miércoles, 12 de noviembre de 2008

Venganzas en la noche

Hoy (porque ayer la actualidad y el maravilloso poema inédito mandaban) quiero reseñar esos comentarios que Benjamín Prado vierte cada madrugada en RNE, en el programa "Afectos en la noche". No es literatura, pero nos describen a la persona, y la literatura no es sin el sujeto.

Del lunes al martes escuchamos de 1 a 2 de la madrugada como, tras hablar en semanas posteriores de la justicia, el reconocimiento, la discrección, la memoria, la paternidad y las elecciones americanas (sí, también aquí), hoy tocaba hablar de la venganza, o el perdón.

Silvia Tarragona, la conductora del programa, introducía el tema con una frase de Benjamin Franklin: "las tres cosas más difíciles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo", además de las palabras de Pedro Calderón de la Barca, "vencer y perdonar es vencer dos veces". Así, daba paso a la opinión de los contertulios, Nuria Ribó, Benjamín Prado y Óscar López. Ellos, intercalados con el sentir de los oyentes, nos argumentan sobre el tema. Argumentar, en este caso, como sinónimo de hacernos pensar. Sano, es muy sano.

"El que me atacó tiene que pagarlo", así comenzaron, con las palabras del profesor Neira, tras salir del coma. ¿Venganza?

B.P. Yo creo que la venganza siempre está más cerca de la brutalidad que de la justicia. Creo también que lo contrario, la capacidad de ser vengativo, de perdonar, de no querer que un tiro saque a otro tiro, que una bofetada saque otra bofetada, como un clavo saca a otro clavo, siempre es una victoria de la inteligencia, de la civilización. Por eso muchas personas estamos en contra de la pena de muerte, porque no nos gusta que los Estados hagan justicia al nivel de los criminales. Es muy difícil en la vida real. En la radio siempre se quiere cuantificar. Pero a mi a veces me cuesta perdonar a la gente cuando me hacen cosas que no me gusta nada. Sobre todo cuando la gente que hace algo que te hiere muy personalmente, alguna acción en la que encuentras una maldad inesperada que hace daño a las personas que quieres. Vengativo no soy, pero tampoco soy el rey del perdón.

B.P. No todos somos igual con todo el mundo. A algunas personas las tratamos bien, a otras las tratamos peor, por lo que sea, existe la química, existe la incompatibilidad de caracteres. Antes recordabas la frase, ni perdono ni olvido. Siguiendo el hilo de lo que decía un oyente. Tampoco esta mal perdonar, pero no olvidar. Porque el olvido te puede llevar a que la misma persona u otra persona te puedan volver a hacer daño del mismo modo otra vez. El oyente, Juan, ha pronunciado la palabra clave, la palabra odio. Cuando uno se llena de odio se deja llevar por la venganza es un plato que se sirve frío, que recordaba Nuria. La frialdad requiere tiempo y ese tiempo requiere rencor. Sin el rencor no se puede mantener vivo el sentimiento de odio. Son sentimientos muy malos, llenarse de rencor, llenarse de odio, llenarse de deseo de venganza... uno siempre debe preguntarse si merece la pena, si la satisfacción que vas a obtener cuando consigues por fin vengarte de quien o de quienes deseas, si merece la pena guardar esos sentiemientos que te ennegrecen, que te hacen una persona más desdichada. Siempre que me he visto en la situación he pensado que no merece la pena y he pensado que era mucho mejor perdonar que no olvidar.

B.P. Como parece que es tan fácil entregarse al rencor, entregarse a los deseos de venganza, qué admirables son las personas que salen de un horror semejante sin odio. Estoy pensando en un poeta y antiguo líder político del partido comunista, Marco Sala, que acaba de publicar un libro que se llama "decidme cómo es un árbol", y que es muy emocionante. Es una persona que pasó 23 años en la cárcel. Lo metieron a los 18, salió de tal manera de la cárcel que iba caminando y se mareaba, hasta que descubrieron que era por la perspectiva, pues había estado tantos años encerrado en espacios tan reducidos que se mareaba y caía redondo. Lees el libro y hay una ausencia tal de rencor, de odio, y hay unas ganas de perdonar, de empezar su vida sin toda esa hojarasca terrible del odio que es muy emocionante, y como ejemplo muy bonito. (Ha comprado los derechos del libro Pedro Almodóvar, según apostilla Óscar López).

B.P. Es tan cierto lo que dice (a una oyente), el rencor es un dique que no deja pasar nada, es un muro que no puede saltar el que lo siente. Es verdad, lo estamos diciendo toda la noche, el deseo de venganza, el rencor acaba convirtiéndole a uno en preso. Uno deja de tener esos deseos de venganza y empieza a sentir que circula el aire a su alrededor, que no es todo tan espantoso.

B.P. No se puede olvidar. No estamos biológicamente programados. El olvido no se elige. Las cosas se quedan en la cabeza, algunas importantes y otras no tanto. Siempre me acuerdo que Rafael Alberti repetía mucho una cosa, decía, "no sé chico, fíjate cómo son las cosas, yo he sido íntimo amigo de Picasso, de Lorca, de Neruda, y llevo toda la vida acordándome de un anuncio que echaban en la radio cuando era niño y que no se me va la cabeza y que decía, "qué maravilla, la lana marjorete no se apolilla". El olvido no se elige, las cosas se quedan o se van, por sí mismo.

B.P. No sé si habéis leído el libro de Héctor Abad sobre su padre, "faciolince", es un libro maravilloso. A su padre lo asesinaron los paramilitares en Colombia. Él cuenta que la única vez que fue con él su padre severo, violento, fue una vez que se enteró que, por broma, los niños iban a tirarles chinitas a las ventanas de un judío en Bogotá. El padre le explica, es que tú sabes que la noche de los cristales rotos empezó tirándole chinitas en los cristales a los judios, y que eso dio paso al Holocausto... es un momento muy emocionante del libro.

B.P. Estaba pensando que hay una cosa muy fea, que es esa especie de prestigio social que tiene la venganza. Cuando alguien te hace algo y otros se enteran, parece que todo el mundo te empuja a vengarte porque si no te vengas eres cobarde, si no te vengas no tienes dignidad. Aquel que no es capaz de tomarse la justicia por su mano y de devolver el golpe es una persona timorata, despreciable. Yo creo que hay mucha más grandeza en no vengarte, en ser capaz de mirar para otro lado, y sobre todo en no ponerte a la misma altura de aquel que te ha hecho un daño.

martes, 11 de noviembre de 2008

Un inédito de corazón

Una vez más Benjamín Prado nos ha visitado y lo ha hecho como sólo él puede hacerlo, dejando una huella fosilizada, de esas que perduran en el tiempo. Hoy nos ha regalado una magnífica, e inédita, poesía. Pero como no podía ser de otro modo en él, lo mejor no ha sido el gesto, sino las palabras:

"Como veo que hoy os apetece poesía, aquí está un poema inédito, de hace unos meses, que quiero que leáis antes que nadie. Ahora me doy cuenta de que ese poema me engañó... Pero y qué: me gustó hacerlo entonces y hoy ya me interesa más él que la historia que cuenta".
(En mi nombre y en el de los lectores del blog, ¡gracias!).

VIDA NUEVA
Por Benjamín Prado. 11-11-08


Lo mismo que inventar es comprender
algo que aún no existía
y traducir lo oscuro al lenguaje de la luz,
leer tu corazón
es soñar un idioma sin la palabra nunca,
sin secreto,
nostalgia,
cicatriz...
sin palabras que sean el veneno en el agua,
que nombren lo sombrío.

Si otros aceptan vidas análogas a un mundo
en el que el generoso es rehén del ingrato
y el fuerte hace culpable de su violencia al débil
y el embustero acusa
al engañado de querer saber,
que entre tú y yo haya sólo sinceridad,
justicia,
equilibrio y razón.

Si te dicen que nada es verdad para siempre,
que todo se transforma con decirlo al revés,
del modo en que el azar se hace la raza
o el líder el redil
o el animal la lámina,
responde que no crees que el camino
que nos llevó a estar juntos
lo desanden las dudas,
lo hiele la traición,
lo ennegrezca la tierra quemada de los celos.

Fuera de nuestra casa,
la bondad no genera gratitud sino abuso,
y la modestia oculta alijos de soberbia
o vende vanidad de contrabando
y el rencor es a veces la escolta del perdón,
a veces su emboscada.
Pero que nada de eso exista entre en nosotros,
que no puedan cazarnos la deslealtad, la usura;
que sepamos cambiar de dirección
sin cambiar de sentido,
-como aviva,
como oro,
como radar,
como ala-;
que el orgullo no cave con nuestras propias manos
pozos donde tirar lo que queremos,
lo que jamás querríamos perder.

Porque ahora que he aprendido
que es posible un amor sin llaves ni aduanas;
ahora que ya no pienso
que una vida que valga la pena nunca cabe
en un solo destino;
ahora, quién dice basta o pone un límite:
si tú y yo estamos juntos,
por qué íbamos a ser como cualquiera.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Visto y no visto

Hoy me apatece poesía, ésta poesía:


Visto y No Visto
Benjamín Prado. Iceberg.


Es fácil ver el búho que vive en las manzanas,
la estrella confundida con los cristales rotos.
Es fácil ver la jungla
que se esconde en el ramo de azahar de la boda
y el otoño que deja al pie del bosque
un puzzle de la muerte.

Puedo ver todo eso,
pero hay días
en que no soy capaz de verte a tí.

Oigo la luna llena en los perros perdidos.
Oigo empezar las islas bajo tus pies descalzos.
Oigo palabras de otro mundo
que hablan
desde el féretro de sus tachaduras.

Puedo oír todo eso,
pero a veces no puedo oirte a tí.

Cavé en tu corazón buscando una luz roja.
No sé si te conservo o si te has ido.
No sé si existes o si te he inventado.

Sé que donde tú estás hay espigas azules,
hay brújulas que orientan los deseos.

Sé que donde tú estás van los delfines
y los ángeles tiran sus espadas.

Cavé en tu corazón.
No sé si te he encontado
o sigo una luz roja que me aparta de ti.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Sobre el ranking

Hoy me apetecía echar la vista atrás y recuperar alguno de esos textos que tengo por ahí guardados. Esta tribuna corresponde, pásmense, al año 2000, pero me gusta porque sigue estando de una actualidad, cambiamos la fecha, lo publicamos mañana en El País y seguro que tiene otros 430 votos (como ya tuvo en su día). Y es que los ranking (sin tilde), las listas, etc... es uno de los 10 temas que nunca pasan de moda.

Ranking
Benjamin Prado. El País. 06/01/2000

Las cosas van mejorando, pero no mucho: a finales de los setenta, un imbécil mató a John Lennon en Nueva York y veinte años más tarde un ciberimbécil ha querido matar a George Harrison en Londres; el primero se llamaba Mark David Chapman y usó una pistola; el segundo se llama Michael Abram y tenía un cuchillo. Y me apuesto lo que quieran a que los dos acabarán tarde o temprano en una de esas listas que quieren resumir las cosas y hacer un extracto de los hechos, que analizan las décadas, hacen el sumario de los años y el esquema de los días, recapitulan, compendian, construyen un repertorio: de esa forma, los cinco grandes asesinos de estrellas del rock podrán sumarse a las diez canciones básicas, los cien mejores discos, las novelas, los largometrajes, los medicamentos, las actrices o los deportistas del siglo. Y su inventario tendrá justo la misma importancia que los demás: ninguna. Personalmente, lo cierto es que jamás me ha interesado este asunto; que prefiero elegir mis propios poetas, escultores o cineastas favoritos por la misma razón que me gusta masticar mi propia comida. Pero, aunque sea desde una cierta distancia, sí hay algo que me interesa: saber qué se pretende "exactamente" al catalogar de ese modo los acontecimientos; descubrir si esas listas intentan ser sólo un índice o también algo más, un canon. Porque en el primer caso pueden ser discutibles, pero en el segundo podrían llegar a ser peligrosas. A veces da lo mismo, uno le echa un vistazo a cualquiera de estas clasificaciones y se ríe, se sorprende o se irrita porque Steven Spielberg sea el primero de su profesión y Bob Dylan nada más que el cuarto o quinto de la suya, porque Maradona esté detrás de Beckenbauer, Violeta Parra supere a Carlos Gardel o Iríbar ni siquiera aspirase al podio de los guardametas que ocupan Yashin, Zoff, Maier y Banks -quiero que los pisaverdes de la Federación Internacional de Historia y Estadísticas del Fútbol sepan que esto último me lo he tomado como un insulto personal y que he entendido por qué sus siglas suenan a balón desinflándose: IFFHS-. Pero otras veces no es así. Otras veces no da lo mismo, porque esta manía de reducir o filtrar lo que pasó, con la disculpa de que entonces será más abarcable y más sencillo de comprender, no es más que otra posible pieza de nuestra ceguera, otro ladrillo de ese muro que nuestras apresuradas sociedades levantan ante los ojos de sus clientes con el fin de manipularlos. Las personas manipuladas son personas débiles, impersonales.

¿Me estoy poniendo melodramático? No lo creo. Fíjense en Madrid y comparen, por ejemplo, las librerías o las tiendas de música de toda la vida con las llamadas grandes superficies que hay ahora en la ciudad y verán que al pasar de unas a las otras la primera impresión es buena, que el caos de antes se ha transformado en un orden perfecto y la confusión en pura disciplina, que la maleza se ha convertido en un jardín. Sin embargo, también hay algo inquietante en ese mundo aséptico pero, sin duda, muy práctico, muy cómodo: uno pasa de las estanterías de los números uno más recientes a la mesa de los libros más vendidos y, poco a poco, va descubriendo otra clase de caos, otra clase de confusión basada, precisamente, en la ausencia de un laberinto; empieza a sentirse preso, encauzado, a notar que le empujan en una dirección determinada y le alejan de otras; empieza a sentir que le falla la voluntad y le vence el miedo, que no es un nadador, sino sólo alguien al que arrastra la corriente. Es difícil ser más poderoso que el río. Por supuesto, todo lo anterior podría ser una metáfora, una manera de exagerar para que me entiendan. ¿Lo es? Puede que sí; o puede que cada vez se vea por ahí más gente que se toma demasiado en serio ese tema de las listas, cada vez más mujeres y hombres que son persuadidos de que se están perdiendo algo o resultan incompletos porque no tienen una de las cien obras maestras del siglo, uno de los diez discos de la década, una de las películas más laureadas o más costosas o más taquilleras. Y, en ese caso, uno tiene derecho a alarmarse un poco, porque no olvidemos que cualquier selección implica un exterminio, que al elegir los cien-mejores-lo-que-sea también se está degradando al resto, se está diciendo que los que no salen en la antología pertenecen a los vagones de segunda clase, a la cara B, a la zona etcétera, etcétera. Aunque, en el fondo, es muy fácil escapar de esa red: basta con hacer nuestra propia lista de todo lo que amamos y no sale en las de ellos. ¿O eso sería hacer trampa?

jueves, 6 de noviembre de 2008

El dolor y el sufrimiento

El jueves viene cargado de cosas buenas, porque las hay, dentro de nuestros límites (frontera es una palabra demasiado política) y están a disposición de todos. Solo hay que abrir el periódico y tras las noticias nacionalistas, leer cosas como que "muchos se equivocan con frecuencia de mitad y de pronto se ven agarrados a unas rejas plateadas sin saber si están dentro o fuera de la cárcel", o que "a la hora de escoger sus deseos, se empeñan en querer endulzar su vida convirtiendo un limón amargo en su media naranja", "esta vida no se trata de dónde vas, sino de con quién tengas la suerte o la desgracia de cruzarte". Un poco de filosofía de buen jueves sienta fenomenal.

El sufrimiento es opcional
Por Benjamín Prado. El País.


Lo primero que hizo fue acordarse de la explicación que un futbolista inglés le había dado a la prensa al final de un partido del que se tuvo que retirar gravemente lesionado: "Sentí un crujido en mi pierna izquierda, pero algo me dijo que era la derecha". Parece una estupidez y sin embargo no lo es, porque también tiene su parte de verdad: todos sabemos que uno a veces confunde los lados; que muchos se equivocan con frecuencia de mitad y de pronto se ven agarrados a unas rejas plateadas sin saber si están dentro o fuera de la cárcel; y que otros, a la hora de escoger sus deseos, se empeñan en querer endulzar su vida convirtiendo un limón amargo en su media naranja. Eso es de lo más normal y se arregla abriendo los ojos y echando a correr. El problema es cuando los que se confunden son otros, porque entonces te ocurre como al paciente que ingresó el otro día en un hospital de Parla para que le operasen de una hernia en la ingle derecha, y resulta que le operaron la izquierda. La cirujana que llevó a cabo la intervención ha afirmado que su actuación "fue correcta de principio a fin", aunque probablemente diría lo mismo si el enfermo hubiera ido a que le sacasen una muela y ella le hubiese implantado el hígado de una orca. Y también dice que la culpa es del herniado, "por no haberle señalado en ningún momento el sitio en que le dolía", lo cual es de lo más lógico: en un plano más general, ¿ustedes saben dónde les duele? ¿Son siempre capaces de distinguir lo que les hace daño de lo que les hace felices? Piénsenlo bien antes de contestar.

En cualquier caso, hay que matizar esa sentencia que dice que el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional, para añadirle: excepto en la sanidad pública madrileña, donde el dolor no se evita, sino que sólo se cambia de lugar. Juan Urbano, que acababa de librarse de una angustia que lo acechaba como quien suelta un tesoro para no hundirse con él en el fondo del mar, sabía muy bien de qué estamos hablando y cuál es la diferencia entre la limpieza del dolor y la suciedad del sufrimiento: el primero puede ser una medicina; el segundo, sólo puede ser un veneno.

El consejero del ramo, que de un tiempo a esta parte es algo así como el payaso de las bofetadas del Gobierno regional, sí que sabe dónde le duele: en los oídos, porque ahí es donde van a parar los abucheos que le dirigen los doctores y los pacientes de los sanatorios que visita, como acaba de pasar otra vez en el de Getafe, donde medio centenar de trabajadores, internos y familiares de los convalecientes lo siguieron hechos unos basiliscos entre camillas y bombonas de oxígeno, gritándole "¡fuera!", "¡sinvergüenza!" o "¡mentiroso!", y acusándole de cerrar más de 100 camas del centro hospitalario hace un mes y de ordenar hace unos días su reapertura para que quedasen bonitas en el acto de ayer. Seguro que a él también le hubiese gustado estar en otra parte, y que la presidenta de la Comunidad le operara de la otra ingle y lo mandase de consejero de otra cosa. Pero de momento, nada de nada.

El hombre al que han operado de la hernia que no tenía, lo cual lo convirtió en otro mientras duró la anestesia, se hace preguntas y más preguntas en su casa, con lo cual debe estar a punto de enfermar de Filosofía, que es un mal crónico y para el que los investigadores aún no han encontrado una vacuna. Supongo que mientras que se espanta los porqués con la mano, intentará aliviarse leyendo, pero eso lo mismo puede darle serenidad que atormentarlo el doble, cada vez que la realidad eche su sombra encima de la teoría. Imagínenselo: abre, por ejemplo, un libro de Séneca, oye en él que el destino ayuda a quien lo acepta y arrastra a quienes se resisten a él y, de inmediato, la hernia que sí que tiene le pega una punzada en la ingle y descubre que el destino puede ser muchas cosas, porque en esta vida no se trata de dónde vas, sino de con quién tengas la suerte o la desgracia de cruzarte, que puede ser cualquiera, desde una mujer equivocada a un médico incompetente, pasando por un abogado más listo que el tuyo, un amigo desleal o un mecánico que te arregla mal los frenos del coche. Eso sí, aprovecho que estamos hablando para darte un consejo: amigo, ni se te ocurra volver al hospital de Parla a que te den algo contra la Filosofía, no vaya a ser que te extirpen el bazo y se dejen dentro unos cuantos trípticos de esos que hacen en la Comunidad para asegurar que la sanidad pública de Madrid funciona como un reloj.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Noche americana, a mi pesar

La edición de ayer de "Afectos en la Noche", en RNE, versó en el único tema que parece existir. Las elecciones de presidente. Un tema que, junto con la noche de Halloween, traen a mi cabeza los rechazos más internos hacia todo lo estadounidense. Necesitaríamos una profunda reflexión acerca de lo que hacemos de nosotros mismos, de nuestra cultura, de nuestra política. El problema es que esa reflexión habría de hacerse en el portavoz por excelencia, los medios de comunicación. Pero éstos no solo son cómplices sino sobre todo son culpables (sin presunción de inocencia que valga) de la idiotez y la desmesura de la cobertura informativa que se da a una campaña que aunque nos pueda interesar, acabamos detestando (¿de verdad da audiencias?).

La devoción (hacia Benjamín Prado), en este caso, debe imponerse a mi obligación (moral) de no ser cómplice de la propaganda electoral. Así que si ayer hablaron de las elecciones, como semanas antes lo hicieron de la justicia, el reconocimiento, la discrección, la memoria y la paternidad.

Silvia Tarragona comenzaba citando a Winston Churchill (poco antes de poner el Born in the USA de Springsteen), "tras un recuento electoral solo importa quién es el ganador, todos los demás son perdedores".

B.P. Soy de los que piensa que EEUU siempre es el mismo país con diferente presidente, como el que dice el mismo perro con distinto collar. Creo que ser presidente de EEUU es ser presidente de una parte pequeña del país. Hay otra parte que está gobernada por la industria militar. Y la palabra industria me pone los pelos de punta en ese contexto, pues la palabra industria tienen que ganar a base de seguir haciendo cañones y seguir inventando guerras. También es un país con muchas imposiciones de tipo moral, mucha corrección política, muchos corses. Pero gobernar también es saber aplicar matices, aplicar detalles, y es muy distinto el EEUU de Ronald Reagan que el de Bill Clinton. Ojalá Obama en esos matices, en esa parte de la política norteamericana en la que sí influye un presidente, como la parte social, de los seguros, las relaciones con el exterior... creo que Obama lo puede hacer, no sé si bien, pero seguro que mejor que McCain. Como mínimo, en mi caso elegiría al menos malo.

B.P. Yo diría dos cosas, espero que quien pierda las elecciones en esta ocasión no las pierda como Al Gore, que de hecho las ganó. Y otra cosa que demuetra que cualquiera puede ser presidente no es que lo pueda ser Obama, es que lo ha sido Bush.

B.P. Una cosa que me parece , Manolo (Campo Vidal), de la imagen de Obama respecto a otros candidatos a presidentes. Es un hombre mucho más serio, menos dado a la gesticulación que tanto han tenido otros candidatos, señalar con el dedo, sacar la lengua, reirse... es más serio y austero. Lo que ha pasado con Palin ha sido que la han colocado en el lado de la frivolidad, el pintalabios y todo eso. Él no cae en esas representaciones en las que parece que candidato es el candidato anterior, las mismas risas, los mismos gestos...

B.P. Dicen, dentro del humor negro que circula, que la abuela desembocó en la urna...

Sobre el silencio de Bush...

B.P. Yo creo que Bush, cada vez que hablaba últimamente le quitaba 100.000 votos a McCain. No creo que sea un silencio elegido sino impuesto por su partido. De todas maneras, hablando de encuestas, también es cierto que las encuestas colocaban a Hilary sobre Obama (durante 12 meses, aspostilla Nuria Ribó).
No se ha vuelto a hablar, y en su momento se comentó mucho, y parece que ha desaparecido,el temor a que no colocar a Hilary en el número 2 del partido le quitara muchos votos a Obama...

(Los colaboradores acabaron y la programación de RNE siguió hablando de Obama y McCain. Seguro que aún siguen...)

domingo, 2 de noviembre de 2008

La poesía y la música de Benjamín Prado y Jota

Ya lo habíamos anunciado hace un par de semanas. El pasado miércoles Benjamín Prado y Jota, el cantante de los Planetas, compartieron poesía y canciones en el salón de actos de la biblioteca Villaespesa, dentro del festival de de Poesía de Almería.

Según leemos en El Ideal de Almería Benjamín Prado comentó que «La poesía y la creación musical son dos géneros muy distintos. Sin embargo, están hechos con los mismos materiales».

Además, según el diario, aceptaron, casi como fundamento de la conversación, que la relación entre poesía y música pasa por una comparación entre los trovadores y la vihuela, por una parte, y los poetas o cantantes de ahora y la guitarra eléctrica, por otro. Son dos situaciones similares, por no decir iguales, con la única diferencia de los elementos que mete de nuevo el paso del tiempo en la historia y de los elementos que esa misma historia saca. Y también con algo muy especial de diferencia. En estos momentos resulta sumamente fácil leer los poemas de un escritor o las letras de unas canciones de cualquier lugar del mundo a través de Internet. En los pasados, el libro, la impresión y el nivel de lectura no podían ni pensar en igualar esa facilidad.

«La historia de la música está llena de textos tontos, pero que forman parte de grandes canciones. No hace falta analizar mucho. Ahí están algunas de los mismos The Beatles. Hay también que reivindicar el carácter valiosamente literario de muchos textos musicales», señaló Benjamín Prado, quien también defendió la circunstancia contraria. Aunque el escritor dudó que el rock and roll se haya impuesto totalmente en el mundo musical, sostuvo que vivimos en unos momentos dominados por la contaminación y por la mezcla de géneros, independientemente de que, desde su perspectiva, las influencias entre ellos resulta de una normalidad tan aplastante que no establecen campos o límites entre las distintas modalidades. Benjamín Prado, que asegura haber hecho todo en la vida con la música detrás, indicó que muchos ritmos musicales ayudan o incluso inducen a ciertos ritmos poéticos al mismo tiempo que denunció la escasa comunicación existente todavía en España, desde su punto de vista, entre las distintas modalidades creativas y, más en concreto, entre los dos géneros protagonistas del Festival, la poesía y la música.

Ya que en esta cuarta edición la relación entre poesía y música vertebró las distintas jornadas, y en la que nos toca junto con la charla entre los dos artistas (cada cual con su estilo) hubo recital, de música, de Juan Ramón Rodríguez Cervilla, Jota, que, según nos informan desde la Consejería de Cultura de la Junta (quienes también nos han enviado la foto), "estuvo tocando con Nacho Vegas, que había intervenido la noche anterior y que juntos tocaron algunas versiones de Kevin Ayers, Sr.Chinarro o Vainica doble".

Aún no han sacado nota de prensa oficial, esperarán a que acabe el festival (es probable que mañana ya la tengamos).