intentando animarle. Supongo que será porque vivimos rodeados de gente del Atleti, Almudena Grandes, Chus Visor, Joaquín Sabina...
Valdano. ¿Pero Joaquín no es muy futbolero no?
Prado. Se está haciendo porque cada vez sale menos de casa. Un día nos llamó para preguntarnos qué nos parecía el himno del centenario del Atleti. Luis le dijo: "Demuestra dos cosas. Que no entiendes nada de fútbol ni de himnos". Nos juntamos a ver partidos en casa de Joaquín que es el que tiene la tele más grande. Recuerdo el derby en el que a los quince segundos el anterior Ronaldo ya había metido un gol. Luis y yo nos limitamos a hacernos un gesto, que repetimos en el segundo. Cuando el Madrid metió el tercero a los 40 minutos, Joaquín se levantó y nos gritó "¡Meteos vuestra piedad y educación por el culo. En mi casa se celebran los goles o ya sabéis dónde está la puerta!". No soportaba nuestra falta de entusiasmo. Si algo detesto en este mundo es el futbolista que no celebra el gol.
Valdano. El gol es el acontecimiento hasta en el parque de la esquina, es una cosa que te sale por los poros.
Prado. Rechazar el Nobel vale, pero no festejar un gol...
Página 5








miércoles, 13 de junio de 2012

Ese animal no existe

Lo prometido... Un pequeño adelanto, en esta anécdota sobre Alberti y Gardel, antes de leer completa la charla entre Benjamín Prado y Jorge Valdano. A ver si encuentro el número 1 de la revista Líbero.
Benjamín Prado from Líbero on Vimeo.

viernes, 4 de mayo de 2012

La cuchara y el fútbol

Me sobrepondré a mis colores y seguiré fiel a la norma de subir todo texto que encuentre de Benjamín, hable de lo que hable... incluso si es de su equipo.

Retoma Benjamín la costumbre de escribir de este deporte, que ya tuvo durante un tiempo cada lunes en El País y en el que también se ha dejado caer posteriormente con motivo de mundiales y eurocopas. En esta ocasión en El Mundo, Benjamín contaba así cómo se vive un final de liga en España.

La victoria se come con cuchara
Por Benjamín Prado en El Mundo

 
La diferencia entre la venganza y la victoria es que la primera se come con cuchillo y tenedor y la segunda se toma con cuchara, porque una es un manjar que se sirve frío, mientras que la otra sabe mejor en caliente, cuando el triunfo aún quema y la fiesta está hirviendo. Ahora mismo, cuando el Bernabéu vuelve a ser la capital de España, a los madridistas este título nos sabe a gloria por dos razones: porque se lo hemos ganado a un equipo que parecía invencible y porque nos ha pillado con hambre atrasada, aunque tenga algo de plato chino en el que se mezclan los sabores agridulces de la trigésimo segunda Liga ganada y la décima Copa de Europa perdida. Y qué: no ha habido postre, pero sigue siendo un gran banquete. 
Una hazaña no puede ser sencilla, porque entonces sería sólo un éxito, y también tiene muchas explicaciones: la primera es Cristiano Ronaldo, al que en ocasiones da la impresión de que le quedan pequeños los campos de fútbol como a Indurain se le hacían cortas las montañas del Tour, y que esta vez, al fin, ha logrado ser mejor que Messi en el instante crucial, en el Nou Camp. La segunda hay que buscarla en el entrenador. Si Ronaldo mandó callar al público enemigo, el azulgrana, José Mourinho le ha cerrado la boca a parte de su propia afición, la que cuestionaba su estilo además de sus modales: lo acusaban de ser ultradefensivo y su Madrid es el que más goles ha marcado en toda la historia; lo criticaban por no dar espectáculo, pero el equipo, mientras tuvo gasolina, ha hecho partidos memorables y muchos excelentes. A cambio, sus virtudes más reconocidas, por ejemplo la de psicólogo por lo militar, no se han perdido: los 14 que salían al campo cada jornada se dejaban la vida. 
El tercer nombre es a elegir: para unos, Xabi Alonso, un arquitecto que reparte puentes a domicilio; para otros, Ramos, un central de cinco estrellas; habrá quienes prefieran a Casillas, por sus paradas de ciencia-ficción en las que se transforma en pantera mientras va por el aire; y tendrá sus partidarios Özil, brillante en la oscuridad como un intermitente. Yo me quedo con los que ayudaron desde la segunda línea, y sobre todo con Granero, que sólo debe seguir sus propias huellas para llegar a la cima. Oé, oé, oé, la crisis nos va a devorar pero qué bien se siente uno mientras hunde la cuchara en el manjar de la victoria.

domingo, 19 de junio de 2011

La palabra más bella, el umbral del infierno

La isla de las salamandras azules, eso significa Querétaro.
Querétaro ha sido la palabra más bonita del castellano por los internautas en el día "E"'en el que se celebra la fiesta de este extraordinario idioma, el nuestro.

Cada uno tendrá, sin duda, su palabra, y para la mayoría la votación no será más que una tontería (por cierto, bonita palabra); y más cuando ves que la relación entre las palabras propuestas y la "personalidad" que las ha elegido existe más interés que el de mi hipoteca (sirva como ejemplo único, ridículo y bochornoso el de Botín y su propuesta de palabra más bella del castellano : Santander). Mira aquí todas las propuestas:
http://www.eldiae.es/vota-tu-palabra

Opiniones y polémicas aparte, no es la primera vez que Querétaro se asoma a este blog. Esta palabra para Benjamín significa "El umbral del infierno", ¿Quieres saber por qué?: http://benjaminprado.blogspot.com/2010/06/futbol-queretaro-umbral-del-infierno.html?m=1

viernes, 6 de mayo de 2011

Messi gana la Feria del libro de Madrid

Benjamín siempre ha sido dado a mezclar fútbol y literatura, en este blog tenemos ejemplos varios al respecto, y tras un mes de abril con un partido del siglo cada semana se echaba de menos un comentario en su estilo, que nada tiene que ver con Mourinho o Guardiola. ¡Pues no ganarían las ruedas de prensa si las diera Benjamín Prado!

Si bien es cierto que le sale su lado más madridista cuando comenta en este blog que "Nos vamos sin el tesoro pero con la honra de que nos lo hayan robado", también lo es que sabe guardar las distancias y ponernos de acuerdo, independientemente de los colores, con grandes textos, como el del pasado jueves en El País.

Pero antes de saltar al terreno de escritura, permitidme que destaque las fechas en las que Benjamín estará firmando en la Feria del libro de Madrid (antes incluso de que la propia feria lo publique en su página web), en respuesta a vuestras preguntas: "Hola a todos. Para los que me habéis preguntado por mis firmas en la Feria del Libro, de momento tengo éstas confirmadas:

Sabado 28 por la tarde: Visor.
Domingo 29, mañana: Libreria Machado. Tarde: Muga.
Sábado 4, mañana: Pueblos y culturas. Tarde: libreria Fabula.
Sábado 11, mañana: FNAC . Tarde: Casa del libro.
Domingo 12, tarde: libreria Rafael Alberti

Y ahora sí, salimos del tunel de vestuarios y entramos en el clásico:


Nadar con impermeable es renunciar a la medalla.

Por Benjamín Prado en El País.


¿Cómo creen que se encuentra hoy Juan Urbano, siendo como es filósofo y del Real Madrid? Pues igual que ayer, es decir, tan abatido que mientras camina por la calle de Alberto Aguilera podría desatarse los zapatos tirando de los cordones con los dientes. Porque en estos momentos es un hombre noqueado que lo único que repite es "Alí Barça y los 40 ladrones, Alí Barça y los 40 ladrones, Alí Barça y los 40 ladrones...", igual que si eso fuera una oración al revés, es decir, una maldición, y que se ha comprado una camiseta roja del Manchester United para ver la final de Wembley hecho un inglés, y para ser más exactos uno que tenga en su habitación un póster de Wayne Rooney, lleve a George Best tatuado en el hombro, use ropa interior con la bandera de Reino Unido estampada y sea cliente asiduo del peor pub de su ciudad. Está fatal y no le sacas de la cabeza los episodios del robo, especialmente el gol anulado en el Camp Nou a Higuaín por falta a Cristiano Ronaldo, "y he dicho a, no de", repite, "lo cual es digno de un poema de André Breton, pero uno de esos de escritura automática, tan incomprensible que sería más fácil tocar el violín con una cuchara sopera que tratar de entenderlo". Ya lo ven, a mí el fútbol me encanta pero no me importa, mientras que a él le deprime tanto perder que siempre encuentra injustas las derrotas.

"Ahí estaba la Cibeles por si acaso ganábamos", dice, y eso me hace pensar en el modo en que el deporte es el último reducto de la alegría en los países en horas bajas. Antes las calles se llenaban para protestar por algo, para combatir, por ejemplo, algún ataque a los derechos de los trabajadores o algún abuso de poder de los gobernantes, y ahora solo se llenan para celebrar un Mundial o una Copa de Europa, es decir, que hemos cambiado las banderas por camisetas y "el no nos moverán" por el "oé, oé, oé", lo cual seguramente significa algo.

En Madrid ya no nos queda ningún título que lograr, pero al menos no nos vamos de vacío como en los últimos años, tenemos la Copa, y además lograda en el mejor partido de fútbol que se ha visto por aquí en mucho tiempo. Así que tendremos que dedicarnos a pensar en el baloncesto y en las elecciones, que como para la gente de izquierdas tiene la misma pinta que para los seguidores del Real Madrid la eliminatoria de la Champions League quizá no sería mala idea utilizarla como lección. ¿Qué pasó en el terreno deportivo? Que el Madrid pagó caro el miedo a su rival en Chamartín, pero cuando le jugó de tú a tú en su casa solo empató porque el árbitro le impidió vencer.

¿Se dará cuenta de eso, por ejemplo, Tomás Gómez y tratará de mirarle a la cara a Esperanza Aguirre mientras ambos compitan por presidir la Comunidad? ¿Conseguirá salirse de los carriles de la corrección política y decir lo que piensa en lugar de lo que considera menos fácil de atacar? "Pues claro", dice de pronto Juan Urbano, "nadie gana una medalla tirándose a la piscina con impermeable, y pelear con miedo es ser medio desertor, porque el 50% de ti trabaja para el enemigo". Aleluya, lo habíamos perdido y ha vuelto. No hay nada como la política para quitarte las cosas importantes de la cabeza.

sábado, 15 de enero de 2011

Retrato y conversación

Esta semana hemos podido leer que el pintor Félix de la Concha ha expuesto en la Museo Casa Cervantes de Valladolid su exposición "Retratos con conversación". Es una exposición en la que muestra los retratos de 50 personajes del mundo de las letras que realizó durante una conversación que mantuvo con cada uno de ellos.

Esta exposición en sí no es nueva. El 10 de enero de 2009 ya informábamos en el blog que Telefónica había hecho, en 2005, una exposición similar y aprovechábamos esa entrada para mostrar el retrato de Benjamín. Es original saber que ese retrato se hizo durante la conversación que podemos escuchar.

La noticia reside en que ahora la univerdidad de Iowa ha recogido las 50 conversaciones de estos 50 artistas de las letras y las he puesto a disposición de todo aquel que quiera hacer clic, (aquí por ejemplo).

En la de Benjamín hemos podido escuchar una conversación de más de hora y media durante la cual el autor hace de él un retrato (Clica aquí para verlo en grande). Siempre ha habido cierta relación entre poesía y pintura, dice Benjamín. "Cuando reuní mis poemas en Ecuador el verso que encabeza el libro es un verso de Paul Klee: Lo visible es solo un ejemplo de lo real. Me parece una fantástica definición de la pintura y de la poesía".

Aquí os dejo algunos otros fragmentos de la entrevista, aunque merece la pena pegarse una hora 41 minutos al ordenador, para oir hablar de pintura, de poesía, de historia, de fútbol, de cocina, y cosas de su vida. Le conoceremos un poco más. (Entrevista entera)
  • "A Rafael Alberti no sé si le gustaba más pintar que escribir poesía. Empezó de un pintor que partía de la poesía, empezó haciendo liricogramas. Acabó por donde empezó, sus últimos años siguió pintando".
  • "Le tengo pánico no ya a repetir historias o repetir hasta palabras. Estás escribiendo un poema o una novela y dices yo creo que ya algo parecido a esto dije en otra... A lo mejor no es ni verdad, es algo que escuchaste por ahí, pero ya tienes la inseguridad de pisar lo que ya has pisado, y eso es muy inquietante".
  • "También se pueden pintar cosas de afuera, pero no se puede escribir cosas de afuera. Si no te da la mente para pintar algo de dentro, puedes pintar una versión de las meninas o algo así".
  • "No veo mucha pintura que me parezca poesía. Uno va ARCO y estas cosas, y no veo poesía en lo que está pintado, que es lo que tiene que tener un buen cuadro siempre".
  • "Los que no entendemos de pintura somos buenos espectadores de pintura, pues nos deslumbramos enseguida".
  • "Soy socio del Madrid y disfruto del fútbol. En un viaje promocional por sudamérica me hacían siempre una pregunta, si me sentía mejor como novelista que como novelista, y decía que la poesía está en aquellas cosas que me gustan, las novelas que me gustan suelen tener algo poético, los cuadros que me gustan suelen tener algo poético, y decía, y hasta para jugar a fútbol se puede jugar como un poeta. Como hace Maradona." (Cuenta una anécdota sobre Maradona y su camiseta firmada y dedicada).
  • "Hay dos cosas que me siguen emocionando igual que el primer día, y que son el momento de ver el escenario, cuando me siento feliz, tanto al entrar en un campo de fútbol como al entrar a un teatro. Ese momento de ver cómo me salta el verde a los ojos, o la escenografía, me encanta".
  • "En el fútbol es en el único sitio del mundo donde realmente apago la cabeza. Juro que no tengo nada más en la cabeza que el partido de fútbol."
  • "El racismo es una cosa que no comprendo".
  • "A la gente, por naturaleza le gusta la poesía, lo raro es que no te llegue la poesía, que no la compres, no la leas... En el momento en el que empiezas a leer un poema se guarda un silencio emocionante, se establece una complicidad que no existía... el oído humano está preparado de manera natural para la poesía."
  • "Me he dado cuenta que la cocina es bastante fácil. Es relajante y es abierta, te puedes inventar algo.Me gusta la comida macrobiótica".
  • "Voy coleccionando sushi por el mundo, me encanta."
  • "Tengo un cuadro de Vicente Rojo... tengo otro de tapies sobre Alberti, que me regaló Rafael, al lado de ese tengo uno original de José Caballero, un grabado de Chillida..."
  • "La próxima novela en vez de tardar 3 años como estoy tardando en esta voy a escribirla en 3 meses..."


sábado, 28 de agosto de 2010

El 7 blanco

Benjamín Prado hace muchos, muchos años, escribía artículos de opinión... en la sección de deportes y siempre hablaba de fútbol. Ha vuelto a recaer en algún texto, pero se prodiga menos. No por ello me resulta más curioso, y por eso lo traígo al blog, que le busquen para que hable de la marcha el que fue futbolista del Real Madrid, Raúl.

(La verdad es que, personalmente, me encantaría que Benjamín volviera a escribir de fútbol. Fútbol es fútbol, pero con mirada poética es otra cosa. Si no le dejan espacio en El País, siempre puede, ahora que empieza la liga, desahogarse aquí... :-)

Mucho más crítico con el 7 madridista es Benjamín Prado: "Detrás de él hay mucha leyenda, no estoy seguro de que Raúl haya tenido todo ese poder que se le atribuye. Lo cierto es que muchas veces ha jugado en lugar de futbolistas que merecían mucho más que él salir al campo". Y sentencia: "A estas alturas, lo que más voy a echar de menos de Raúl es a Guti". El escritor dice preferir "un pase de Guti a un gol de Raúl" y defiende al jugador de Torrejón de Ardoz ante la imagen mediática que según él es completamente equivocada. "Guti me parece un genio y fuera del campo es un tío fantástico, adorable y cariñoso".

miércoles, 23 de junio de 2010

Fútbol: Querétaro, umbral del infierno

Poetas españoles escriben para Radio Nacional su momento estelar en los mundiales de fútbol...

Así introducen la lectura del texto que Benjamín escribió del que ha escogido como su momento estelar de los mundiales, el gol de Michel que no fue...Y así suena en el programa El Ojo Crítico que dedicó el espacio "La pelota en verso" para que distintos literatos escribiesen sobre ese momento estelar. El de Benjamín es muy bueno, pero no te pierdas el resto.

La pelota en verso. Benjamin Prado (El Ojo Crítico)



Querétaro. Umbral del infierno.
Por Benjamín Prado. En rtve.es

Tiene el mar su mecánica como el amor sus símbolos, decía el poeta Pere Gimferrer. El fúbtol se parece a esa idea, tiene su geometría igual que las matemáticas tiene su músculo. Y sino, que nos lo digan a nosotros, a todos los que hace 24 años descubrimos que la distancia entre la justicia y la injusticia es de dos letras.

Y la distancia entre el triunfo y la derrota son 5 centímetros. Los mismos que aquel balón traicionado que mandó Michel a la portería de Brasil habían cruzado la línea de meta tras dar en el larguero, y también los mismos que el árbitro y los linieres no quisieron ver.

Era un buen mundial. Butragueño había volado sobre Querétaro y por primera vez no parecíamos enfrentarnos a la camiseta de Brasil sino a sus jugadores. Y les íbamos a ganar. Y Michel metió aquel gol. Y nos lo robaron.

Y al día siguiente la foto de portada de los periódicos demostraba que aquello no había sido un sueño, pero si una pesadilla. Después ellos marcaron en fuera de juego, y ese tanto sí subió al marcador. Y luego vinieron los belgas, los penalties. Todo lo que la desgracia trae atada a la cola.

Es el peor recuerdo que tengo de un campeonato del mundo.

5 centímetros son la diferencia entre el bien y el mal y Querétaro, que parecía la puerta del paraíso solo era la estación anterior al infierno.

sábado, 12 de junio de 2010

España, por Benjamín Prado

Lo decíamo ayer, no es raro que Benjamín Prado escriba sobre fútbol. De hecho lo raro es que no lo hubiera hecho hasta ahora. En El Cultural.es lo leemos escribiendo sobre España, sobre nuestra selección y sobre lo que siempre nos ha perseguido, ¿seguirá siendo así?

Se agradece que los escritores nos hablen de fúbtol, sin hablarnos de fútbol.

España, camiseta roja de mi esperanza
Por Benjamín Prado. El Cultural.es


España, camiseta roja de mi esperanza, hubiese escrito yo si en lugar de ser sólo Benjamín Prado hubiera sido Blas de Otero, porque desde que el mundo es mundo, no he hecho otra cosa que llevar en las manos un libro de poemas y en los pies un balón que sabía que, tarde o temprano, iba a acabar en la portería de Brasil, o de Alemania, o de Inglaterra, o de Argentina. En mis sueños de niño, ese gol, lo marcaba yo, y en los de adulto lo marca otro, pero el resultado es idéntico: España gana el Mundial y yo, al fin, me puedo considerar ciudadano de un país respetable, es decir, con copa de la FIFA en la bandera.

Toda la vida viendo esos partidos a deshora, retransmitidos desde lugares que ponían eco en la voz de los locutores; sufriendo porque las piernas de los nuestros se llenaban de plomo; o porque la pelota se les hacía cuadrada; o porque el tiempo corría a favor de los rivales y se paraba en nuestra contra; o porque una veces fallábamos goles a puerta vacía y otras entraban pero el árbitro no los daba; o porque perdíamos contra futbolistas peores que nosotros porque no jugábamos contra ellos sino contra sus uniformes… Sumas todos esos porqués y te sale cero.

Y encima, rodeado de amigos que se pasaban al enemigo. Rafael Alberti siempre quería que perdiera España, por fachas. Ángel González igual, y hasta tal punto que un día le dije: “Oye, eres un tío muy raro: te encanta el fútbol, ves un partido detrás de otro en la televisión y, sin embargo, no eres de ningún equipo.” Y me respondió: “Te equivocas, Benja. Claro que tengo un equipo: yo soy del que juegue contra España.” Qué cruz.

Pero ahora todo ha cambiado, porque somos los campeones de Europa y, además, ganamos ese trofeo de tal manera que, por primera vez en la historia, son los otros países los que nos miran de usted. Así que cuando hoy, 11 de julio, ha llegado a mi casa el grupo de amigos que podréis imaginar sin ningún problema, porque es calcado al que hay, en este preciso instante, en el salón de la vuestra, las caras que he visto no son las de otras veces, sino justo las contrarias, y en el mueble-bar del fondo hay más botellas que nunca, y en la nevera no cabe un alfiler. Es decir, que esta vez lo que hemos preparado es una fiesta, y de las largas. Estamos en la final y, como quien dice, en los ojos ya nos brilla la copa de campeones, y por añadidura…. ¡eh! …. un momento… ¡pásasela!..... ¡esperen!... ay, ay, ay… ¡tira, tira, tira…! ¡Síííííííííííííííííííííííííííííí!

viernes, 11 de junio de 2010

Sudáfrica 2010: Mundial de literatura

Hoy arranca el mundial. De fútbol.
¿Y qué pinta aquí?
Pinta que Benjamín Prado escribió hace un par de años varios artículos sobre la Eurocopa. Y anteriormente él redactaba crónicas de los partidos de fútbol de la liga. Benjamín lo sabe, existe relación entre fútbol y literatura. Aquí podéis ver algunas de sus crónicas y textos.

No sé si Benjamín escribirá algo en algún periódico durante este mundial. Ojalá. Sino, aquí le dejamos una página en blanco... por si le apetece.

De todos modos, podremos leer literatura sobre el fútbol en un blog de Babelia, El País, y así nos lo presentan... yo lo seguiré de cerca.

"Ustedes, los lectores, son el fichaje número once de esta selección que ha creado Babelia para seguir con piezas literarias el Mundial de Fútbol de Suráfrica en castellano, cuya inauguración es el viernes 11 de junio. Los otros diez fichajes son escritores de los países clasificados para esta cita deportiva pertenecientes a la península Ibérica y América: España y Portugal, por un lado; más Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil, Honduras, México y Estados Unidos.

Cada uno de los escritores seguirá desde sus respectivos países a su selección y nos brindará una crónica ilusionada previa al partido y otra con la euforia o la tristeza que depare el destino una vez termine el encuentro.

Nuestra selección de escritores-jugadores es una apuesta por nombres no muy conocidos, en su mayoría, por el gran público pero todos con una gran calidad literaria y de seguidores en sus respectivos países. Por España Domingo Villar (autor de La playa de los ahogados), por Portugal Manuel Jorge Marmelo, por Argentina Oliverio Coelho (El umbral), por Chile Rafael Gumucio (La deuda), por Uruguay Milton Fornaro (Cadáver se necesita), por Paraguay José Pérez Reyes (Clonsonante), por Brasil Joao Paulo Cuenca (El día Mastroianni), por México Fabricio Mejía Madrid (Viaje alrededor de mi padre), por Estados Unidos Edmundo Paz Soldán que aunque es boliviano vive desde hace 22 años allí (Palacio quemado), y por Honduras escribirá un narrador centroamericano para recoger todo el espíritu de esta zona americana, se trata del guatemalteco Eduardo Halfon (La pirueta).

Son fichajes que han hecho ELPAÍS.com y Babelia cuyo juego literario-futbolístico tendrá como escenario-cancha este blog de Papeles Perdidos."

jueves, 3 de julio de 2008

Benjamín Prado está de despedidas

Tras darle el adiós a la otra España el pasado sábado en el artículo de opinión de hoy jueves en El País Benjamín Prado da el adiós a Dios. Un artículo que levantará ampollas, pero que no harán mella en su lengua endurecida a base de decir sus verdades.
Por cierto, sigue hablando de fútbol, oe, oe, oe.

Adiós a Dios.
Por Benjamín Prado. Escritor y campeón de Europa. El País
A eso de las ocho y media, cuando iba hacia casa con su chica, su hijo y la chica de su hijo, Juan Urbano se fijó en las otras personas, aquella gente a la que, por raro que parezca, no le importaba el partido de fútbol en el que España, oé, oé, oé, ganó la Eurocopa a lo grande, siendo la mejor desde Rusia hasta Alemania, cuando nuestros futbolistas salieron de la gran final peinados, igual que salía Tarzán del río en el que luchaba contra los cocodrilos.

Ahí estaban, con el paso cambiado y la espalda vuelta a la mayoría, y se fijó en ellos al pasar con el coche, observó a los que disfrutaban de la tarde sentados tranquilamente en las terrazas del paseo de Rosales, dando una vuelta por el parque del Oeste o caminando por la explanada casi vacía del Palacio Real. A Juan, que estaba viviendo ese campeonato pegado al televisor, como si le corriera por la sangre el rojo de la camiseta pero que, pase lo que pase, nunca deja de tener una mente asociativa, esos disidentes de la actualidad le hicieron pensar en las personas que son capaces de no seguir el paso de la multitud, los que no se dejan llevar y se atreven a ir a contracorriente. Y de ahí saltó al Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid y a la iniciativa que tomó en marzo esa corporación al poner al servicio de los ciudadanos un servicio jurídico para asesorarlos en el caso de que quieran apostatar, borrarse de la Iglesia católica: ahí te quedas, Rouco, como quien dice. Normal, porque resulta bastante extraño que la religión ya no sea una asignatura obligatoria para los niños pero sí para los adultos, que de una manera u otra la siguen teniendo alrededor toda su vida, toma Semana Santa, toma boda real o funerales de Estado oficiados por el arzobispo de Madrid, toma impuestos visibles e invisibles para financiar a la Iglesia, toma curas manifestándose en la Puerta del Sol, toma Conferencia Episcopal... Y si quieres apostatar, te ponen tantos problemas que la mayor parte de las personas que han pretendido hacerlo por iniciativa propia se rinden ante el papeleo que se les viene encima y que convierte las catedrales en laberintos a los que resulta imposible encontrarles la salida. Por eso está bien que una institución pública ofrezca ayuda a quien la solicite.

A Juan le gusta el nombre que le han puesto a ese departamento, Oficina de Defensa de los Derechos y Libertades Públicas, y también le gusta esa gente de Rivas-Vaciamadrid porque parece ir a su aire y no tener miedo a hacer cosas que sean políticamente incorrectas o que no sigan la onda que siguen todos los demás por comodidad, por no meterse en problemas y porque, al parecer, creen que hay cosas que mejor no tocarlas. En el Ayuntamiento gobernado por Izquierda Unida, se trabaja para que los datos personales de aquellos ciudadanos que lo soliciten desaparezcan de las bases de datos de la Iglesia católica, y los abogados municipales, que hasta ahora han recibido cerca de tres mil consultas de ciudadanos de toda España, pero también de Alemania, Francia, Portugal, Argentina, México y Miami, ya han tramitado más de doscientos expedientes y han remitido algunos de ellos a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), ya que los obispados o arzobispados, por inaudito que parezca, se han negado a tramitarlos. Como todos los monopolios, la Iglesia tiene puerta de entrada, pero no de salida.

Ayer, el filósofo y campeón de la Eurocopa Juan Urbano, porque ahora todos somos así y podríamos añadirnos eso en las tarjetas de visita, maestro y campeón de Europa, enfermera y campeona de Europa, electricista y campeón de Europa... fue a la estación de cercanías y preguntó cuál era el siguiente tren para Rivas-Vaciamadrid. Pensaba apostatar, porque es su derecho y porque no le gusta que no le dejen marcharse de un sitio al que nadie le ha preguntado si quería ir, como supongo que le pasa a mucha gente que ahora, gracias a la Oficina de Defensa de los Derechos y Libertades Públicas que tiene abierta ese Ayuntamiento valiente, podrá quitarse de encima la obligación de pertenecer a la Iglesia católica, que es una organización muy respetable pero que no puede seguir estando por encima de la Constitución y de la ley. O sea, que si te interesa el partido, enciendes la televisión, y si no, nadie puede obligarte a ponerte la camiseta roja, oé, oé, oé.

sábado, 28 de junio de 2008

La metamorfosis, de Prado

Me encanta esto de hacer un blog de literatura y poder hablar de fútbol sin traicionar el blog ni convertirlo en un cajón de sastre.

Una vez más Benjamín Prado ha vuelto a hacer eso por lo que me decidí a abrir este blog con su nombre, ha vuelto a ser capaz de plasmar en palabras lo que siento, pero que no sé ni explicarlo, ni casi pensarlo (y muchas veces ambas cosas se necesitan). Leyendo su artículo sobre fútbol y sobre España en la edición de El País de hoy me ha vuelto a pasar. Será porque tengo el sentimiento disparado y también creo que estamos viviendo la historia. Porque la historia, en nuestra época premoderna no se escribe con guerras, también con fútbol. Para unir a un país no es necesario un enemigo contra el que luchar, ni una guerra en la que vencer, basta con un balón y una copa de metal. Algo ya hemos ganado.

Y además tenemos a Benjamín...

Adiós a la otra España.
Mañana jugamos la final de la Eurocopa y hoy creemos que vamos a ganarla. Es decir, que de lo que estamos hablando no es de un partido de fútbol, sino de una metamorfosis étnica: si este domingo se confirman las sospechas de que somos la mejor selección del campeonato, al acabar el partido empezará un nuevo país, otro sitio llamado también España, igual que el antiguo pero en el que se hayan ido al demonio los estereotipos que llevábamos colgados en la camiseta como si fuesen muñecos del Día de los Santos Inocentes, todo ese rollo de la falta de carácter, el miedo a ganar, la mala suerte histórica, etcétera.

Porque, además, hay algo que está a nuestro favor, y es que la Alemania de hoy sí que se parece a la Alemania de siempre como una gota de plomo a otra gota de plomo. Es un equipo tan previsible como temible y jugar contra ellos es como admirar una joya en su estuche: si dejas que el brillo del oro te hipnotice, te arriesgas a que la caja se cierre de pronto y te pille los dedos. Habrá que vigilar cada segundo del partido y saber que nos enfrentamos a uno de esos conjuntos con los que ser mejores no es bastante.

Una metamorfosis... Suena bien, es algo más profundo que un cambio y, sobre todo, más definitivo. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos, como escribió Pablo Neruda, y ese hecho incontestable se debe, sin duda, a la transformación general que ha sufrido nuestro país y, en este caso concreto, a la salida de deportistas como Cesc, Torres o Xabi Alonso al extranjero como estrellas, no como emigrantes, y además como estrellas jóvenes, a las que sus entrenadores han dado una responsabilidad basada en la fe ciega en sus condiciones y a los que, nada más llegar, les han quitado el mono de subalterno para vestirlos con el uniforme del general: Cesc y Xabi Alonso no juegan en el Arsenal y en el Liverpool: los manejan, dan las órdenes y se han acostumbrado a mandar. Y al revés también sirve, porque el otro Xavi o Iniesta, por ejemplo, también hacen de jefes en el Barcelona y por todo lo alto porque las órdenes se las dan a tipos como Ronaldinho, Henry o Messi. No creo que nadie pueda decir que recuerda a una selección española con tanta jerarquía como ésta. ¿Qué vamos a estar haciendo mañana a las diez y media? Ojalá que estemos oé, oé, oé total, porque eso sería, sencillamente, hacer justicia, no sólo por lo que somos, sino también por lo que hemos dejado de ser: somos los que mejor tratan a la pelota y, por lo tanto, sus dueños; y no somos ya los perdedores de la furia inútil y la sangre sin venganza, sino un grupo de jóvenes que se ven a sí mismos grandes y poderosos, aunque sean pequeños de estatura y menos fuertes que esos centrales alemanes que, como suele decirse, son tan lentos que mientras corres a su lado te da tiempo a cambiarte las botas.

sábado, 21 de junio de 2008

Arriva Prato

¡Que no acabe la Eurocopa! Que podemos estar hartos de fútbol, pero no nos cansamos de Benjamín...

Como cada sábado, segunda ración semanal en El País, en su análisis de España y de la Eurocopa.

Igual pero sin dados.
Por Benjamín Prado. La otra mirada. El País.
Hay frases que se vuelven más verdad cuanto más se dicen, y no hay más que mirar hacia Lisboa y ver la cara de cama deshecha que se la ha quedado a Cristiano Ronaldo, Deco y compañía para darse cuenta de que una de ellas es la que dice que el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y al final ganan los alemanes. De manera que, si no queremos que la crónica del España-Italia acabe como acababa la del Portugal-Alemania, asegurando que por mucho que cambie todo hay cosas que no cambian jamás, convendría que no nos tomáramos a broma la reflexión del delantero Podolski: "El fútbol es como el ajedrez, sólo que sin dados". Exactamente, es un juego de estrategia en el que no hay lugar para el azar y en el que suele resultar decisiva la fuerza mental, ese tipo de convencimiento, arrogancia o como se le quiera llamar que en Europa tienen como ningunos otros los alemanes y los italianos, cosa que nos recordaba el otro día Arrigo Sacchi afirmando que a la hora de competir en Italia sólo existe un verbo: ganar. O sea, que no hay más que darle la vuelta a esa idea para saber que la única manera de ganarles es compitiendo más que ellos. Eso o nada.

La pregunta que nos hacemos todos, por lo tanto, es ésa: ¿lograremos salir al campo sin complejos?, ¿seremos capaces de vencer a los italianos, a quienes España no gana en una competición oficial desde hace 88 años?, ¿se librarán nuestros jugadores del miedo a la camiseta azul o tendremos que leer el lunes una explicación a nuestra caída parecida a la que leímos el viernes, eso de que "Ballack es Alemania, pero Ronaldo, aún no es Portugal?". Ojalá no, aunque los síntomas que ha dado hasta ahora nuestro equipo son buenos, pero sin dejar de ofrecer dudas porque la selección parece buena a trozos y por momentos, pero no da la impresión de estar bien ensamblada, sino de estar en manos de un entrenador que se parece al inventor del emparedado en la época en la que lo describe Woody Allen: "Aquella noche, el conde de Sandwich logró colocar una rebanada de pan entre dos lonchas de jamón. ¡Aún estaba muy lejos de perfeccionar su obra maestra!".

Ochenta y ocho años, imagínense. No les ganamos desde 1920, cuando se firmó el Tratado de Versalles, se decretó la Ley Seca en Estados Unidos, se produjo la primera retransmisión de radio en Inglaterra y Benedicto XV canonizó a Juana de Arco. Casi nada. Lo pienso, me pongo a mirar mi biblioteca y me parece que el único escritor español que debió de verlo fue Francisco Ayala, que tiene 102 años. Hay que ver.

Ánimo y ojalá que mañana podamos salir libres de Italia y sentir que, al fin, se ha acabado la condena. A los 88 años y un día.

domingo, 15 de junio de 2008

Sabadete, sabado...

Que no falte el fútbol ni Prado. Cada uno tenemos un seleccionador dentro, también Benjamín, que ayer hubiera colocado a Cesc de titular. Como escritor no tiene precio, como futurologo se puede discutir algo más su valía...
Imprescindible el comienzo para cualquier analogía sobre fútbol o sobre matrimonio. Desde aquí directito a las páginas de frases célebres sobre fútbo o sobre matrimonio.

Qué significa Cesc
Por Benjamín Prado, en El País
En el fondo, las dos únicas diferencias entre el fútbol y el matrimonio son que en el primero juegan once titulares y los reservas se sientan en el banquillo, mientras que en el segundo los titulares son sólo dos y los suplentes suelen estar en el armario o debajo de la cama. Pero por lo demás, son idénticos, y por esa razón es tan difícil mantener un equipo unido, porque dentro de él también existen la infidelidad, la duda, el egoísmo, los celos... El novelista Carlos Fuentes ha escrito que una pareja es siempre un triángulo imperfecto, y a los equipos de fútbol les pasa igual, que nunca terminan de ajustarse, suelen buscar fuera lo que no tienen en casa y siempre les sobra o les falta alguien. Después del partido del otro día contra Rusia, se ha discutido sobre los jugadores que pueden sobrarle a la selección española, pero sobre lo que no parece haber dudas es acerca del que falta: Cesc, cuyas letras podrían ser las siglas de Compañero Especializado en Soluciones Centrocampistas, o algo así.
La verdad es que el caso de Cesc es bastante común en nuestro país, pero que sea frecuente no significa que no sea raro: es, otra vez, como antes lo han sido otros, un jugador joven, con talento y capacidad de mando, que primero se tiene que ir de su equipo porque en él le cambian el cartel de joven por el de inexperto y después, cuando triunfa o en el extranjero o en un conjunto más modesto de nuestra Liga, no encuentra sitio en la selección a causa de sus virtudes, porque tiene demasiada capacidad de mando y aquí, al parecer, aún seguimos creyendo que la veteranía es un grado y que cuando seas padre comerás huevos. El resultado es que Cesc es una estrella en Inglaterra y una bombilla de sesenta vatios en España, porque allí han puesto una alfombra roja a sus pies y aquí todo lo que hace lo tiene que hacer cuesta arriba.
Hoy parece que podría ser titular, y eso es una buena noticia, porque el muchacho no será Maradona ni Zidane, pero además de sus otras facultades tiene un modo de jugar que contagia optimismo y convicción, unas virtudes que escasean bastante por aquí. Alejandro Dumas escribió que el matrimonio es una carga tan pesada que para sobrellevarla hacen falta al menos tres personas, y al medio campo de un equipo de fútbol le ocurre lo mismo, de modo que lo mejor es tener alguien como él, un administrador que une, acompasa, lima, distribuye y arenga sin alardes pero con eficacia, sin demagogia pero con autoridad. Yo creo que con él en la familia podemos ser todos bastante felices.

domingo, 8 de junio de 2008

¡Extra! ¡Extra!

Notición para los seguidores de Benjamín Prado, tenemos ración extra semanal de Benjamín Prado. Parece que se confirma la vuelta a la cancha fubolística del autor "madrileño", es el segundo domingo en el que nos encontramos con un texto que mezcla literatura y fúbtol, y que se ha denomiado La otra mirada.

Buen nombre, hace falta una nueva mirada para ver que el fútbol no es siempre solo fútbol. Benjamín Prado lo sabe bien y quien lo leemos lo estamos aprendiendo (ojo a ciertas frases suyas, calan). Ojalá, y tengamos un texto, una mirada cada día... seguiremos contándolo y leyéndolo. Se lo pido prestado a El País.

Telescopio o microscopio
Por Benjamín Prado
Telescopio o microscopio, ésa es la cuestión. Hoy comienza la Eurocopa y como España no juega hasta el martes, lo que nos toca hacer es mirar a los demás para imaginártelos de rivales: a los del sábado y el domingo, porque podríamos encontrárnoslos en la final, que en nuestro caso, para qué vamos a engañarnos, es como soñar con las 24 Horas de Le Mans sentados en un triciclo; y a los que van a jugar el lunes, Holanda, Italia, Rumania y Francia, porque de esas cuatro selecciones va a salir nuestro adversario en cuartos de final, que son la curva del Scalextric en la que siempre se nos sale el coche de la pista pero que, con Suecia, Grecia y Rusia de enemigos, no parecen difíciles de alcanzar.

Pero hay que preguntarse si a esos cuatro equipos, y sobre todo a Holanda, Italia y Francia, los vamos a mirar con un telescopio o con un microscopio, es decir, con la fascinación y el complejo de inferioridad con que se observa lo que se cree inalcanzable o con la arrogancia de quien analiza para gobernar, para descubrir un punto débil, una vacuna o un antídoto. Si lo piensan bien, es cierto que Francia e Italia son dos de nuestros verdugos históricos, pero qué más da, si en nuestro historial tenemos tantas bestias negras que podríamos montar un zoológico.

Imagino que los jugadores de la selección española también verán por televisión los partidos de hoy, mañana y pasado, y me pregunto qué llevaran en la mano, si el telescopio, el microscopio o un escapulario de la virgen de los deportistas, porque el fútbol es un estado de ánimo, algo que tiene tanto que ver con el talento como con la confianza, y el tamaño de los contrincantes depende del lugar desde dónde se los mire, porque quizá sentirte superior o igual a ellos no te va a hacer ganar un partido, pero si te sientes inferior, lo pierdes seguro. A ver si, para empezar, conseguimos no decir una vez más eso de que el fútbol es un juego en el que compiten once contra once y en el que al final siempre ganan los alemanes, porque a base de repetirlo nos lo hemos acabado creyendo, hasta tal punto de que uno tiene la impresión de que a menudo no hemos perdido contra los jugadores de Italia, Francia o la propia Alemania, sino sólo contra sus camisetas.

Ojalá eso no suceda y los conjuntos que vamos a espiar no nos asusten y nos llenen la boca de ese puré hecho de asombro y envidia en el que tanto nos gusta meter la cuchara: fíjate qué buenos son, qué grandes, qué resistentes... Porque si eso ocurre, cuando nos los crucemos en cuartos no nos vamos a enfrentar a ellos, sino a nuestro miedo: si hay un sustantivo y un adjetivo que mezclen mal, son campeón y asustado. Así que me sentaré ante la televisión y una de dos: o los rivales lo bordan, o voy a encontrar un modo de ganarles. Que sepan que no les tengo ningún miedo.

martes, 3 de junio de 2008

Hablemos de fútbol

A pocos días de la Eurocopa y siguiendo la estela marcada por Benjamín Prado en El País Semanal del pasado domingo, ¿por qué no vamos a seguir hablando de fútbol? Porque el fútbol es literatura. Benjamín Prado logra hacer de cada evento un momento importante. Ve lo que nadie ve, o mejor dicho, escribe lo que nadie sabe ni siquiera decir, aunque lo sienta. Por eso me apasiona, porque leyéndole a veces creo que pienso.

Los genios nunca llevan la bandera
Por Benjamín Prado. El País.
En la literatura y en el fútbol la verdad nunca está ni en los adjetivos, sino en los nombres y en la subversión. Por eso, personalmente siempre he desconfiado de los equipos a los que se les suponen determinadas virtudes o defectos innatos, como si los que saltasen al césped de los estadios no fuesen once personas, sino una estadística, o un manual de historia, o una bandera. De hecho, ésa es la gran diferencia entre las dos semifinales del Mundial: la de ayer la jugaron dos selecciones cuyo nombre es un adjetivo tan incontestable que parece una dictadura de ocho letras, o de seis, porque decir fútbol "italiano" o "alemán" es dar por descontado que eso explica por sí solo una filosofía, un carácter y un estilo de juego; la semifinal de hoy es justo lo contrario, y si dices "fútbol francés" o "fútbol portugués", en realidad no estás diciendo nada.

"El espectador no debe dejarse engañar y creer que cualquier forma de rodar es lícita"
Prefiero mil veces la segunda opción, porque es la que suele permitir que el reloj de los partidos lo lleven gente como Luis Figo o Zinedine Zidane, en lugar de esa fábrica de cemento rápido pintada de azul que se llama Gattuso y lleva el ocho en la espalda. Hay que ver, ni más ni menos que el ocho, que en el fútbol es el cuarto número que más importa, después del diez, el cinco y el seis.

En el fondo, la final del domingo va a ser eso, un combate entre un fútbol nacional y otro cosmopolita, uno que apelará a tradiciones congénitas y otro que querrá representar valores universales. Zidane nunca quiso parecerse a otro francés, sino a Francescoli, que era uruguayo, y si la genialidad fuera un país su pasaporte sería el mismo de Maradona, Cruyff o Di Stéfano.
El nacionalismo deportivo suele tener un problema, y es que a menudo vive con las ventanas cerradas y más atento a su pasado que a la realidad. Qué se lo digan, una vez más, a Brasil o a Inglaterra, cuyas únicas dos opciones son, campeonato tras campeonato, o imitarse a sí mismas o imitar a los demás, lo cual suele darles el mismo mal resultado, a los ingleses porque nunca ganan y a los brasileños porque no ganan siempre, que es lo que ellos consideran su destino natural, o ganan copiando, de medio campo hacia atrás, lo peor del fútbol europeo, lo que hace que sus derrotas no sólo se interpreten como un fracaso, sino también como una traición.

Francia o Portugal pueden estar el domingo en la gran final de Berlín y el que esté puede perderla, pero eso no será tan importante. Lo que todos los que adoramos el fútbol vamos a recordar de este Mundial es la majestuosidad con que Luis Figo o, sobre todo, Zinedine Zidane exprimieron los destellos terminales de su talento. "La última gota es siempre una lágrima", dice el poeta hebreo Yehuda Amijai. Es verdad, pero no siempre: la última gota, también puede ser un diamante.

(Este texto es de 2006, junio. En El País obtuvo más de 1.400 votos, con una nota media de 3 estrellas y media (sobre 5). Me arriesgo mucho si digo que es el artículo más votado de Benjamín Prado. ¿Cuántas estrellas merece? )

lunes, 2 de junio de 2008

De corto (II Parte)

Escribe como siempre, Benjamín es Benjamín, no hay prosa mala, el texto no acaba hasta el punto final, la culpa es de la tinta, el editor no sabe ver su talento...

Sigamos leyendo de fútbol, sitamos leyendo a Benjamín. Algunos retazos de su artículo publicado el domingo día 1 en El País Semanal.

El Once de El País Semanal
Por Benjamín Prado (y 2)

[...]Ésa es otra de nuestras lacras, que cuando no merecemos ganar no lo hacemos y cuando sí, tampoco, lo cual ha dado origen a que al final de cada eliminación se nos escriba en la línea de puntos una sentencia clásica que se repite hasta la extenuación y de la que, al parecer, también es autor Di Stéfano: "Jugaron como nunca y perdieron como siempre". En fin, todo tan negativo que hasta he leído por ahí una crónica de aquel tiro a cámara lenta de Julio Cardeñosa contra el cuerpo de Amaral en la que se describe aquel fiasco ni más ni menos que como "el mítico fallo de Cardeñosa". Pregunta: ¿puede un fallo ser mítico? Respuesta: en lo que respecta a la selección española, sí. Qué cruz.[...]

[...]No tenemos la mentalidad que hace falta para sentirse superiores, según se puede deducir de tanta apelación al infortunio; o tal vez sea que nos sobra vanidad y nos falta orgullo, que confundimos uno con la otra y gastamos en fanfarronear el tiempo que deberíamos gastar en prepararnos, porque de otra manera no se entiende que un país que llega a todas las competiciones con la seguridad de poder ganarlas o, al menos, estar entre los favoritos, esté tan acostumbrado a perder que, si le dieran una copa a nuestros jugadores, no serían capaces de encontrarle las asas.[...]
[...]El termómetro del fútbol son los bares, y, si me apuran, diría que la mezcla de las dos cosas, bares y fútbol, es el termómetro de la realidad.[...]ahora mismo no pasamos de los treinta y tres o treinta y cuatro grados, ni frío ni calor. No hay más que meterse a desayunar en cualquier parte y sacar el tema de la Eurocopa para descubrir que la gente no parece muy optimista. De hecho, vayas donde vayas, la frase que más se repite, dicha siempre con un tono que hace equilibrios entre la ironía, el desaliento y la impotencia, es la tradicional "nos volvemos a casa en cuartos".[...]

[...]La opinión común es que en España se es seleccionador por eliminación; que ése es un trabajo que les interesa únicamente a quienes no encuentran un buen equipo. No hay más que mirar la lista de los últimos titulares del puesto y ver dónde estaban antes y donde están después de su paso por el equipo nacional, [...]

[...] algunos ilusos pondremos la televisión cuando empiece la competición y nos diremos: "¿Por qué no iba a ser esta vez?". Nunca se sabe; más raro fue aquel verano que no paró de nevar, como dice la canción de Joaquín Sabina. [...]

[...]Tiremos la etiqueta de favoritos a la basura y vayamos a los campos silbando otra canción, en este caso, de Bob Dylan, que dice que cuando no tienes nada, no tienes nada que perder. Igual cuela y nos llevamos una segunda alegría, esta vez en colores: oé, oé, oé.[...]

domingo, 1 de junio de 2008

De corto (I parte)

Se había anunciado, y no ha defraudado. Mucho y muy bueno es lo que hoy nos tenía preparado Benjamín Prado desde las páginas de El País Semanal "El Once". ¿De fútbol? Pues sí, Benjamín Prado no es la primera vez que escribe de fútbol, en su día escribió crónicas semanales (más adelante me dedicaré a ellas). Además, se dice que se le ha visto de la mano de Juan Urbano por Concha Espina. Algún defecto tenía que tener.


Un extenso artículo en el que relaciona literatura y fútbol como sólo él sabe hacerlo, dandole continuidad a la jugada, abriendo el campo, achicando, atacando. Puede consultarse íntegramente en El País, desde aquí quiero destacar algunos toques de oro, de esos que da mirando para otro lado, esos penalties de Panenka, esas paradinhas, esas folhas secas, cola de vaca, taconazos, cuerda, vaselina... y demás toques magistrales con los que llena su literatura. La que usa Benjamín para escribir también puede llamarse la mano de Dios.

El once de 'El País Semanal'

por Bejamín Prado
El novelista Alfredo Bryce Echenique suele contar que su infancia en Lima fue dura, porque consistía en sentarse junto a una radio a escuchar la Copa de América y oír a un locutor enfervorecido que, una y otra vez, gritaba: "¡Ataca el Perú! ¡Ataca el Perú! ¡Ataca el Perúúúúúúú... y gol de Chile!" No sabe bien el autor de El mundo de Julius lo que nos identificamos con eso los españoles, tan acostumbrados a secarnos las lágrimas con la camiseta roja de la selección en los cuartos de final de todos los mundiales y eurocopas. [...]

[...]¿Algún día podremos vengarnos de los que se burlan de nosotros y salir a la calle a cantar lo que cantaban los seguidores del Real Madrid la noche en que ganaron la séptima, aquello de en colores, en colores, oé, oé, oé...? Ojalá, porque ya hemos tenido toda la ración de ataca España... y gol de Italia que una persona decente puede soportar. ¿Será este nuestro año? Me temo que no estamos muy convencidos: las previsiones no pueden ser optimistas en un país donde cada ciudadano es un seleccionador, pero ninguno querría ser este seleccionador. Mala cosa. [...]

[...]"el goleador es siempre el mejor poeta del año", según escribió Pier Paolo Pasolini, y el gol del siglo que le hizo su dieguísima a Inglaterra en el mundial de México 1986 fue una Divina comedia de 60 metros, escrita sobre el césped del Estadio Azteca a base de regatear defensas rivales, engañar al portero y tocar a la red con la misma delicadeza con que Mozart debió de ponerle el punto final a La flauta mágica. Debe de ser verdad que "ningún jugador es tan bueno como todos juntos", porque lo dijo Alfredo di Stéfano, pero qué pena que no hayamos tenido alguien así metido en nuestro uniforme, ¿no? [...]

[...]Además de no haber Maradona, tampoco hay una afición, y lo mantengo. [...]

[...]He sufrido con todo eso y, aún más, soy una de esas personas que juran que no piensan morirse sin ser campeonas del mundo, dicho así, con ese sentido de la propiedad que consiste en creer que el que mira y los que juegan pierden o ganan juntos. O sea, que la selección es mía, a pesar de su entrenador, de cuyo apodo, el sabio de Hortaleza, lo único que puedo decir es que no dudo que sea de Hortaleza, pero ni una palabra más.[...]

[...]un par de amigos y 12 cervezas a mirar un partido entre dos selecciones extranjeras con la esperanza de que la débil derrote a la fuerte y nos allane el camino a la final. El problema es que la selección teóricamente más fuerte solemos ser nosotros, y la que nos elimina o nos pone el camino vertical, otra más modesta pero que termina dándonos una lección[...]

[...]Y, así, campeonato tras campeonato[...]