jueves, 30 de julio de 2009

Tarareando

Un día contaba Benjamín que, tras uno de sus artículos de los jueves en El País, Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid, coincidió con él en un acto y le dirigió las cinco únicas palabras que ha tenido con ella. No sabemos si el artículo de hoy provocará reacciones similares. Empezamos la semana cantando, seguimos recitando y la acabamos tarareando...

Tararéame el himno, Esperanza
Por Benjamín Prado. El País.

La verdad es que España, su himno y su bandera tienen una relación complicada, y conseguir que combinen parece más difícil que hacer cantar La Marsellesa a un trío formado por Bruce Springsteen, Montserrat Caballé y el de en medio de los Chichos. Pero es que, encima, los demás tampoco es que nos ayuden gran cosa, y para demostrarlo no hay más que recordar algunos acontecimientos deportivos más o menos recientes: hace cinco días, el ciclista Alberto Contador gana el Tour y cuando está en el podio de París, le ponen el himno de Dinamarca, lo cual es como confundir el jamón serrano con los arenques; en el año 2003 llegamos a la final de la Copa Davis, en Melbourne, Australia, y el trompetista que habían contratado para la ceremonia o es republicano o se confunde, porque en lugar de tocar la Marcha Real, toca el Himno de Riego; y en mayo de este mismo año, en la final de la Copa del Rey entre el Athletic de Bilbao y el Barcelona, Televisión Española censura el tachín, tachín para que no se oyera cómo lo silbaban los catalanes y los vascos... O sea, que ¡viva Honduras!, como gritó Trillo en El Salvador.

Esa gente, que nos tiene manía o no se entera, no se da cuenta del precio que debemos pagar los demás por sus errores, que tienen efectos secundarios tan notables como el de obligar a la presidenta de la Comunidad de Madrid a tararear el Himno Nacional, a modo de desagravio patriótico, en la recepción que le ofreció a Alberto Contador, un figura que además de ganar su segundo Tour lo ha ganado dos veces: una a los demás corredores del pelotón en general y otra al extraordinario pero insufrible Lance Armstrong, que es tan arrogante como sólo puede serlo un tipo cuyo nombre, traducido al español, significa Lanza Brazofuerte. Es verdad que Esperanza Aguirre desafina a lo grande, pero también es cierto que fue capaz de decir de un tirón, y sin leerlo, viva Pinto, viva Madrid, viva España y viva Alberto. Si llega a ser Trillo, le salen Coslada, Valencia, Andorra y Miguel Indurain.

En cualquier caso, la presidenta estuvo simpática ahí y, ya una vez lanzada como intérprete de música ligera, entonaba el feliz cumpleaños para Alfredo Pérez Rubalcaba, con el que se había reunido en la Puerta del Sol para firmar un convenio de colaboración en materia de seguridad. Mientras, en la sede nacional del Partido Popular, su jefe, Mariano Rajoy, acusaba al ministro del Interior de ser el responsable de las filtraciones que han llevado el caso Gürtel a la portada de los periódicos, y en los tribunales se citaba para que comparezcan en un juzgado los tres ex guardias civiles sospechosos de practicar el espionaje político que fichó como asesores de seguridad el consejero de Interior de Madrid, Francisco Granados, para seguir a los rivales internos de la presidenta de la Comunidad de Madrid. ¿Qué buscaban? ¿De qué creían que están manchados sus trapos sucios? La investigación periodística ya le ha puesto nombres y apellidos a las sospechas, y ahora será la justicia la que tal vez averigüe quiénes, por qué y para qué. No servirá de nada, porque aquí nadie asume sus equivocaciones, y cuando un tesorero equívoco dimite, se le acepta una dimisión que quiere ser al mismo tiempo irrevocable y transitoria, lo cual es de una rareza superlativa; pero de todas maneras es importante encontrar las palabras que convierten los indicios en pruebas, y a los presuntos inocentes en culpables. Y si no, que se lo digan al himno de España, que cada vez que alguien pretende ponerle letra, se nos llenan los oídos de ripios y la bandera de zarzuelas. Mejor tarareado, como se acaba de ver.

martes, 28 de julio de 2009

Cambio de papeles

El concierto del día 18 dio para mucho, para unir Caminos y Hasta el Final, intercalar Esta noche contigo y El final, que el poeta cante Berlín, o que el cantante recite Doble o nada. En esas estamos, Benjamín Prado a la guitarra y Coque Malla con el libro "Aquí y entonces", de Benjamín, en mano, recitando.




Doble o nada.
De Benjamín Prado. Por Coque Malla.



Un hombre que se ríe es una fuente;
el que mira la lluvia
cae muy despacio encima de sí mismo.

La sombra de los árboles
pertenece a las olas.
El sabor del aceite se escucha en los mercados.


Eso es cierto


También es verdad que hay palabras
que suenan a lo lejos,
como el mar
que abandona en la playa los restos de la luna;
palabras construídas
con la luz de los bosques,
el metal del que está hecho el ruido de los trenes

Eso es cierto,
Y también: en los motores fríos
agoniza el león blanco de la mañana.



El olor de una rosa sube de las bodegas.
Del corazón del muerto escapan las palomas.

Todo es verdad.

Un río es del tamaño
del hombre que se aleja de ese río.
La mujer es azul cuando ve las montañas.
El que pisa la nieve camina sobre el cielo.

Todo es cierto. Tú dices:

- Las campanas
convierten la ciudad en un barco perdido.

Y yo sé que eso es cierto.

Abro los ojos.
y tu ves un jardín;
miro la noche
y para ti estos versos
son esa noche.

Tú sabes que es verdad. Tú has venido a decirme:

- O lo aceptamos todo o es que todo es mentira.

viernes, 24 de julio de 2009

Hoy, voy a empezar, a construir...

A raíz del anuncio del concierto de Benjamín Prado y Coque Malla estuve educando el oído. No me duele en prenda reconocer que no conocía el disco de Coque, pero lo escuché, lo escuché, lo escuché... y me encanta. Y cuando pienso en ese disco me gusta, sobremanera, una canción, esta canción.

El sábado pude disfrutar, con el vello erizado, de una maravillosa versión, primero en la voz (bastante afinada) de Benjamín Prado, y luego de su legítimo autor. Como dije en la web de Coque, con esta canción este dúo me ha ganado "para toda la vida".
(Y este vídeo se oye bastante bien...)




Berlín
Coque Malla, y Benjamín Prado

Hoy voy a empezar a construir
la casa donde estaré
para toda la vida
voy a recorrer esta ciudad
voy a nadar hasta el mar,
el mar me cura la herida,
y voy a saltar voy
a nadar hasta otro lugar
para toda la vida.


Veo la pared, donde colgué
las fotos que acumulé
durante toda la vida
no reconozco a nadie
sin embargo cuando pienso
que eran rostros que ayer
eran toda mi vida
sé que ya no estoy
y que no quiero mirar la pared
nunca más en la vida.

Hoy voy a empezar a construir
la casa donde estaré
para toda la vida
voy a recorrer esta ciudad,
voy a quedarme en Berlín
para toda la vida.

La palabra dinero

Además de las canciones, a Benjamín Prado también se le da bien escribir :-) Y así lo hace cada jueves en la columna de opinión de las páginas de Madrid de El País. Temas normales, con un lenguaje normal, pero con unas ideas y unas expresiones dignas de admiración. Si el concierto del sábado fue un espectáculo, algunos textos suyos no le van a la zaga.

El fuego, el dinero, la ley y la razón
Por Benjamín Prado. El País.

Lo que separa el planeta Gliese 581d de Collado Mediano es la estupidez. El primero es uno de esos mundos del espacio en los que los astrónomos buscan indicios de vida y atmósferas habitables por el ser humano, y el segundo es un ejemplo de lo fácil que resulta convertir cualquier sitio en una sucursal del infierno, porque para lograrlo basta con sumar un loco y una cerilla.

Si la única alternativa al incendio es repoblar, igual algunos dejan de sacar el mechero Sería una gran iniciativa enviar a cada escolar un árbol para plantar en Collado Mediano.En Asia se acaba de ver el eclipse del siglo, durante el cual el sol se ha ocultado casi siete minutos, pero hay mentes en las que el sol nunca llega a salir, personas que llevan dentro la sombra de la destrucción.

¿De dónde salieron las llamas que estos días han matado a cuatro bomberos en Horta de Sant Joan, Tarragona; o las que devoran la sierra de Cuenca; o las que estuvieron tan cerca de muchas casas de Collado Mediano que tuvieron que desalojar a más de 2.000 vecinos?

La respuesta es importante porque, aunque el resultado sea el mismo, conduce a preguntas muy distintas. Si el fuego fue el resultado de una imprudencia, lo que hay que lamentar es que existan seres tan necios en nuestro país y mirar hacia el Ministerio de Educación; pero si fue producto de un plan que busca, como tantas veces, recalificar terrenos y convertir los bosques en urbanizaciones, entonces hay que volverse hacia el Ministerio de Justicia y exigir que las leyes sean absolutamente inflexibles y no dejen abierta ninguna puerta para que se pueda construir nada en un espacio natural calcinado: si las dos únicas palabras del mensaje son ésas, ninguna y nada, y queda claro que la única alternativa al incendio es la repoblación, igual algunos terroristas medioambientales dejan de sacar el mechero del bolsillo.

El eclipse que se vio en el norte de India, Nepal, Bután, China, el sur de Japón y el Pacífico no se repetirá hasta dentro de 120 años. Los árboles quemados de Tarragona, Cuenca y Madrid puede que tarden aún más en crecer de nuevo. Los relojes van despacio cuando se trata de volver desde la muerte a la vida. A Juan Urbano, que es de esa clase de hombre que necesita escapar de la ciudad a menudo para ir a pasear por el campo, siempre le ha dado la impresión de que en España hace falta que todos tengamos más conciencia ecológica, lo cual es difícil después de tanto disparate urbanístico y teniendo en cuenta que enseñar y aprender cualquier cosa resulta dos veces más complicado cuando para ir de la ignorancia al conocimiento hay que atravesar la telaraña de la demagogia.

¿Cuántas veces hemos contemplado a las víctimas del expolio celebrarlo con champán? "Sí, están haciendo desaparecer nuestra playa, o nuestros pinares, o nuestras montañas, pero eso da mucho trabajo...". ¿De verdad aún hay alguien que cree que hay algo bonito debajo de la palabra dinero? Juan Urbano es de los que creen que, novecientas veces de cada mil, una moneda es la tapa de una alcantarilla.

El ser humano es un animal lleno de esquinas, que ocupa todos los extremos de la razón y la sinrazón; tan capaz de descubrir exoplanetas y de saber su tamaño, su temperatura y su densidad observándolos a través de un telescopio que está a millones de kilómetros de ellos, como de arrasar el suyo a base de no querer entenderlo, como si la huella de un astronauta en la Luna fuese más importante que la que cada mañana deja cualquier ciudadano sobre la Tierra. No me digan que no es raro.

Juan Urbano fue a un vivero, compró un árbol, cogió un tren de cercanías y al llegar a Collado Mediano lo plantó en el primer espacio apropiado que pudo encontrar. Fue un acto simbólico, pero ¿se imaginan que millones de personas hicieran algo parecido? Sería una gran iniciativa de la Comunidad de Madrid, iniciar el curso que viene enviando a cada escolar de la región un árbol apropiado para ese bosque, que pudieran plantar allí.

No se me ocurre mejor lección para empezar el año.

martes, 21 de julio de 2009

Hubo, y habrá, más concierto

Como os decía el sábado, el concierto dio para mucho y hay mucho que cantar, y que recitar. Y mucho más que habrá, porque Benjamín Prado nos ha confirmado que no será la última vez que estos dos artistas se unan, de hecho sus palabras textuales fueron: "vamos a volver a hacerlo en Granada seguro, en mayo", (¿mayo?) y comentó algo de algunas otras ciudades en las que se lo están planteando, pero aún sin confirmar. (Nos mantendrá, os mantendremos, informados).

Sí confirmó que pretende acabar su novela a orillas del mar y que está ultimando algunas canciones con Sabina. Y precisamente en la voz del de Úbeda hemos escuchado alguna vez que otra los versos,que son de Benjamín, del siguiente vídeo, perteneciente al concierto del sábado, en el que Esta noche contigo se unió a El final. Así quedó ...

domingo, 19 de julio de 2009

El concierto de Benjamín Prado y Coque Malla

"Es necesaria la noche para ver las estrellas", y así, dándole la razón a los versos, mientras la noche caía sobre Madrid aparecían los protagonistas sobre el escenario.
Un espectáculo lo es por la calidad de lo que se expone sobre el escenario, pero también por las ganas y espíritu de los artistas, y hoy tanto Benjamín Prado como Coque Malla, sin olvidarnos de la guitarra de Nico Nieto, lo han dado todo en el centro cultural Galileo, en los veranos de la villa, en el ciclo Poesía en Concierto.

Benjamín Prado ha recitado, ha cantado ("Berlín" también sonó bien en tu voz), ha bailado, ha tocado la armónica, ha acompañado con la guitarra, ha bebido, ha regalado libros, los ha roto... se ha crecido sobre el escenario, que ha hecho suyo, y no ha defraudado.

El concierto ha tenido de todo. Ha comenzado como esperábamos, con el poema Caminos y la Canción Hasta el final (que ya adelantamos en el blog), y ha ido alternando y mezclando canciones con poemas. Mientras tanto sus protagonistas se cambiaban los papeles como quien cambia de guitarra. Benjamín Prado acompañaba a los coros, Nico Nieto recitaba (¿su propio poema?), Coque Malla recitó con la edición de la antología de Benjamín "Aquí y entonces", acompañó a la guitarra los poemas de Benjamín, cantó, y muy bien, canciones de su último disco "La hora de los gigantes".

Benjamín, se vino arriba y armónica en mano acompañó sus propios poemas, guitarra en ristre punteó las canciones de Coque Malla. Guiñó al público, al que lanzó Iceberg, Mi Antología, Marea Humana; un ejemplar de Aquí y ahora desapareció entre el público mientras otro, como los roqueros rompen su guitarra contra el escenario, fue despedazado página a página en plena catarsis del poeta. Recitó a capela, solo, sin nadie, bajo los focos, frente a su público: "Lo mismo y lo contrario", "Acertijo"...

Poema a poema, canción a canción, sorpresa tras sorpresa, durante una hora... y un poco más, el rato que les llevó a los artistas regresar al escenario ante la insistente petición del público (2 minutos de "otra, otra" unánime y palmeado...). Un bis en el que los cuatro, Benjamín, Coque, Nico y la botellita, regresaron al escenario para poner fin al espectáculo.

Si sirvo como botón de muestra, disfruté. Aplaudí (con cada canción), me reí ("en realidad soy bailarín", "Benjamín ya está en su jet privado"), acompañé con las palmas (al son de "Se te está cayendo el pantalón"), me emocioné (apoteósica la versión de números rojos), me enganché (Coque, con tu "Berlín" me has ganado para toda la vida), me sorprendí (jamás un poeta bailó tanto durante un recital), me sonrojé (¡¡ole por esa mención a este blog en el folleto de los ciclos de Poesía!!), y me quedé con ganas de más. Afortunadamente tenemos los libros, los discos... y los vídeos y audios que no dejaré de colgar durante los próximos post.

Aquí dejo "Caminos y hasta el final" ahora en vivo y en directo (las guitarras saturan el sonido, el audio del otro día se escucha bastante mejor).
Dejadme tiempo, y seguid enganchados, que iré colgándolo todo, fotos, vídeos (los siguientes se verán algo mejor) y audios.

Por cierto, y con este van 300 post...

jueves, 16 de julio de 2009

De ruta

Pese a los ensayos para el concierto del sábado con Coque Malla, Benjamín Prado no ha faltado a su cita con la columna de El País. No sabemos aún si colaborará, como el año pasado, con la descripción de una fotografía de Madrid, cada domingo de agosto, o si nos soprenderá con algún artículo en la revista de verano. Le seguiremos de cerca.

La ruta de los embargos
Por Benjamín Prado. El País.

Como la crisis había metido la cuchara en su cuenta del banco y se le había comido todos los ahorros, Juan Urbano no tenía presupuesto para irse de vacaciones, como tanta gente, porque todas las playas del país estaban a más euros de distancia de los que él podía soñar, de modo que su plan era hacer turismo en su ciudad, Madrid, que con el calor que hace es como querer bailar El lago de los cisnes mientras te pegan con una pala en los dedos de los pies.
Además, él ya era una persona que se movía mucho por la ciudad el resto del año, y ni la Casa de Campo, por donde va a correr todos los fines de semana, ni el parque del Oeste, que es el lugar de sus paseos diarios siempre que no llueve, ni las salas del Museo del Prado o el Reina Sofía tienen secretos para él. Y el estadio Santiago Bernabéu está cerrado. ¿Qué hacer? Podría llamar a algún pariente con piscina y sin nada de lo que hablar, desde luego, pero eso le haría sentirse como quien va a resguardarse del bochorno a la sección de congelados. Y entonces se le ocurrió.

Había visto hacía poco la noticia de que una cosa llamada Círculo Financiero Internacional había tenido la brillante idea de poner un autobús que hacía lo que habían decidido llamar "ruta de los embargos", que es un viaje de turismo inmobiliario en el que los pasajeros buscan ofertas, ven casas cuyo precio en algunos casos está rebajado, según dicen los promotores, hasta un setenta por ciento. Con su cámara de fotos al hombro y una calculadora en la mano, los interesados recorren la ciudad y avistan algunos de los seiscientos inmuebles que dicen tener en su lista los organizadores de este safari urbano, que no se sabe bien si pretenden pescar por libre en el río revuelto de la economía o trabajan para alguno de los bancos que, a estas alturas, empiezan a estar desesperados porque los pisos no les caben en las cajas fuertes y porque, sin duda, mientras las hipotecas con que ataban a los demás empiezan a enredárseles a ellos mismos en las piernas, deben de sentirse como un cazador que ha metido el pie en su propia trampa.

Algunas entidades, como Caja Madrid, a través de su división inmobiliaria, Cismisa, y el Santander, ya venden y subastan propiedades por su cuenta, rebajadas alrededor de un cuarenta por ciento del precio que alcanzaban hace no muchos meses.

Tienen trabajo, porque en Madrid se calcula que en estos momentos hay unos sesenta mil pisos sin vender, la morosidad se ha triplicado en un año y la distancia entre las palabras "cementerio" y "cemento" es cada vez más corta. Y mucho más real que la que hasta hace no demasiado querían hacernos ver que existía entre usura y seguridad.

Juan Urbano, porque no tenía nada mejor que hacer y porque le gustaría cambiarse a una casa en la que le cupieran los libros, que ahora están por todas partes y lo tienen todo invadido hasta el punto de que algunos se han buscado un hueco en el botiquín del cuarto de baño y otros encima de la nevera, decidió subirse al chollobús, como ya lo han bautizado sus usuarios, y ver qué pasaba. La cosa no le pareció para tanto, porque los pisos eran un timo tan descomunal hasta hace poco, que incluso estando a mitad de precio siguen valiendo el doble de lo que puede pagar una persona normal. Así nos ha hecho vivir esta gente.

Además, a Juan Urbano le producía una gran tristeza esa historia de los embargados, que tal y como ahora se vende parecen ser los malos de la historia, los que no cumplen con aquello que habían firmado previamente. Él lo ve justo al revés y cree que esas personas fueron antes las víctimas de la ambición desmesurada de los bancos y ahora lo son de la incapacidad de los políticos para tomar las riendas de la crisis y hacer lo que nunca hacen porque jamás tienen dudas a la hora de elegir entre ideología y negocio, que es regular los precios, impedir la voracidad de los constructores y las entidades financieras, y construir vivienda pública suficiente. Lo que él veía en los pisos embargados eran vidas paradas, proyectos a los que les han quitado las llaves. Y en lugar de todo esto, en lugar de los pisos, ¿no podían los bancos rebajar las hipotecas un cincuenta por ciento? Igual así algunos podrían seguir pagándolas. Es la economía, estúpidos.