martes, 29 de enero de 2013

Generación Kronen

La historia está llena de pruebas de que navegando puedes llegar a encontrar tesoros. Hace poco surcaba bit en popa algunas páginas y me encontré con una noticia fechada en el año 1995 que se publicó, con total seguridad, solo en papel (si os cuentan que un día no hubo internet, creedlo, es verdad) una noticia en El País con el titular "Benjamín Prado publica una novela "grunge".

Esa novela era Raro. 

17 años después Raro se ha vuelto a editar. La novela es la misma. Pero el tiempo ha pasado. Ahora nadie encasilla a Benjamín en la "generación Kronen" y Benjamín ya da la talla... 

Echadle un vistazo al texto, miradlo con perspectiva... ¿Seguirá pensando Benjamín que "el grunge le salvó la vida"?

Benjamín Prado publica una novela grunge

"El grunge me ha salvado la vida", dice Benjamín Prado, poeta, periodista y autor de una primera novela "a ritmo de rock" titulada Raro(Plaza Janés), que tiene en la portada una foto desolada del líder del grupo Nirvana, que se quitó la vida en 1994. "Kurt Cobain es para mí el último Jesucristo", continúa Prado. "Lo que he intentado es hacer una novela que pareciera una canción". Y en Raro se siente constantemente una música, de fondo, con temas que se cuelan en las conversaciones y el pensamiento de sus personajes: Dylan, Lou Reed, Soundgarden...Benjamín Prado (Madrid, 1961) reconoce su deuda cultural con Estados Unidos, con la música, el cine y la literatura. "No sé cuáles serán los ingredientes de mi literatura", dice, pero siente que hay algo de Carver y Ford, pero también algo de Handke y Duras.
Lo que molesta a Prado es que incorporar elementos como el rock y el cine siga molestando en algunos círculos literarios. "Hay una agresividad contra los que hablan de Nirvana en lugar de Vivaldi. Para mi es lo natural, voy al cine tres veces por semana y paso mas tiempo mirando San Francisco que Madrid. Parece que si no escribes sobre la guerra civil no das la talla".
Le desagrada, sin embargo, que lo encasillen en los que para. algunos podría llamarse generación Kronen. "Me siento más cerca de Peter Handke que de Alfredo Mañas", afirma. "El libro de Mañas me ha pare cido bien, pero la película es una basura. Le da la razón a los que piensan que los jóvenes son estúpidos y vacíos. Yo no, me siento vacío, me sobran cosas por las que daría el alma".


viernes, 25 de enero de 2013

Operación Fuenlabrada

De esta nos enteramos tarde y no pudimos ir, pero no me gustaría que no quedara constancia de que Benjamín Prado estuvo el pasado 17 de enero en el Centro Cultural Tomás y Valiente de Fuenlabrada en el marco de los cafés literarios que allí se organizan. Benjamín acudió a hablar de Operación Gladio. Seguro que contó cosas nuevas, siempre lo hace, siempre va más allá... Si alguien estuvo y puede o quiere compartirlo, aquí tiene un foro donde será bienvenido. Mientras tanto, quien quiera saber más de Operación Gladio, que haga clic aquí :-)

Extraída de Fuenlabravirtual.com tenemos una foto para corroborar que efectivamente el encuentro tuvo lugar...

martes, 22 de enero de 2013

Caballo de Troya

Algunos días la obligación y la devoción se unen en un mismo punto. Más raro fue aquel verano en que no dejó de nevar, como dice Sabina. Hoy ese punto ha sido El País. En el primer caso lo esperaba, en el segundo ha sido una grata sorpresa abrir las páginas del periódico y volver a ver un texto de Benjamín Prado. Tan suyo, tan comprometido, tan "aprovechando que tengo al público ahí no puedo no decir". Y ha dicho, y en facebook ha preguntado, ¿Estáis de acuerdo...?

Lo estéis o no, leedlo, disfrutadlo, compartidlo... yo opino que merece la pena, ¿estáis de acuerdo?

La muerte de la militancia


Hacia 1962, el director de la Real Academia Española y miembro de la Generación del 27, Dámaso Alonso, se quejaba, en un famoso poema, del modo en que las siglas políticas y comerciales de la época invadían el idioma: “USA, URSS, OAS, UNESCO / ONU, ONU, ONU / TWA, BEA, K.L.M., BOAC, / ¡Renfe, Renfe, Renfe! / (…) ¡S.O.S., S.O.S., S.O.S, / S.O.S., S.O.S., S.O.S.! / Vosotros erais suaves formas, / INRI, de procedencia venerable, / S.P.Q.R., de nuestra nobleza heredada. / (…) Legión de monstruos que me agobia, / fríos andamiajes en tropel. / (…) ¡Oh dulce tumba: / una cruz y un R.I.P.!”. Si el autor de Hijos de la ira siguiese en este lado del más allá y, por algún motivo, tuviera que volver a escribir ese texto para adaptarlo a los tiempos que corren, igual que se actualiza una aplicación de un teléfono móvil, sin duda incluiría en él los acrónimos llegados desde el mundo de la economía que hoy nos inundan: pymes, Ibex, IVA, Sicav, ERE… El resultado más que previsible es que aunque las iniciales fueran diferentes, la historia que contaran iba a ser la misma: que el lenguaje es un caballo de Troya, un instrumento de poder que nos atrapa, se nos impone, nos fuerza a considerar verdadero e innegable lo que se repite hasta el vértigo, lo que salta de los discursos públicos a las conversaciones privadas para adueñarse de ellas.
Esa sospecha resulta demoledora y no hace más que multiplicar por dos la desconfianza que produce la clase política en general y que provoca, entre otras muchas cosas, que solo dos y medio de cada 100 ciudadanos de la Unión Europea pertenezca a algún partido; que en España, según la última encuesta del CIS, no haya un solo dirigente que reciba el aprobado de la población y que la idea más repetida con respecto a ellos sea que son todos iguales. Una certeza tan poco convincente como cualquier generalización y sobre la que no puede crecer nada aparte del desánimo, porque no hay terreno más estéril que un lugar común, pero que cada vez está más arraigada entre los millones de personas que han quedado a la deriva tras el naufragio del neoliberalismo; que sufren en su propia piel los latigazos de los números rojos y el drama del desempleo; que se ven acorraladas por las deudas y al borde del desahucio, cuando no más allá; que después de trabajar 30 años como remeros de los piratas han sido arrojadas por la borda y ahora se les obliga a entregar sus tablas de salvación a los almirantes, para que puedan tapar con ellas los agujeros de sus barcos.
Esa gente, como es normal aunque suene paradójico, ya no tiene fe en sus creencias; desconfía de propios y extraños, de quienes dictan las leyes y de los que las aplican sin piedad en sus negocios o sus empresas. Y, por supuesto, es de todo punto imposible que se pueda ver a sí misma como una pieza valiosa de la máquina que la tritura.
A la luz de los acontecimientos, parece obvio que la oscura España del pelotazo que esquilmó nuestro patrimonio y nuestra credibilidad hace 25 años, no fue abolida como nos quisieron hacer pensar, tan solo cambió de manos; porque lo único que parece haber ocurrido en las últimas tres décadas es que Mario Conde, Luis Roldán y Javier de la Rosa dejaron su sitio a Francisco Correa, Gerardo Díaz Ferrán o al antiguo director general de Trabajo de la Junta de Andalucía Francisco Javier Guerrero y poco más, puesto que, aparte del cambio de apellidos, el país sigue lleno de timadores que viven a la sombra del poder para lograr que su carrera avance deprisa y su dinero negro suba como la espuma. 
No deja de tener gracia que Luis Bárcenas, el tesorero del Partido Popular que, entre otras cosas, evadió presuntamente al extranjero, como mínimo, 22 millones de euros, fuese tan aficionado al alpinismo, por lo rápido que llegó a Suiza. Mucho menos divertidas son las preguntas que uno pueda hacerse acerca de algunas decisiones del Gobierno o de sus partidarios en el mundo judicial: ¿no sería el hecho de que Baltasar Garzón imputase al tesorero del PP en el caso Gürtel lo que pudo costarle su puesto en la Audiencia Nacional, condenado, según ha escrito en EL PAÍS un exdiputado popular, Jorge Trías Sagnier, “por unas escuchas que fueron muy limitadas y estaban más que justificadas”? ¿No es demasiada casualidad que la amnistía fiscal que ha propiciado el ministro de Hacienda le haya venido como anillo al dedo a su excompañero Bárcenas para que pudiese regularizar 10 millones de euros no declarados? Demasiadas coincidencias, tal vez.Si antes se había decretado la muerte de las ideologías, de la Historia, de la novela y hasta la de Dios, ahora hay que certificar, al menos hasta nueva orden, la muerte de la militancia. Algo que parecen demostrar el último eurobarómetro, según el cual Grecia, España y Letonia, por ese orden, son los tres países del continente donde se tiene menos confianza en los partidos políticos, y un reciente sondeo llevado a cabo por Metroscopia, donde se recoge que el porcentaje de los que aquí desconfían de nuestras instituciones y de sus representantes es, ni más ni menos, que del 97%. Es comprensible, si recordamos que, a día de hoy, existen en nuestro país más de 300 parlamentarios, alcaldes y concejales imputados por los jueces en tramas de corrupción.
El francés Alain Touraine, con quien Bauman compartió aquel galardón, cree que “los políticos llevan demasiado tiempo actuando a espaldas de la sociedad, han roto con ella y al hacerlo han lastrado las democracias”, que al someterse a los poderes económicos renuncian a su papel de “mediadoras institucionales entre el Estado y la sociedad a la que representan, con lo cual nos dejan a casi todos fuera del sistema”. Ese lugar al margen es al que van a parar los parados, los insolventes o los desahuciados.El filósofo y ensayista polaco Zygmunt Bauman, ganador en el año 2010 del Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades y padre del influyente concepto de “sociedad líquida”, que define un mundo en el que no hacemos pie y flotamos a la deriva, dice que la impotencia o sumisión del poder ante los mercados y la caída de aquel espejismo con las palmeras pintadas de rosa que era el Estado de bienestar, nos ha vuelto escépticos e indiferentes, y sostiene que lo único que ha conseguido la posmodernidad es que “hoy nos domine la incertidumbre y no tengamos más valores que los relativos”, porque todo lo demás ha perdido su solidez y, por tanto, no se puede usar como contrapeso a los peligros que tiran de nosotros hacia el abismo. Que el poder se encuentre en manos de “grupos casi abstractos y que parecen fuera del alcance de las instituciones, produce una sensación de impotencia y ha echado abajo los dos pilares sobre los que se debe de articular un país: la solidaridad y la confianza”. Tiene razón, el pesimismo nos domina, nos hace insolidarios y nos obliga a pensar que el futuro cabe en tres palabras: sálvese quien pueda.
El encargo que le ha hecho la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, al Centro de Estudios Políticos y Constitucionales para que busque el modo de mejorar la imagen de los políticos y su anuncio de que se tomarán medidas legales para endurecer las penas de inhabilitación a los corruptos y mandarlos a prisión, no parece que pueda ser tomada muy en serio cuando en su propio partido cubren y justifican a multitud de inculpados en asuntos muy sospechosos. Y lo hacen con tanto éxito que la inmensa mayoría de los candidatos envueltos en delitos de esa clase, son reelegidos cuando se vuelven a presentar a unas elecciones e incluso, tal y como ocurrió con el antiguo presidente de la Comunidad Valenciana, mejoran sus resultados. Quizás eso cambie ahora que, según dicen los últimos escrutinios, el 87% de los españoles pide que se aparte inmediatamente de sus puestos a los políticos a los que la ley implique en algún delito. Ya veremos si eso tiene un reflejo real en las urnas o solo demuestra que el novelista Mark Twain dijo la verdad cuando escribió que en este mundo hay tres tipos de mentiras: los embustes, las patrañas y las encuestas.Para hacer más hondo el desencanto, las noticias inacabables sobre la corrupción, que incluyen en su nómina oscura desde miembros de la familia real hasta dirigentes de las dos grandes formaciones políticas del país y de los partidos nacionalistas más pujantes, han pulverizado la fe de los españoles en los cargos públicos. Cómo no iba a ser así al ver a algunos de ellos robar, mientras nos imponen a los demás sacrificios sin fin, hasta el dinero destinado a las ayudas sociales, el subsidio de desempleo o las víctimas del terrorismo, que una y otra vez acaba en las cuentas opacas que esconden en diferentes paraísos fiscales los encargados de administrarlo. El yerno del Rey, por poner un ejemplo, usó como tapadera para blanquear capitales, según todos los indicios, una fundación de ayuda a niños discapacitados.
El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, recuerda que “al principio la política falló porque no supo anticiparse a la crisis, ni la vio llegar; y después porque no tomó medidas para impedir el crecimiento de la desigualdad, ni actuó contra los abusos de las corporaciones”; y ahora teme que el desencanto de la mayoría acerque a muchos hacia la ultraderecha y otros suburbios de la condición humana. Sin duda, es un riesgo que no conviene ignorar, porque cuando las personas se sienten atrapadas, buscan libertadores, y ese es un gremio en el que abundan los farsantes y, a menudo, los canallas.
Como dice el sociólogo Juan Carlos Zubieta Irún, profesor de la Universidad de Cantabria, “el comportamiento indigno y zafio de algunos políticos provoca que los ciudadanos se alejen de ellos. La financiación ilícita de los partidos, las listas electorales cerradas, la falta de democracia interna o el incumplimiento de las promesas hechas en campaña explican el grito de los manifestantes del 15-M: ¡No nos representan!”. Una reacción que considera comprensible entre quienes sufren el azote de la crisis mientras tienen noticia de “las prácticas usureras de algunos bancos, el escándalo de las primas y los sueldos multimillonarios de sus directivos o la estafa de las preferentes, que hacen que corran al pasar junto a una sucursal”. La iniciativa de dejar la basura al pie de los cajeros automáticos de ciertas entidades, explica de forma gráfica lo que sienten sus damnificados. Y quizá sea un aviso de lo que puede ocurrir si las cosas no mejoran.
Los nuevos dirigentes de izquierda y derecha que, sin duda, pronto van a sustituir a los actuales, van a tener que trabajar mucho para devolvernos la esperanza, o no saldremos de aquí. Es imposible resolver un problema que no crees que tenga solución.Tienen que hacerlo, antes de que tengamos que escribir otro poema de la familia de Dámaso Alonso en el que se hable de un país irremediablemente partido en dos: “Paro, euro por receta, Bankia, tasa judicial; / privatización, recalificación, prevaricación; / testaferros, desahucios, paraíso fiscal, / sobresueldos, recortes, Suiza, malversación…”. Y así hasta llegar hasta el fondo de reptiles, que es como hace 30 años se llamaba a la dotación para sobornos que guardaban en sus cajas fuertes algunos ministerios. Con la diferencia de que entonces éramos militantes por la mejor razón que se puede serlo: porque teníamos fe en el futuro. Ahora, todo ha cambiado y, según concluye el informe de Metroscopia, si en 2010 empezaban el año con optimismo el 78% de los ciudadanos, ahora nada más que lo hacen el 43%.

jueves, 10 de enero de 2013

México

Si en la antología publicada en El Salvador Benjamín llevó a sus páginas un poema con el mismo título, en su antología "Si dejas de quererme lo sabrá este poema" (y que pudimos leer aquí el lunes pasado)", en la otra antología, la que se publicó en Puebla, "Yo solo puedo estar contigo o contra mí", el (creo) inédito no podía llamarse sino "México".

Hoy lo rescato y pasa a adornar las paredes de este blog para disfrute del público visitante. Benjamín, nos dejes de regalarnos poesía. Gracias!!

México, por Benjamín Prado
En México aprendías que escribir
es tratar de saber a qué palabras
sustituye el silencio;
que cualquier puerta sirve de entrada a un laberinto;
que la vida
no dura lo bastante como para olvidarla.

En México encontrabas
poemas
que sabían
volverse hacia el lector
igual que girasoles
y andar sobre el lenguaje como un lobo en la nieve.

Todas las huellas iban a Octavio Paz y él no era
sólo una estatua - bronce que camina al pasado-,
sino una luz azul,
un río que guiaba la luna entre los árboles,
debajo de los puentes en llamas de la Historia.

-Aquí murió Cernuda; aquí vivieron
Altolaguirre y Concha Méndez. Aquella casa
fue la de Emilio Prados. Busque a León Felipe
dentro del bosque de Chapultepec.

Los fantasmas cruzaban el Callejón del Diablo,
San Ángel, Coyoacán, la Calzada del Hueso,
el Lago de la Muerte... y Octavio Paz hablaba
igual que si bebiera
de sí mismo,
su imagen en el agua, su voz como un imán:
... la furia es el origen de la filosofía...
... piense igual que si hubiera otros dentro de usted...
... las guerras no se ganan disparando a las lápidas...
... cualquier virtud es siempre una exageración...

En México me hablaban las canciones
y supe que lo triste no era que te marchases,
sino que no pensara irte a buscar.

Leer te abre los ojos
y te enseña a vivir.

lunes, 7 de enero de 2013

Si dejas de quererme... o contra mí

Finales de 2012 nos dejó dos nuevos libros de Benjamín. No fue aquí, en España, desde donde escribimos, ni fueron totalmente inéditos, pero sí dos homenajes a este poeta. Porque en esta ocasión ambos fueron de poesía y ambos antológicos. En El Salvador, el uno, "Si dejas de Quererme lo sabá este poema", en Puebla, México, el otro "Yo solo puedo estar contigo o contra mí". 19 poemas el uno, 43 el segundo.
 
Benjamín estuvo "haciendo las américas" durante octubre y noviembre y nos dejó algunos destellos, algunas lecturas que ya hemos publicado en el blog. Pero vamos, esta semana, a aprovechar para dejar dos poemas que vieron la luz en las páginas de estos dos libros y que dan el salto a este rincón on line en el que nos reunimos al calor de la poesía de Benjamín.
 
El primero de los poemas se publicó por primera vez en el libro de El Salvador, en "Si Dejas de Quererme lo sabrá este poema" dando nombre a la antología y homenajeando al país donde se publicó. Un poema escrito desde la felicidad y el miedo. (Recuérdalo en su voz, aquí).
 
San Salvador, por Benjamín Prado
Si dejas de quererme lo sabrá este poema
y todo lo que cuenta se va a volver mentira.
 
Los volcanes de Izalco y Santa Ana
se te olvidarán
y ya nunca habrás ido
al lago Coatepeque,
ni a las Puertas del Diablo,
ni habrás visto volar a los pelícanos
sobre la playa de La Libertad.
 
Si te marchas no habré estado en la selva
del Cerro Verde
y tú no habrás escrito
nuestro nombre en las hojas de un maguey.
 
Yo volveré a mi mundo de llaves sin memoria
y sábanas en blanco
y recuerdos impares;
a pensar que no existe equilibrio más bello
que el de las cosas que se tambalean;
que en el amor,
como en todos los juegos
los dados son más lentos que la suerte
y los tramposos ganan la partida.
 
Si dejo de mirarte
volveré a comprender
que el que dice que sueña con los ojos abiertos
es que en una de las dos cosas miente.
 
Hoy que somos felices
y la luna es tan blanca sobre San Salvador
que la imagino entrando al Café Bella Nápoles
a buscar el fantasma de un poeta perdido,
me ha gustado pensar que te marchabas,
para saber quién eres.
 
Hasta el miedo es hermoso desde que estamos juntos.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Vuelve a ser Jueves

Hace mucho tiempo, demasiado, que Benjamín no escribía un jueves en El País. Hubo un tiempo, hace mucho, demasiado, que Benjamín escribía cada jueves acompañado de su inseparable Juan Urbano, en Madrid, en la sección de opinión... Lo echábamos de menos.

Hoy hemos desayunado con la sorpresa de su tribuna en la sección nacional de El País y hoy hemos vuelto a recordar aquellos jueves en los que disfrutábamos leyendo lo que nos cuenta y, sobre todo, cómo nos lo cuenta... ¿Cómo? Así:

Ahorro ideológico
Por Benjamín Prado, en El País

La palabra ilustración resume el siglo XVIII y la palabra revolución caracteriza el XIX. El siglo XX cabe en la palabra guerra y en estos momentos nadie duda que el XXI será recordado con la palabra crisis.La crisis del sistema capitalista y de su Estado del bienestar, en todos sus extremos: político, económico y moral. El mundo sigue partido en dos mitades, como siempre, a un lado los ricos y al otro todos los demás, en un arco que va desde la clase media, hoy en vías de extinción, hasta los pobres; pero la distancia entre ellas es cada vez más grande y los puentes que las comunicaban se han ido destruyendo hasta construir una sociedad sin esperanza, en donde la otra orilla vuelva a ser lo contrario del río. Mientras el desempleo afecta ya al 25% de la población activa y amenaza con llegar hasta 40%, un estudio llevado a cabo por Credit Suisse augura que en el año 2017 el número de millonarios en España —es decir, el de personas que tengan una fortuna superior al millón de dólares— se multiplicará por dos y pasará a ser de 616.000.

Los palacios han caído, pero eso no significa que sus dueños no puedan hacer un buen negocio con la venta de sus ruinas, y para demostrarlo no hay más que ver las montañas de dinero que se han llevado a sus casas los directivos de algunos bancos y cajas de ahorro, mientras con una mano estrangulaban a sus clientes y con la otra le pedían dinero al Estado para no caer en la quiebra. Un agravio comparativo nada raro, por desgracia, en un país donde, según The New York Times, mientras los impuestos y los recortes masacran a los ciudadanos normales, los más acaudalados defraudan a Hacienda 45.000 millones de euros al año, una cantidad que si no se perdiese en paraísos fiscales, sicav y cuentas offshore, alcanzaría para financiar la sanidad y la educación públicas del país.

Se redujo por ley la velocidad en carretera hasta que la recaudación por multas cayó en picado
Aunque el saqueo es global: en su último libro, El precio de la desigualdad, el premio Nobel de economía, Joseph E. Stiglitz, explica que la razón de que el 1% de la población posea lo que el 99% necesita es la manera en que los mercados no distribuyen los beneficios, sino que los ponen en manos de una minoría para la cual el resto de los habitantes del planeta sólo podemos ser tres cosas, dependiendo de si sus negocios van bien, regular o mal: mano de obra, bestias de carga o, en los peores casos, carne de cañón.

La reacción general ante el naufragio del sistema ha pasado de la incredulidad al desánimo y de ahí al miedo, la parálisis y la ira. Pero sobrevivir es ir aprendiendo las reglas nuevas según cambia el juego y mucha gente empieza a ver que, aunque el ajuste de cuentas del que le hablan día y noche a veces tiene que ver con la economía y a veces con la ideología, resulta evidente que aquí de lo que se está hablando es de dinero, y se extiende la idea de que la única forma de enfrentarse al dinero es pagarle con la misma moneda. El descenso brutal del consumo, especialmente desde que el Gobierno hizo lo que siempre hacen los ejecutivos sin recursos ni argumentos, subir el IVA, se puede interpretar como un método de ahorro, pero también como un modo de protesta. Es lo que podríamos llamar ahorro ideológico: reducimos hasta el límite de lo soportable los gastos y el plan le sale mal a estos legisladores abusivos que lo basan todo en la explotación de los contribuyentes y cuya única medicina es dejar sin trabajo a medio país, como si el modo de que el barco no se hunda fuera tirar a los remeros por la borda. Han engañado a todo el mundo, decían que eran cirujanos, pero sólo son leñadores. Y ahora ha llegado el momento de defenderse de ellos a su modo: nuestras tijeras contra las suyas.

El primer indicio de este comportamiento se vio cuando fue anunciada la reducción de la velocidad en las autopistas de 120 a 110 kilómetros por hora. Los conductores, hartos de que los esquilmen con ese método de recaudación bajo cuerda que son muy a menudo las sanciones de tráfico, levantaron de forma tan masiva el pie del acelerador y la recaudación de las multas cayó tan en picado, en torno al 25%, que la DGT puso de nuevo el límite donde estaba. Los sermones sobre la seguridad de los usuarios y las reservas de combustible pasaron a mejor vida.


Otra iniciativa es la retirar el dinero de los bancos que ejecuten desahucios
Un segundo ejemplo notable de este proceso de rebelión ante el expolio es el de las carreteras de peaje que se quisieron implantar, entre otros sitios, en la Comunidad de Madrid, y que han supuesto un fracaso absoluto: las previsiones eran que pasarían 35.000 coches diarios por ellas, pero no lo hacen ni 2.000, con lo que el supuesto buen negocio ha sido un desastre y la deuda que han acumulado las empresas del sector ya supera los 4.000 millones de euros. El precio de la gasolina, por su lado, no deja de subir, pero el repostaje ha descendido, hasta el momento, más de un 11%.


El último episodio, por ahora, de esta insurgencia de bolsillos hacia dentro, que trata de resistir el ataque de un Gobierno despiadado cuyo presidente solo sabe hacer dos cosas, las que le mandan y las que juró que nunca haría, ha sido la caída de un 12% en las ventas del pequeño comercio, que acumula veintiocho meses consecutivos de pérdidas, lo cual ha impedido que la subida del IVA esté siendo tan rentable como esperaban sus gestores, pero también es un drama que pone al borde de la desaparición a muchos empresarios autónomos. Las previsiones de cara a las fiestas de Navidad no pueden ser más lúgubres, ni más profunda la convicción de que, hoy más que nunca, los justos pagan las culpas de los pecadores, salvo para el presidente de la Conferencia Episcopal, quien opina que el déficit cae del cielo como una plaga de langostas al servicio de Dios y es nuestro castigo por darle la espalda a la iglesia y adorar al becerro de oro.

Y ya hay otras iniciativas en marcha, como la de que miles de clientes saquen todo el dinero que tengan en cualquier banco que desahucie a una familia sin recursos. O la de no comprar lotería de Navidad para reducir las ganancias del Estado en ese terreno. Todas ellas dejan claro que el dinero se ha acabado, pero la paciencia, también. Porque estamos empezando a recordar que la mejor manera de resistencia es defenderse con las mismas armas con que te atacan. Aunque sean de doble filo. El ahorro ideológico es hacer que cada euro que no se gasta sea un mensaje: hasta aquí habéis llegado.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Si dejas de quererme... Entrevista

A este es al libro al que nos referíamos ayer cuando dijimos que Benjamín estuvo de presentación en El Salvador. Un libro de poesía, Si dejas de quererme lo sabrá este poema, una antología publicada por la editorial La Fragua.

Aún no sabemos cómo adquirirlo fuera de aquellas fronteras (si nos enteramos os informaremos), pero que sí pudimos, ayer, escuchar dos de sus poemas, el que le da título al libro y Lo mismo y lo contrario.

Hoy, además, nos vamos a poder acercar un poco más al escritor que viajó a El Salvador, y que concedió una entrevista al suplemento cultural del Diario Co Latino tresmil. Un suplemento que además recoge las palabras de Luis García Montero y de Chus Visor, el uno sobre el segundo y el segundo sobre su nombramiento como Doctor Honoris Causa. Podéis leerlo todo clicando aquí... y la entrevista a Benjamín, rescatada directamente de esas páginas, aquí

El poeta Benjamín Prado presentó su poemario Si dejas de quererme lo sabrá este poema publicado en El Salvador por Ediciones La Fragua, dentro del marco del XI Festival Internacional de Poetas. En esta entrevista nos expone que el poeta debe esta involucrado con la sociedad

P-¿A qué debemos esta nueva visita suya al país?
R-Bueno he venido desde México, específicamente de Puebla en donde hemos estado presentando una antología de mis poemas, una antología que se llama «Yo solo puedo estar contigo o contra mí?, después he venido acá a El Salvador para presentar mi antología «Si dejas de quererme, lo sabrá este poema» que ha sido publicada por la editorial La Fragua de El Salvador.

P-Llama la atención que un autor como usted publicado en editoriales más conocidas de España, publiqué con una editorial como La Fragua, ¿por qué publica con esta? 
R-Yo creo que la poesía hay que mimarla y compartirla, en ese sentido los libros que vienen de España son demasiado caros, los precios se elevan demasiado, pienso que publicar en El Salvador con esta editorial hace que los trabajos estén más cerca de las manos, de los bolsillos y de los ojos de los lectores, varios editores me propusieron en El Salvador sacar una antología pero simpaticé mucho con el proyecto de La Fragua y su editor, confiamos por lo tanto en la calidad de esta edición.

P-Este año participó en una marcha junto con otros personajes de la cultura de España como Javier Bardem y Marta Sanz, eso nos lleva a preguntarle ¿cuál es el papel que debe cumplir el literato en su sociedad?
R-Fundamentalmente no debe negarse a ver la realidad, mirar para otro lado es una forma de ceguera terrible porque es una forma de ceguera elegida, creo que uno si actúa así es cómplice de lo que no quiere ver. A veces uno tiene que participar de manifestaciones, ser contemporáneo y participar de la realidad, Baudelaire lo decía «el deber del poeta es ser contemporáneo y no negar la realidad».

P-¿Debe el poeta dar a conocer su opinión sobre problemas políticos y sociales? 
R-Pues se ha perdido un poco la idea de los maestros literarios como Alberti o Neruda, es decir que el poeta tiene que dar una respuesta literaria a los acontecimientos sociales, a las noticias, las injusticias, a casi todo. Pienso que hay cosas de las que merece la pena dar una opinión, pero no debemos dejarnos llevar por lo caliente sobre las cosas que te importan, la opinión del poeta debe ser lo más destilada posible. No siempre doy una opinión a través de un poema, pues creo que existen otros canales como las columnas de opinión, las tertulias, las entrevistas etc. Ahora si doy una opinión a través de un poema es porque creo que voy a poder hacer un buen poema y pienso que va a ser un buen material como una madera para tallar en ella, que se convierta en una escultura etc. En definitiva cuando escribo un poema porque pienso que va a quedar bien.

P-La literatura española ha tenido en su desarrollo influencias europeas (griega, romana, francesa etc.) pero al leer parte de su poemario publicado en El Salvador hay un contenido multicultural, nombres árabes por ejemplo. La gente olvida que la literatura española también tiene un fuerte componente arábigo e islámico ¿cuál es la importancia de este componente en el desarrollo de la literatura española? 
R-Imagínate pues no solo en el desarrollo de la literatura sino de España en su totalidad, España viene de muchas culturas pero a veces tiende a olvidarlo, me entristece mucho que España se pueda convertir en un futuro en un país lleno de xenófobos. Me parece que los dos peores inventos de la humanidad son el dinero y las fronteras. 

P-Algún mensaje final para los lectores
R-Me gustaría que leyeran mis obras, que se hagan mis fans, eso es lo que uno sueña, que las personas estén esperando la última producción.