miércoles, 25 de junio de 2008

Benjamín Prado recita por Sabina

Benjamín Prado y Joaquín Sabina estuvieron en la feria del libro de Sevilla. Allí ante una gran multitud recitaron poemas que son canciones y canciones que son poemas. Algunas compuestas "por los tres. Joaquín, y yo y la botellita a altas horas de la madrugada".

Joaquín Sabina presentaba su libro A vuelta de correo (Visor), formado por cartas cruzadas con distintos autores, entre los que se encuentra "Benjamín Prado, que es un núcleo central, porque mi familia de los últimos años, que es lo que yo llamo el grupo de Rota, porque pasamos en Rota los veranos, son Luis García Montero, era y sigue siendo Ángel González, recientemente fallecido, aunque es una estupidez porque está más vivo que muchos de los que estamos aquí, Almudena Grandes, Felipe Benítez Reyes, y el propio Benjamín, que es muy amigo y sin embargo compañero, muchas gracias por venir".

"Todo poeta aspira a que en sus poemas haya algo de canción. Gracias a Joaquín lo he conseguido. Siempre digo que para un poeta entrar en un estadio o en una plaza de toros y oir a miles de personas corear tus versos es una emoción que los humildes poetas no podemos permitirnos. A mi me gusta mucho hacer estas lecturas, permitirle a Joaquín que tire de mi prestigio para darse pote, que haga de telonero, porque alguno habréis venido a verle a él . Os pido que seáis cariñosos con también con él".

Sigue diciendo Benjamín, "Una canción que hemos escrito a medias, los versos buenos son suyos, se llama Esta noche contigo, podéis dar palmas, corear..." Y los lectores de este blog entrar en el vídeo y a partir del 4:40 disfrutar...

http://es.youtube.com/watch?v=vQUdbQ6vvHo&feature=related

lunes, 23 de junio de 2008

Benjamín Prado fue portada de El Mundo


Miércoles 12 de marzo de 2003. Gallardón es portada de El Mundo porque una revuelta estudiantil protesta contra la guerra en la visita que el entonces presidente de la Comunidad de Madrid hace a la facultad de informática. Renuncia a ir en coche oficial, le impiden subir en autobús y acaba llegando a Sol en metro, rodeado de estudiantes que gritan "No a la Guerra".



Miércoles 12 de marzo de 2003. Una poesía es portada de un periódico. Benjamín Prado es portada de El Mundo. Su poesía protesta "Pregúntale Ana Botella", crítica contra Aznar, aparece en un breve en la parte inferior del periódico. Sigue en la página 7. Nosotros la tenemos aquí.



Pregúntale Ana Botella,
por Benjamín Prado. El Mundo.

Pregúntale, Ana Botella;
pregúntale, tú que puedes.

-¿Dónde vas, José María,
dónde vas con los que extienden
el óxido y su mar rojo,
el musgo y su cáncer verde?

-¿Por qué olvidas que las balas
cantan igual que serpientes
y abren caminos que llevan
de la razón a la muerte?

Pregúntale, Ana Botella;
pregúntale, tú que puedes.

-¿Qué sembraréis en Bagdad:
cruces blancas y cipreses?
¿Cómo echaréis al tirano:
asesinando a su gente?
El petróleo mueve el mundo,
la sangre sin fuego hierve.

¿Tendrán más poder los tanques/
o el odio del inocente?

Pregúntale, Ana Botella;
pregúntale, tú que puedes.

Dile que somos millones
los hombres y las mujeres
que gritamos -¡No a esta guerra!
¡No al exterminio y la fiebre!
-¿No era tu Dios quien decía:
mejor ser justos que fuertes?

Pregúntale en nuestro nombre,
díselo tú al presidente.

Díselo tú, Ana Botella;
pregúntale, tú que puedes.

Poesía para todos

Benjamín Prado, en su libro de poesía Marea Humana (Visor, 2006), con el que ganó el VIII Premio Internacional de Poesía Generación del 27, dedica un poema a múltiples tipos de personas, el avaro, el enamorado, el fatalista, el imigrante, el traidor, el ecologista, el sabio, el terrorista, el optimista, el filósofo, el vividor... Poesía para todos, porque, ¿quién no se identifica con alguno de ellos? ¿En qué verso estamos cada uno? Buscaos, os encontraréis en alguno de los 28 poemas (8 de ellos sobre enamorados).

El humilde
Por Benjamín Prado. Marea Humana


Fue de todos sin ser dueño de nadie.

Si pudiera leerse sobre la piel de un hombre
la historia de su vida
- lo mismo que se lee en un árbol talado
la edad de la madera-,
en la suya veriáis a alguien que siempre puso
la rendición antes de la batalla,
prefirió la modestia a la codicia,
ceder a reclamar,
seguir a ser seguido.

No fue dueño de nadie
y creía que un sabio es aquel que resiste
la abreviatura de sus esperanzas.

- ¿Por qué no someterse,
si no hay cosa en el mundo
que no se ate, conduzca o sea domada.
¿Acaso no doblegan los números al tiempo,
la tubería al agua,
o la fe a la razón?
Así hablaba el humilde
y de ese modo
se llenaron sus años de derrotas pactadas,
sueños fáciles
y cosechas perdidas.
Pero él no se apartó de su camino.

Es verdad que hubo noches sin paz en que giraban
lentamente
las aspas del insomnio;
días en que fue inútil el aval de la luz;
disculpas que era
el himno del país de los vencidos;
que alguna vez crecieron dentro de él los suburbios
donde pone su industria la tristeza;
alguna vez
la envidia se hizo fuerte en sus ojos,
montó en su corazón un campamento.

Y sin embargo
ese hombre que no fue autor de nada,
ni abanderado suyo ni héroe de los demás,
quizá fuese feliz
a su manera,
quizá buscó en la sombra de los otros
un oasis,
un cobijo bajo el sol.


Que en su estatua invisible se posen para siempre
las palomas más blancas de este planeta oscuro.

sábado, 21 de junio de 2008

Arriva Prato

¡Que no acabe la Eurocopa! Que podemos estar hartos de fútbol, pero no nos cansamos de Benjamín...

Como cada sábado, segunda ración semanal en El País, en su análisis de España y de la Eurocopa.

Igual pero sin dados.
Por Benjamín Prado. La otra mirada. El País.
Hay frases que se vuelven más verdad cuanto más se dicen, y no hay más que mirar hacia Lisboa y ver la cara de cama deshecha que se la ha quedado a Cristiano Ronaldo, Deco y compañía para darse cuenta de que una de ellas es la que dice que el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y al final ganan los alemanes. De manera que, si no queremos que la crónica del España-Italia acabe como acababa la del Portugal-Alemania, asegurando que por mucho que cambie todo hay cosas que no cambian jamás, convendría que no nos tomáramos a broma la reflexión del delantero Podolski: "El fútbol es como el ajedrez, sólo que sin dados". Exactamente, es un juego de estrategia en el que no hay lugar para el azar y en el que suele resultar decisiva la fuerza mental, ese tipo de convencimiento, arrogancia o como se le quiera llamar que en Europa tienen como ningunos otros los alemanes y los italianos, cosa que nos recordaba el otro día Arrigo Sacchi afirmando que a la hora de competir en Italia sólo existe un verbo: ganar. O sea, que no hay más que darle la vuelta a esa idea para saber que la única manera de ganarles es compitiendo más que ellos. Eso o nada.

La pregunta que nos hacemos todos, por lo tanto, es ésa: ¿lograremos salir al campo sin complejos?, ¿seremos capaces de vencer a los italianos, a quienes España no gana en una competición oficial desde hace 88 años?, ¿se librarán nuestros jugadores del miedo a la camiseta azul o tendremos que leer el lunes una explicación a nuestra caída parecida a la que leímos el viernes, eso de que "Ballack es Alemania, pero Ronaldo, aún no es Portugal?". Ojalá no, aunque los síntomas que ha dado hasta ahora nuestro equipo son buenos, pero sin dejar de ofrecer dudas porque la selección parece buena a trozos y por momentos, pero no da la impresión de estar bien ensamblada, sino de estar en manos de un entrenador que se parece al inventor del emparedado en la época en la que lo describe Woody Allen: "Aquella noche, el conde de Sandwich logró colocar una rebanada de pan entre dos lonchas de jamón. ¡Aún estaba muy lejos de perfeccionar su obra maestra!".

Ochenta y ocho años, imagínense. No les ganamos desde 1920, cuando se firmó el Tratado de Versalles, se decretó la Ley Seca en Estados Unidos, se produjo la primera retransmisión de radio en Inglaterra y Benedicto XV canonizó a Juana de Arco. Casi nada. Lo pienso, me pongo a mirar mi biblioteca y me parece que el único escritor español que debió de verlo fue Francisco Ayala, que tiene 102 años. Hay que ver.

Ánimo y ojalá que mañana podamos salir libres de Italia y sentir que, al fin, se ha acabado la condena. A los 88 años y un día.

viernes, 20 de junio de 2008

Análisis completísimo de No Solo el fuego. Por Eva Navarro.



Hoy no quiero destacar algo que ha escrito Benjamín Prado, sino algo que han escrito sobre él. Me gustaría ir reflejando en este blog distintos comentarios sobre lo que me han hecho sentir y pensar cada uno de sus libros. Pero como no voy a repensar lo pensado ni a hacer palimpsesto sobre lo que otros han dicho, desde aquí quiero destacar artículos, voces, vídeos de quienes han hablado sobre Benjamín Prado, sobre cada uno de sus libros.

Habrá pocos artículos tan sumamente trabajados, tan claros, tan didácticos, tan buenos como el de Eva Navarro, quien desde la Universidad de Estudios Profesionales de La Haya, y a través de internet, nos ha regalado este análisis completísimo sobre un gran libro del que poco más, a lo dicho por Eva, puedo añadir.

https://www.ucm.es/info/especulo/numero21/b_prado.html

jueves, 19 de junio de 2008

Juan Urbano ejerciendo de maestro

Quizá porque fui a un colegio público, y no tuvimos las preguntas por anticipado, quizá porque la selectividad cae ya algo lejos... el caso es que me ha sorprendido ver a Juan Urbano hablar de esta macabra e injustísima prueba. Aunque no lo olvidemos, Juan sabe de lo que habla, es profesor... además de todo un maestro.

Lo entiendo algo más cuando en el reflejo del escaparate por el que pasa Juan Urbano me parece ver a Benjamín Prado diciendo que "cuando algo deja de ser un servicio público para convertirse en una empresa, el qué le cede su sitio al cuánto y ya no importan tanto los resultados como las ganancias."

Trampas en la selectividad
por Benjamín Prado. El País.
Se dice que Homero no escribió la Odisea ni la Ilíada, que Cervantes no nació en Alcalá de Henares sino en un pueblo de León y que Maquiavelo nunca escribió que el fin justifica los medios, sino sólo una frase que se le parece: "En las acciones de los hombres, y particularmente en las de los príncipes, donde no hay apelación posible, nada más que se deben de juzgar los resultados". Qué más da, en cualquier caso, si la Odisea o el Quijote van a seguir siendo igual de importantes y esa sentencia, sea o no de Maquiavelo, va a seguir siendo igual de verdad; o incluso va a serlo más ahora, en estas sociedades basadas de manera casi exclusiva en el éxito y el poder, en las que sólo importa hasta dónde llegas, no el camino por el que vayas allí, por muy oscuro que éste resulte.
Juan Urbano pensó todo eso al leer la noticia de que un profesor de Filosofía acababa de denunciar la filtración de los exámenes de selectividad, cosa que supo al llegar con sus alumnos a la Universidad Carlos III y hablar con una colega de un centro privado que conocía las preguntas que iban a caer este año. Su reclamación no va a llegar a ninguna parte, aunque ya haya llegado a la Consejería de Educación, porque la presentó después de haberse realizado las pruebas, cuando, según le dicen, debía de haberlo hecho antes. Pero, si me permiten un juego de palabras, en el fondo ésa es una cuestión superficial. Lo que realmente importa es que esa trampa se repita cada año y que no venga de donde sería lógico que viniera, que es de los estudiantes, sino de sus propios colegios, sobre todo si son privados. ¿Por qué? Es fácil, piénsenlo un minuto y llegarán a una respuesta de la que, como siempre, forma parte la palabra dinero.

De qué hablamos cuando hablamos de amor se titula un libro de relatos de Raymond Carver, y aunque él lo escribió así, sin interrogaciones, What we talk about when we talk about love, dan ganas de responderle: de dinero, lo mismo que cuando hablamos de cualquier otra cosa. Porque de eso se trata también en esta ocasión: de que para atraerse una buena clientela muchos colegios usan como señuelo el índice de aprobados de sus alumnos en la selectividad y, como con eso prospera el negocio, todos hacen lo posible porque esos tantos por ciento sean deslumbrantes y algunos no se paran en las fronteras de la ley, sino que las saltan. Es sencillo: se habla con algún miembro de los tribunales que eligen las preguntas, se les pasan a los chicos para que las lleven preparadas y asunto resuelto. Más claro, agua.

Y además, qué más da, se dijo Juan Urbano, si luego tampoco se va ya a la Universidad a formarse intelectualmente como médico, abogado o filólogo, sino sólo a encontrar trabajo, porque la mayor parte de los jóvenes ya no hablan de vocaciones sino de carreras que tienen salida o que no la tienen, que te pueden conseguir un empleo rápido, que te abren o te cierran puertas en el mercado laboral. Yo creo que Homero escribió la Odisea, y que Cervantes nació en Alcalá de Henares, pero sospecho que si hubiesen vivido en la España del siglo XXI habrían estudiado Empresariales y no hubieran escrito una línea. Y no me vengan con que Homero era ciego, porque para contar billetes sobra con los dedos y para hacer cuentas no se usan los ojos, sino la cabeza.

Sin duda, ése es el riesgo que se corre cuando todo se convierte en algo utilitario, que debe dar dividendos; y ése es, también, el peligro de privatizar la sanidad y la educación: que cuando algo deja de ser un servicio público para convertirse en una empresa, el qué le cede su sitio al cuánto y ya no importan tanto los resultados como las ganancias.

Por otra parte, si existe la duda de que pueda ser verdad lo que denuncia el profesor de Filosofía del que hablábamos, ¿qué más da cuándo la haya planteado? Seguro que es muy fácil ampararse en una cuestión tan burocrática como ésa para echar tierra sobre el caso, pero tal vez lo sería más aún mirar los exámenes de los alumnos del colegio bajo sospecha y comprobar si su eficacia a la hora de responder los temas que se supone que les habían soplado es demasiado uniforme, demasiado difícil de creer. Porque supongo que todos estamos de acuerdo en que lo que no puede ser es que el fin justifique los medios, lo dijera quien lo dijera.

miércoles, 18 de junio de 2008




Es un autor internacional, ¿cabe alguna duda?







Está claro, pero por si acaso, es la portada del libro "Nuncca le des la mano a un pistolero zurdo".