viernes, 30 de abril de 2010

Se admiten sugerencias

Benjamín escribía ayer el artículo de cada jueves en El País con un estilo marca de la casa. Benjamín sabe usar el lenguaje como nadie y por eso mismo disfruta cuando los demás hacen lo propio. Pero él es así, apila de los más grandes (y el Roto lo es, sin duda) y los ensalza, mientras aprovecha lo aprendido para mejorar.
En este caso nos propone que, por qué no, mejoremos el lenguaje.

Pasa de la histerioesclerosis de El Roto (directa a la RAE, ¡ya!, como "Mal endémico de España")al magistarado, sin olvidar al funeralasímo (como decía Alberti, según nos recuerdaPrado), hasta llegar a "se admiten sugerencias". Y como en diario no caben, para eso se inventaron los blogs... quien se atreva... queda abierto el listado de sugerencias de esas nuevas palabras que apuntalan otras, que mejoran el lenguaje.


Le pones una u, y el Metro es el Muerto
Por Benjamín Prado, El País

Una imagen no vale más que mil palabras, pero puede multiplicarlas y hacer que valgan dos mil. Eso es lo que ocurre, por lo general, en los dibujos de El Roto que publica EL PAÍS a diario. En el de ayer, se veía a Unamuno bajo la lluvia afirmando que de lo que sufre parte de este país es de histerioesclerosis, y uno tiene la sensación de que con esa sentencia el filosofoilustrador lo resume todo. Quietos ahí, académicos y demás ortodoxos, ¿quién ha dicho que no se puede alemanizar el idioma y clavar dos sustantivos? Escribir es jugar y dos palos dejan de serlo cuando atas uno a otro y empiezan a ser una espada. Y si quieren más, acuérdense del poeta peruanoafrancesado César Moro, para quien no había equilibrio más bello que el de dos trenes que chocan. Más claro, agua.

La histerioesclerosis afecta a algunos magistrados que te hacen recordar día sí y día no aquella frase de Bertolt Brecht: "La mayor parte de los jueces son incorruptibles: nadie puede inducirlos a hacer justicia". Afecta a algunos políticos que al mirar una estatua de un dictador sólo ven una escultura. Y afecta a gente como el supuesto antifascista que entró en un vagón del Metro, dejó su mochila en el suelo y le dio una paliza siniestra a un ultraderechista, a un nazi, según decía el agresor y confirma la policía, tal vez seguro de que con eso defendía a la izquierda. Qué va, hombre, eso no se parece más que a la ideología de los puños y las pistolas, de la que hablaba José Antonio Primo de Rivera, y lo único que demuestra es que se puede ser falangista con una camisa azul y con una bandera roja. Pero lo peor es que uno se echa a temblar si se le pasa por la cabeza la idea de que quizá lo que graban las cámaras del Metro sea un resumen de nuestro país, porque lo que se ve en esas imágenes es a unos vigilantes que en lugar de defender a los viajeros, los apalean, los derriban, los insultan, les azuzan perros o, como ocurrió hace no mucho, los dejan morir en un banco, como hicieron con aquel muchacho enfermo al que no prestaron ayuda al pensar que se trataba de un drogadicto, como si eso, por otra parte, lo convirtiera en una alimaña. Lo que se ve en esas imágenes es a un joven que asesina a otro de una puñalada porque era punki; o a otro que patea bestialmente a una inmigrante por gusto, porque llevaba un par de copas de más... Y el caso es que todos esos energúmenos con y sin uniforme afirman tener una coartada, defender algo, actuar en nombre de una moral o una tendencia política... ¿Cómo llamaría a eso El Roto? ¿Estupideas? ¿Hipocrideologías? Quién sabe, pero está claro que a la hora de definir ciertas cosas, una sola palabra no sirve, hay que apuntalarla con otra, como cuando Pablo Neruda inventó los nixonicidios o Rafael Alberti llamaba a Franco el funeralísimo o se refería a los dictadores latinoamericanos que sí puede perseguir Garzón como pinosanguinochetburundá, y cosas por el estilo.

"O sea", me dice Juan Urbano, "que el Metro, con eme mayúscula, es el sistema de medida de la bestialidad. Ya lo ves, le añades a Metro una u, y ya estás en muerto". Espero que no tenga razón, y que lo que se ve que ocurre allí abajo no sea una plantilla de lo que es esta ciudad, porque en ese caso estamos rodeados de matones que, eso sí, nos atacan porque están defendiendo algo. Ojalá les cobren muy caro cada golpe. Por si acaso, vamos a ir sumándole palabras al diccionario de la violencia impune: magistarado, leympunidad, reburrovolucionario y todas las que se les ocurran. Se admiten sugerencias.

martes, 27 de abril de 2010

Una joya

Eso es lo que es el libro "Lo que canté y dije sobre Rafael Alberti", un librito por tamaño, no por calidad, porque es una auténtica delicia. Es difícil, muy difícil de encontrar, pero es de los que merece la pena tener. De esos que cuando los encuentras sabes que tienes que tenerlo.

Benjamín escribió "A la sombra del ángel" al que en su día le dediqué dos post. Ahí cuenta con detalle y clase, mucha, lo que supuso Alberti para él y nos enseñó lo que debió ser para nosotros, uno de los mejores poetas del siglo XX.

En "Lo que canté y dije sobre Rafael Alberti", Benjamín reúne material escrito por él sobre su maestro. Perfumen, en tarro pequeño.
Unas gotas de: El mismo que esperábamos, Convalecencia y Adefesio, que olerán durante mucho tiempo para aquel que se perfume con él.

Si aún no os he convencido, una muestra:
Comienza el librito con un poema de Sabina:

Disertaré, a la vera de este Prado,
sobre un ángel y otro ángel consonante,
porque érase una vez un delicado
amigo del amigo de un cantante.

Reventaba baúles con dibujos.
llevaba el corazón manga por hombro,
blasfemaba en cristiano sin tapujos:
no salía, qué lujo, de su asombro.

Qué retorno tan vivo y tan lejano,
qué singular, qué azul, qué diferente,
qué sueño de una noche de verano,
qué nosotros, qué luz tan de repente.

Quisiera yo a la sombra de este tronco
brindarte al cielo este burel maestro.
Qué más decir, tan póstumo y tan ronco,
sin padre a quien rezarle un padre nuestro.

Quién te mandó embarcarte a la deriva
con un grumete así, qué mal negocio.
Quién pudiera vivir en carne viva
lo que vivió mi socio con su socio.

Lo que vino después de los despueses
no desenfoca tu caligrafía.
Quien pudiera volver haciendo eses
contigo al Puerto de Santa María.

Qué duermevela de canela en llamas,
qué pirata, qué verbo, qué osadía,
qué posdata en el álbum de una dama
qué serenatas de melancolía.

El viento que arrasó las arboledas
no empañará el cristal de la memoria,
al final, la verdad es lo que queda,
cuando no se caen las babas de la historia.

No hay más noble menester que el de escudero
de un juglar con camisa de arlequín.
Nunca fue Rafael tan caballero
ni mi hermano menor tan Benjamín.

Ah! y si habéis llegado hasta aquí abajo es que esto realmente os interesa. Así que, sin que signifique que no vais a buscar esta joya, podéis verlo íntegro, en esta edición de books.google.
Disfrutadlo, aquí mismo:


sábado, 24 de abril de 2010

Y hoy, Granada

No estuvimos ayer en Madrid, donde, como dice en El País, Benjamín Prado habló de Julio Cortázar (¿alguien estuvo y quiere compartirlo?). Tampoco estaremos, pero seguro que muchos acudirán a Granada, donde hoy Benjamín presentará, a las 20 horas, Romper una canción. Sí, ya sabéis, ese libro en el que cuenta cómo escribió, junto a Joaquín Sabina, el disco Vinagre y Rosas.

Y es que es tiempo de flores, buen tiempo, libros y ferias y esta tarde, en la de Granada, a las 20:oo horas, en el Museo Casa de los Tiros, organizado por el Centro Andaluz de las letras y presentado por Fernando Valverde, a las 20:00 horas, Benjamín presentará, contará y dialogará sobre Romper una canción.

jueves, 22 de abril de 2010

Citas en Argentina

Benjamín nos lo decía en Facebook y aunque cuesta encontrarlo, parece ser que hemos dado con la cita que Prado tendrá en la feria del Libro de Buenos Aires el próximo día 6 de mayo. Ese día se presentará la revista "Cuadernos Hispanoamericanos sobre poesía Argentina", revista que dirige Benjamín. Allí, en Buenos Aires, a las 17:00 horas, en la sala Roberto Arit, en el Pabellón Verde Exterior, hay una cita con Benjamín.

Y el día anterior, repetirá: lectura de poemas, también en Buenos Aires, el 5 de mayo, a las 19:30 horas en la "Casa de la Lectura", en Lavalleja 924, Capital Federal. Allí os espera.

Los lectores argentinos que se pasen por allá, si fuesen tan amables de compartirlo con nosotros... se lo agradeceremos.

miércoles, 21 de abril de 2010

Parada en Villalba

Antes de sus andanzas por Madrid, Granada, o Argentina (mañana más info), Benjamín tendrá parada, en la estación de la localidad madrileña de Collado Villalba. Allí celebran, desde el martes hasta el sábado, la Semana del Libro y los 10 años de las bibliotecas de barrio.

Un poeta comprometido con la poesía, pero también con la difusión cultural (le hemos visto en Institutos, le hemos seguido por bibliotecas, ha dado conferencias para clubes de lectura...), como es Benjamín Prado no se ha querido perder esta fiesta y estará mañana jueves a las 18:00 horas en la Casa de la Cultura de Villalba (C/ Real, 68) para inaugurar el I Encuentro de Clubes de Lectura de Collado Villalba.

Como siempre, si alguien anda cerca provisto de una cámara de fotos, de vídeo, y de su buena memoria para contárnoslo, somos todo post.

Trileros

Hoy el segundo, ayer el primero.


Varelas, trillos y aguirres.
Por Benjamín Prado. El País.

No hay sistema de medida más elástico que el cinismo, que si lo estiras siempre llega donde no alcanza la realidad. Eso dice Juan Urbano, y luego añade que tal vez, y a la vista del panorama político y judicial que se ve alrededor, habría que tomarse eso en serio y empezar a calcular las cosas en cinismos, lo mismo que el escritor colombiano Fernando Vallejo lo calcula en uribes: un embajador especialmente dotado para los conflictos diplomáticos mide veinte uribes; tal ministro de Asuntos Exteriores que cada vez que habla inventa una guerra, dos mil quinientos, y así. Aquí se me ocurre que podríamos usar los varelas, por ejemplo, o los trillos, o los aguirres, depende de para qué se necesiten, porque no se calcula igual si se trata de asuntos relacionados con la justicia que de catástrofes aéreas o de temas relacionados con la demagogia, que en política es el arte de mover las palabras y las ideas dentro de los discursos igual que los trileros mueven su bolita roja dentro de unos vasos puestos boca abajo.

¿Que Garzón mete la cuchara en la olla del Gürtel? Se le demanda a él y se le quita de en medio como la mafia siempre ha hecho con los magistrados incómodos. Eso mediría, según Juan Urbano, alrededor de doscientos mil varelas. ¿Que el rector de la Universidad Complutense se empeña en seguir siendo de izquierdas? Se le acusa de haber mandado unos faxes o correos electrónicos, y a gastarle la cara con la erosión de esa agua oscura de la calumnia. Eso valdría unos veinticinco mil aguirres. Y así sucesivamente.

Siempre existe, además, la opción de echarle la culpa al adversario, y tú más, con la seguridad de que debajo de las alfombras nunca está limpio del todo. En eso es modélica la actitud del alcalde popular de Zarzalejo, que se ha construido un chalé en una zona protegida, por supuesto sin permiso municipal ni licencia de obras, dado que se trata de un suelo no urbanizable, y que después de siete años de denuncias acaba de demostrar cómo se entra por la puerta de atrás de la Asamblea de Madrid y se sale por la de delante: para lo primero no hay más que pedirle la llave al director general de Urbanismo de la Comunidad de Madrid, que dice que es verdad que se equivocaron entonces, al no admitir la infracción, pero que ahora ésta ya ha prescrito, así que lo ilegal se ha vuelto legal. Para lo segundo, se ponen tres o cuatro mil trillos sobre la mesa y se afirma que la solución, en cualquier caso, consiste en poner el asunto en manos del propio Ayuntamiento de Zarzalejos, que naturalmente dirige el implicado, ja, ja, ja, qué tío, ¿eh?, este te hace un traje a la medida mejor que el sastre de Camps.

A fin de cuentas, ¿qué ha hecho ese alcalde que no hayan hecho otros cientos de miles de personas en España? ¿Reformar un antiguo gallinero para transformarlo en un chalé? Y además, si la cosa se pone color hormiga, se enciende el micrófono, se cuentan cinco mil aguirres y se dice, como él ha hecho, que es verdad que la casa se construyó en suelo protegido, pero que "fue en el año 2000 y que el gobierno municipal que había entonces, que era del PSOE, me dio permiso". Y, de postre, añade: "Si el juez dice que la tire, pues la tiro y ya está. Esto pasa en todas partes". O sea, que cuestión resuelta, el modelo habitual siempre funciona: si nos pillan robando, dimite el tesorero y punto. Si el juez nos toca los gürteles, a la calle. Si las familias de los muertos en el avión se quejan, las insultamos. Si el rector se pone chulo, le ponemos la barba blanca a remojar. Qué dispendio, tantos varelas, trillos y aguirres malgastados, con la crisis que hay, y tal.

martes, 20 de abril de 2010

Políticamente

¿Correcto o incorrecto¿ Le corresponde decidirlo a cada uno. Pero desde luego, no extraño, porque Benjamín es de los que cree que ya que la literatura te ofrece la posibilidad de tener al público escuchando/leyendo el autor tiene la responsabilidad de transmitirle algo, de denunciar, de demostrar, de sorprender... Lo hace en cada poesía, lo hace en los libros, como en Mala gente que Camina, donde denuncia el robo de niños a manos del franquismo, y adelantó que lo hará en su nueva novela contra la transición (aunque aún no sabemos nada más).

Mientras tanto Benjamín nos ha dejado, a cuatro manos, con Juan Urbano, sendos artículos de la situación de la política y la justicia madrileña y nacional. Y no os preocupéis los lectores que no sois españoles, seguramente podáis cambiar los nombres y los textos sirvan igual para Buenos Aires que para Bogotá, para Alicante que para Quito.
Hoy el primero, mañana el segundo.

Garzón se escribe con ge de Gürtel
Por Benjamín Prado,
El País.

"Hoy es uno de esos días en los que da vergüenza ser español", dice Juan Urbano, entregado a la solemnidad y el fatalismo mientras remueve, con cara de póquer y una mano aburrida, su café negro y amargo, muy lentamente, como si le diera vueltas a una toga líquida dentro de la taza, una de esas que llevan los jueces que quieren tapar la trama Gürtel a cualquier precio, y por eso sientan en el banquillo a Garzón, a quien deben de considerar algo así como el chivato que fue a denunciar a los matones del colegio ante el director. Esta mañana, cuando esa gente se haya sentado en su sillón de la Audiencia Nacional y haya leído el periódico, habrá visto lo que había debajo de la alfombra y sabrá que la Comunidad de Madrid firmó casi cuatrocientos contratos con las empresas de Francisco Correa, principal implicado en el caso; y que, de ellas, casi un tercio son irregulares, porque vulneran todas las normas de contratación; y que eso consumió 3.189.565 euros de dinero público, de los cuales 1.154.606 son ilegales; y que para llenarle los bolsillos y taparle la boca a sus compinches, hacían cosas como encargarle a dos empresas de la banda la organización del mismo acto, por ejemplo la colocación de la primera piedra en el Parque Logístico Inditex, y a una pagarle 9.190 euros por su celebración y a la otra 11. 600 por su anulación... Y al acabar de leer todo eso, se les habrá abierto en la cara una sonrisa talla XXL y habrán dicho: "Buen trabajo". Tienen razón: no hay mejor manera de dejar escapar a los ladrones con los que te vas a repartir el botín, que metiendo en la cárcel a los policías que los persiguen. O sea, presuntamente, y todo eso.

"Y lo peor de todo", dice Juan Urbano, "es que están usando la investigación de los crímenes de la dictadura que quería hacer su compañero y por lo tanto enemigo Baltasar Garzón como tapadera, lo cual es un insulto a todas las víctimas, que han convertido en simples maniquíes, a los que pueden vestir y desvestir a su gusto". La verdad es que visto de esa manera, da miedo, porque si pegas la oreja a los muros de la Asamblea o a los de la Audiencia, oyes las carcajadas de los que tararean que el fin justifica los medios y se ríen de la Historia, de la política y de cualquier cosa que se les ponga debajo del mazo de magistrado o del bolígrafo de presidente, diputado o alcalde; y si miras por encima de los delitos cometidos en Madrid, Boadilla, Arganda, Majadahonda y Pozuelo, ves un descampado sobre el que llueve agua envenenada y en el que la casa de la democracia tiene demasiadas puertas traseras cuyas llaves, por añadidura, están en las peores manos posibles. ¿Así funciona todo en nuestro país? ¿Todos los discursos son montones de papeles detrás de los cuales se esconde la verdadera batalla política, ésa que no consiste en meter votos sino en sacar billetes? ¿Todos los debates no son más que cortinas de humo?

La duda no siempre ofende, pero siempre hace daño, y este tipo de cosas ponen manchas en el traje que, tal vez, no haya tintorería capaz de borrar. Sobre todo si al encargado de limpiarlas se le echa de la tienda. Madrid y dinero sucio son tres palabras que están demasiado mezcladas desde hace demasiado tiempo. Ahora se trata de saber qué significa Gürtel en español, porque, según lo que ocurra, significará "justicia" o "significará" impunidad.