jueves, 10 de julio de 2008

Próxima estación...

Me enganché a Benjamín Prado, en el túnel. Y no es que estuviese saliendo de ningún proceso depresivo y las palabras del poeta madrileño me ayudaran a salir, es que sus libros cayeron caducos, hoja a hoja, entre estación y estación en mis dos horas de suburbano diarias...

La vida cambia y ahora actualizo el blog desde el AVE... es lo que tiene la tecnología, que sirve para hacer lo mismo de siempre, pero en otros sitios distintos.

Ya dudo de que Benjamín haga muchas horas de metro al día, por razones varias, pero me parece muy acertado hablar de obras y de infraestructuras para algo más que para pegar voces o sacar pecho (según el color).

Ya unió Literatura y libros en sus artículos sobre la Eurocopa, hoy une las obras y la literatura. Como reza su poema "Lo mismo y lo contrario".

Un túnel que va a dar en un libro
Por Benjamín Prado. El País.


Miraba las fotografías del nuevo túnel estrella de Madrid, que es una conexión ferroviaria de Cercanías entre las estaciones de Atocha y Chamartín, e imaginaba a los miles de viajeros que lo usarán para ir cada mañana, bajo tierra, a sus trabajos o a sus casas: 250.000, según los políticos que se reunieron para vender cada uno su vagón del tren.
Así que debemos de alegrarnos porque la ciudad va a tener un cuarto de millón de personas más felices cada día, lo cual es importante en este mundo apresurado en el que, además de la polución ambiental o la acústica, existe la polución temperamental, esa nube negra de mal humor que a veces, sobre todo en las horas punta, llena las calles de electricidad negativa y malas ondas.

Mucha gente se subirá a ese tren de Cercanías y tendrá la oportunidad de enriquecer su vida porque el tiempo es oro, como recordó en la inauguración de la obra la ministra de Fomento, y de adelantar posiciones en la carrera contra el tiempo de cada día laborable: ya se sabe, porque lo dijo el empresario multimillonario Rupert Murdoch, que vivimos en una época en la que ya no es el grande el que gana al pequeño, sino que es el rápido el que gana al lento, y a Juan Urbano le pareció que eso iba a misa, cómo no, si en el siglo XXI son los economistas y los empresarios los que deciden de qué lado sopla el viento y, por lo tanto, es a quienes más atentamente conviene oír.

Pensó eso y después, ya puestos a ironizar, hizo lo que hace siempre, que es llevarlo todo al rincón de la filosofía, y se dijo que tal vez era hora de ir corrigiendo las ideas básicas del pensamiento occidental, tomar, por ejemplo, a Francis Bacon y donde dice que "el conocimiento es poder", tachar la palabra "conocimiento" y cambiarla por la palabra "velocidad". Qué mundo éste.

Los viajeros del nuevo túnel van a llegar en apenas 8 minutos de Atocha a Nuevos Ministerios y en 12 desde Atocha a Chamartín, y según calculan en Renfe, los pasajeros que vengan de Parla y Aranjuez se ahorrarán 10 minutos al no tener que hacer los lentos transbordos que ahora hacen para ir al centro y norte de Madrid, a Colmenar Viejo, San Sebastián de los Reyes, Alcobendas y Tres Cantos. Y también le recortarán minutos de viaje a sus relojes los usuarios de la C5, la que va de Móstoles a Fuenlabrada, al incrementarse la frecuencia de trenes y los que se beneficien de la descongestión de línea 1 de Metro, que se liberará más aún a mediados del año 2009, cuando entre en servicio el intercambiador de Sol.

Juan Urbano se preguntó en qué iban a invertir todas esas personas el tiempo que ahorrarían cada mañana, y se dijo que tal vez podría aprovecharse que el Pisuerga pasa por Valladolid para hacer una campaña de fomento de la lectura en los transportes públicos. ¿Por qué no? ¿En qué podría gastarse mejor el tiempo que en aumentar la cultura de un país que sigue siendo el segundo que menos lee de Europa? ¿Qué les parece aumentar las bibliotecas dentro de las estaciones de Metro? O, incluso, seguir esa tendencia, que está tan de moda en otros países, de alentar a los usuarios a dejar libros que ya hayan leído en canastas, o algo así, donde otros puedan encontrarlos y leerlos a su vez, lo cual a Juan Urbano le parece una iniciativa maravillosa.
Aunque, claro, hay otras muchas cosas que podrán hacer los ciudadanos con esos minutos que volverán a ser suyos a diario. Podrán dormir un poco más. Podrán acostarse un poco más tarde y acabar un libro o una película. Podrán hacer el amor con sus parejas. Podrán llevar al colegio a sus hijos o desayunar con ellos.

Tiene toda la razón del mundo la ministra de Fomento, el tiempo es oro y en las ciudades del tamaño de Madrid hay que buscarle el subsuelo a la ciudad para hacer por abajo lo que ya es imposible hacer por arriba, que es quitarle las calles a los automóviles, porque es imposible o no interesa. Pues nada, si la única manera de avanzar es no viendo la luz del sol, todos al túnel y, en cuanto los ojos se acostumbren a la oscuridad, a abrir un libro y ampliar nuestra cultura de 12 en 12 minutos, que al fin y al cabo son 84 minutos a la semana, de lunes a viernes, y 336 al mes.
No se lo tomen a broma, porque a ese paso, en una década escalamos puestos en las listas en las que estamos los penúltimos. Un túnel puede empezar en Atocha y acabar en una novela de Juan Marsé o en un poema de Pablo Neruda, por qué no y qué bueno si eso pasa.

miércoles, 9 de julio de 2008

Es una tarde de verano...

Todos lo que ha ocurrido alguna vez... ocurre para siempre

Marga Gil en la Isla
Por Benjamín Prado. Todos nosotros

Es una tarde de verano. Tú hablas
de que las noches son extrañas en las islas.
Yo pienso de repente
—no sé por qué— en la casa de Marga Gil: la torre
cerca de la auto pista y e! desorden salvaje
del antiguo jardín abandonado.
Empiezo
a contarte esa historia,
la manera en que aún sigue dentro de mí
y tú dices:
—Como alguien que anda junto a un río y tiene
sobre su piel la sombra de los árboles.

Estamos en el año
1932 y Marga
se enamora de Juan Ramón Jiménez.
Es una chica oscura. Hay un túnel que une
su corazón y e! ruido de los bosques.
Un día entra en la sala.

Un día escribe
ya nada me separa de ti, salvo la muerte.
Luego, todo termina.
Casi podemos verlo: 28 de julio;
el cielo es muy azul;
puede que unas palomas escapen del jardín
al oírse el disparo.

Ahora los dos estamos en silencio.
Tú miras
la playa,
la marea,
el sol rojo lo mismo que una fuente
en donde un asesino se ha lavado las manos.
Yo pienso en Marga Gil.

Pienso en su miedo
de esa forma en que a veces
ves a un hombre que huele una rosa, imaginas
cómo esa rosa crece hacia dentro de ese hombre,
lo invade poco a poco con su aroma
dulce y enfermo.

Mucho tiempo después
yo entro cada mañana en esa casa,
bajo el desván,
me muevo por los cuartos vacíos,
subo a la torre que veré más tarde
desde un hotel de Nueva York, un día
de lluvia en Buenos Aires, un verano
en el puerto de Barcelona.

El mundo
es un lugar muy frío.
Hay terrazas vacías donde el viento devora
lentamente
los restos de la noche.

Tú y yo lo comprendemos.
Es un viento que viene del mar,
un viento frío
que llena el corazón de pequeños arpones
y de niños ahogados.

Es un viento que dice:
No se puede salir de una casa vacía.
Todo lo que ha ocurrido alguna vez
ocurre para siempre.

martes, 8 de julio de 2008

Benjamín Prado veranea

Nos hace ver las poesías como nadie, y qué mejor imagen que una playa, desde los ojos de Benjamín Prado...



La Playa

Por Benjamín Prado.



Miro la playa del color del puma.

Veo piedras que son

ojos,

semillas,

huesos,

pirámides deshechas,

mundos vacíos.



Antes,

miré las olas

y la espuma traía su desierto nevado

y el mar era un pretil interminable.



Después,veré tus huellas

y serán

cada una un fragmento de isla descifrada,

una porción resuelta del destino.



El sol se ha vuelto rojo.



Miro la playa del color del puma.

lunes, 7 de julio de 2008

Benjamín también llama hermano a Joaquín

En el siguiente poema se pueden leer unos de los versos más bonitos dedicados a Sabina (en negrita en el poema). En el siguiente vídeo se puede escuchar a Benjamín Prado dedicárselos en su cara (no perdáis de vista la emoción de Joaquín en su incómodo asiento).

Gracias a vampiressaHim, que colgó la presentación de Benjamín Prado y Joaquín Sabina en la feria del Libro de Sevilla, podemos seguir nutriéndonos y podemos seguir escuchando a ambos leerse.

En esta ocasión es Benjamín Prado quien lee una carta que él mismo escribió a Joaquín Sabina y que éste incluyó en su libro a Vuelta de Correo. En el título le devuelve el piropo que Sabina le dedicó en la portada de Iceberg donde en un dibujo escribía "Benjamín brother de Joaquín" (mirala aquí).

"Voy a leer un poema que le escribí después de que le diera aquello que él llama el Marichalazo..."

A mi hermano Joaquín, para que no se olvide
Por Benjamín Prado. Youtube, 0:55 al 1:45*

Una noche Joaquín tuvo el acierto
de esquivar el puñal de la gran dama.
Hoy siente que es un pájaro sin rama
un Nilo que ha acabado en el mar Muerto.

Se siente un buzo azul
atado a un puerto
y necesita
cosas que no ama.

Vértigos sin abismos
luz sin llama
miedos sin lodos
huellas sin desierto.

Yo he venido a decir que te equivocas
que aún es brillante todo lo que tocas
que aún puedes transformar la arena en oro.

Tú sabes que la vida,
igual que el arte,
si no está en ti
no está en ninguna parte.

Lo que importa es la isla
no el tesoro.

* A patir del 1:45 toma la palabra Sabina para leer un poema que le dedicó en su día a Benjamín Prado y a la relación de éste con Alberti. Se puede escuchar, pero la explicación (mi explicación) es harina de otra entrada, que no tardará en llegar.

domingo, 6 de julio de 2008

De arena y playa

Rareza veraniega la que acabo de descubrir tirando de los hilos de la poesía. Benjamín Prado colaboró con el diario El Mundo en el año 2003 (no es raro pues ya fue portada de este diario, y ya puse el post en esta blog), lo hizo en un especial estío caliente, caliente que el diario publicó.

El diario, además, le dedicó una caricatura con la cara color playa. Otra más para la pinacoteca del Blog.

En 2003 la chica capicúa se llamaba Astrid y andaba por Rota...


La mujer de arena

Por Benjamín Prado. El Mundo

Yo la llamo Astrid, no sé por qué. Tampoco sé de dónde viene, ni qué idioma habla, pero la quiero desde que la vi, hace un año, en una playa de Rota. Cada mañana, ponía su sombrilla cerca de mí, se desnudaba, nadaba un rato en el océano y después se tumbaba en la arena. La arena se pegaba a su piel húmeda y toda ella brillaba como un mineral. En mi vida había visto nada tan bello. Cuando se iba, yo me acercaba al lugar donde estuvo y a veces me tendía sobre su silueta. Después, empecé a guardar puñados de esa arena que era como el molde de la diosa. Así pude tenerla: cada mañana, memorizaba en la playa unos centínetros de su cuerpo y cada tarde los rehacía sobre mi cama, dándole su forma a la arena, amasando horas y horas aquella mezcla de tierra y agua hasta conseguir sus hombros, sus muslos, sus pechos, sus pies... Hace casi un año que acabé a Astrid y todas las noches nos amamos con dulzura y con furia, hasta convertirnos en estatuas deshechas. No sé si este año volverá a Rota. Astrid. Mi adorada Astrid, seas quien seas

sábado, 5 de julio de 2008

Bnjmn Prdo scrbe psia pr sms

No hay duda de que Benjamín Prado es un poeta innovador. Raro o Nunca le des la mano a un pistolero zurdo son dos claros ejemplos de ello. En el año 2003 Benjamín Prado ganó un curioso concurso, el de poesía por sms, organizado por Movistar.

Ganó el concurso con este poema:

Por Benjamín Prado
Dentro de este poema eres real
fuera sólo eres tinta.
Si yo te llamo existes,
si cuelgo eres un nº vacío.
Quererte es inventarte cada día

jueves, 3 de julio de 2008

Benjamín Prado está de despedidas

Tras darle el adiós a la otra España el pasado sábado en el artículo de opinión de hoy jueves en El País Benjamín Prado da el adiós a Dios. Un artículo que levantará ampollas, pero que no harán mella en su lengua endurecida a base de decir sus verdades.
Por cierto, sigue hablando de fútbol, oe, oe, oe.

Adiós a Dios.
Por Benjamín Prado. Escritor y campeón de Europa. El País
A eso de las ocho y media, cuando iba hacia casa con su chica, su hijo y la chica de su hijo, Juan Urbano se fijó en las otras personas, aquella gente a la que, por raro que parezca, no le importaba el partido de fútbol en el que España, oé, oé, oé, ganó la Eurocopa a lo grande, siendo la mejor desde Rusia hasta Alemania, cuando nuestros futbolistas salieron de la gran final peinados, igual que salía Tarzán del río en el que luchaba contra los cocodrilos.

Ahí estaban, con el paso cambiado y la espalda vuelta a la mayoría, y se fijó en ellos al pasar con el coche, observó a los que disfrutaban de la tarde sentados tranquilamente en las terrazas del paseo de Rosales, dando una vuelta por el parque del Oeste o caminando por la explanada casi vacía del Palacio Real. A Juan, que estaba viviendo ese campeonato pegado al televisor, como si le corriera por la sangre el rojo de la camiseta pero que, pase lo que pase, nunca deja de tener una mente asociativa, esos disidentes de la actualidad le hicieron pensar en las personas que son capaces de no seguir el paso de la multitud, los que no se dejan llevar y se atreven a ir a contracorriente. Y de ahí saltó al Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid y a la iniciativa que tomó en marzo esa corporación al poner al servicio de los ciudadanos un servicio jurídico para asesorarlos en el caso de que quieran apostatar, borrarse de la Iglesia católica: ahí te quedas, Rouco, como quien dice. Normal, porque resulta bastante extraño que la religión ya no sea una asignatura obligatoria para los niños pero sí para los adultos, que de una manera u otra la siguen teniendo alrededor toda su vida, toma Semana Santa, toma boda real o funerales de Estado oficiados por el arzobispo de Madrid, toma impuestos visibles e invisibles para financiar a la Iglesia, toma curas manifestándose en la Puerta del Sol, toma Conferencia Episcopal... Y si quieres apostatar, te ponen tantos problemas que la mayor parte de las personas que han pretendido hacerlo por iniciativa propia se rinden ante el papeleo que se les viene encima y que convierte las catedrales en laberintos a los que resulta imposible encontrarles la salida. Por eso está bien que una institución pública ofrezca ayuda a quien la solicite.

A Juan le gusta el nombre que le han puesto a ese departamento, Oficina de Defensa de los Derechos y Libertades Públicas, y también le gusta esa gente de Rivas-Vaciamadrid porque parece ir a su aire y no tener miedo a hacer cosas que sean políticamente incorrectas o que no sigan la onda que siguen todos los demás por comodidad, por no meterse en problemas y porque, al parecer, creen que hay cosas que mejor no tocarlas. En el Ayuntamiento gobernado por Izquierda Unida, se trabaja para que los datos personales de aquellos ciudadanos que lo soliciten desaparezcan de las bases de datos de la Iglesia católica, y los abogados municipales, que hasta ahora han recibido cerca de tres mil consultas de ciudadanos de toda España, pero también de Alemania, Francia, Portugal, Argentina, México y Miami, ya han tramitado más de doscientos expedientes y han remitido algunos de ellos a la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), ya que los obispados o arzobispados, por inaudito que parezca, se han negado a tramitarlos. Como todos los monopolios, la Iglesia tiene puerta de entrada, pero no de salida.

Ayer, el filósofo y campeón de la Eurocopa Juan Urbano, porque ahora todos somos así y podríamos añadirnos eso en las tarjetas de visita, maestro y campeón de Europa, enfermera y campeona de Europa, electricista y campeón de Europa... fue a la estación de cercanías y preguntó cuál era el siguiente tren para Rivas-Vaciamadrid. Pensaba apostatar, porque es su derecho y porque no le gusta que no le dejen marcharse de un sitio al que nadie le ha preguntado si quería ir, como supongo que le pasa a mucha gente que ahora, gracias a la Oficina de Defensa de los Derechos y Libertades Públicas que tiene abierta ese Ayuntamiento valiente, podrá quitarse de encima la obligación de pertenecer a la Iglesia católica, que es una organización muy respetable pero que no puede seguir estando por encima de la Constitución y de la ley. O sea, que si te interesa el partido, enciendes la televisión, y si no, nadie puede obligarte a ponerte la camiseta roja, oé, oé, oé.